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Por Walter Celina - 10 de Enero 2016
AVE FÉNIX XIX - F.G.L.: YERMA O LA MUJER ESTÉRIL (Parte 1)


EL MARCO DE LA TRAGEDIA

El título merecería una aclaración preliminar que de momento obviaré, en función de la densidad, en primer lugar, de una pieza teatral de magistral calidad, abierta en pétalos a la significación de su tiempo y a los que corren. En segundo término, porque los antecedentes de época registran episodios inusitados en el ambiente artístico que hablan de la altura alcanzada por su autor, Federico García Lorca, así como por la entrañable actriz Margarita Xirgu, quien dejara en el teatro de Uruguay una estela inmarcesible.

Yerma (1934) es, conjuntamente con Bodas de Sangre (1933) y La Casa de Bernarda Alba (1936), una de las caras de la trilogía lorquiana donde lo dramático se alza hasta la tragedia, con ingredientes fuertes de simbolismo y poesía. El léxico asombra por su precisión sintética, es funcional al ejercicio actoral y a la comprensión del público. La materia de cada pieza nunca es secundaria: muestra estados sociales, conflictos de conciencia y abre campos a la reflexión profunda. Los ingredientes panfletarios le son ajenos, en absoluto.

Yerma, la protagonista fue dada en matrimonio por su padre, según el rígido esquema patriarcal imperante, ya antes aludido por Cervantes Saavedra y Fernández de Moratín.
Es una mujer del medio rural y en ese circuito cerrado, bien limitado, transcurrirá su peripecia.

El papel reservado a la mujer era exclusivamente el del ámbito privado familiar. Dentro de él, la de procrear y cuidar de los nacidos. La maternidad aparecía como un “ideal social” según cánones fijos -jurídicos y morales-, ensalzados con elementos de religiosidad. ¿Qué de la pasión amorosa, del impulso reproductivo, del goce sexual, de la atracción y de la adversión intercónyuges, de las disfuncionalidades de la pareja?

Los derechos universales habían cobrado vigor, en abstracto, desde la Revolución Francesa. Para los hombres y con limitaciones. No para la mujer. Yerma aparece enclaustrada en este cuadro (lo que oportunamente merecerá sea recreado con fragmentos ilustrativos).
De manera poco común la obra de FGL sacudirá el ambiente español y avanzará por el latinoamericano.

TESTIMONIO DEL POETA GABRIEL CELAYA

El español Gabriel Celaya (1) relató el 1º de enero de 1935, a propósito de Yerma: “Yo iba con Federico todas las noches a las representaciones. A veces llegábamos al fin del primer acto y otras mediando ya el tercero. Nos sentábamos en la primera butaca que encontrábamos y escuchábamos lo que decía la gente; los unos indignados y entusiasmados los otros. Federico se encontraba entonces en la gloria.
Aunque cuando oía elogios se ruborizaba, se sentía incómodo. Y dando rienda suelta a su fabuloso humorismo, transformaba el trance en pura farsa: imitando, mofándose de lo que había oído. Era como una especie de teatro en el teatro, que no tuvo tiempo de escribir, pero que quizá hubiera escrito.”

Dos apostillas, apenas. La obra impactaba. La pasión y el desencuentro habían alimentado la razón de una mujer que, rebelándose, mata por el amor al hijo imposible y por el frío desamor del esposo.
Lo otro, el carácter analítico del autor metido entre los espectadores y el humor juguetón de su mente fresca.

UNA CARTA PARA MARGARITA

El último día de enero de 1935 Margarita Xirgu (2) recibió una petición poco común: "Los compañeros que se hallan trabajando a las mismas horas en que usted representa Yerma, de García Lorca, saben por muy diversas referencias que este poema destaca, indiscutiblemente, de nuestra contemporánea producción.
Por ello, ¿sería mucho pedir a la ilustre compañera Margarita Xirgu nos dedicara, a costa de su personal esfuerzo, una representación a hora no intempestiva?".

Mediando apenas un lapso, a las dos de la mañana, el Teatro Español de Madrid se colmó de actores, actrices, autores, escritores, críticos y gente de la cultura. En función especial sube Yerma.
Luego del segundo acto, F.G.L. lee unas cuartillas en que señala los valores de la escuela y del teatro. Y confiesa: “Huyendo de sirenas, felicitaciones y voces falsas, no he aceptado ningún homenaje con motivo del estreno de Yerma, pero he tenido la mayor alegría de mi corta vida de autor al enterarme que la familia teatral madrileña pedía a la gran Margarita Xirgu, actriz de inmaculada historia artística, lumbrera del teatro español y admirable creadora del papel -con la compañía que tan brillantemente la secunda- una representación especial para verla.”

Para la representación cumplida el 2 de febrero de 1935 una invitación calificada fue suscrita por personalidades diversas. Entre otras, por Pura Ucelay, Encarnación López (La Argentinita) (3), Ramón María del Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Alejandro Casona, Victorio Macho, Adolfo Salazar, Díez-Canedo.
En el entreacto Manuel Azaña (4) le impuso a Margarita la insignia del Orden de la República.

El 12 de marzo siguiente y llegando a las 100 representaciones de Yerma, Federico recita, en el ya citado templo, el poema "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías", exaltación de la amistad por el dolor y la consumación lírica.
Es momento de volver a Yerma, la gran figura campesina creada para las tablas. Será en la parte 2 de estos apuntes.


NOTAS

(1): Gabriel Celaya: Guipúzcoa 1911, Madrid 1991. Ingeniero industrial, proficuo poeta y escritor. Difusor de Rimbaud, Rilke, Éluard, Blake. Enrrolado con la poesía de compromiso. Combatiente por la República. Preso en el campo de concentración de Palencia. De uno de sus poemas: “Siento en mi a cuantos sufren y canto respirando.”
(2): Margarita Xirgu: Barcelona 1888, Montevideo 1969. Célebre actriz catalana, nacionalizada uruguaya. De filiación republicana, radicó su exilio en Chile, Argentina y Uruguay. Impulsora de las artes teatrales, fundó la Escuela de Arte Dramático de MVD y dirigió la Comedia Nacional, entidades municipales. Orientó los primeros pasos de la actriz China Zorrilla y de numerosos talentos rioplatenses.
(3): Encarnación López, La Argentinita: Buenos Aires 1898, Nueva York 1945. Notable bailarina de danzas españolas y del flamenco, además de tango y bolero. Exiliada en Estados Unidos. Una placa resguarda su memoria en el Metropolitan Opera House. Estuvo asociada en sus creaciones con FGL y Salvador Dalí. Fue esposa del torero e intelectual Ignacio Sánchez Mejía.
(4): Manuel Azaña: Alcalá de Henares (Madrid) 1880, Francia 1940. Periodista, escritor y presidente español por los períodos 1931-1933, 1933, 1936 y presidente de la 2da. República entre 1936-1939.
Propició la coalición de fuerzas prorrepublicanas. Sus gobiernos soportaron sucesivas conspiraciones. No subsistió a la franquista.