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Por Walter Celina - 2 de Octubre 2013
GARDELIANAS - A LOS 33 AÑOS “EL MAGO” OBTIENE SU PRIMER DOCUMENTO IDENTIFICATORIO:¡URUGUAYO!


EL CIUDADANO URUGUAYO OBTIENE CÉDULA OFICIAL ARGENTINA

La noticia no era nueva si, como probaron varios investigadores, Carlos Gardel tramitó su inscripción de nacionalidad ante las oficinas del Consulado de Uruguay en Buenos Aires, según los términos de la ley de la materia, de fecha 21.05.1906, reglamentada el 17.01.1917. El hecho quedó consolidado en la página 907 del libro registral, con el número de orden 10.052.
En el acto jurídico, sustentado como expresión de la autonomía de la voluntad, el compareciente declara, de modo irrefragable: 1) haber nacido en Tacuarembó, Uruguay; 2) en fecha 11.12.1887 y 3) señalando que sus padres fueron Carlos y María Gardel, ambos uruguayos, fallecidos.
En Uruguay la identificación de las personas, desde fines del siglo XIX y principios del XX, era política nacional dirigida a la estructuración de la familia y a conceder algún amparo a los hijos “no legítimos”, esto es, a los “naturales” y a los nacidos “fuera del matrimonio”. Se trataba de una doble orientación. Por un lado, atendía la necesidad jurídica de un Estado abierto a la modernidad y, por otro, ejercía determinada tuición sobre un segmento de personas.
Bien. Carlos Gardel, indocumentado, se acogió a la ley de su patria. Inscripto pasaba a “existir”. Era sujeto con derechos plenos.
Cumplido el trámite, solicitó la cédula de identidad argentina. Le fue conferida en Buenos Aires el 04.11.1920, con los datos de nacionalidad oriental y fecha de nacimiento.
Pasados los años, por una extraña ecuación, el documento original fue secuestrado, aunque alguien lo fotografió y esas copias -no adulteradas- fueron llevadas a la venta en el mercado.
La investigadora Sra. Martina Iñiguez accedió al facsimil de la cédula argentina, acreditante de su nacionalidad originaria: Uruguay. Y anunció que la entregará al centro museístico gardeliano de Tacuarembó.

ELMENTOS DE UNA RÉPLICA CONTUNDENTE
La noticia fue anticipada por un medio de prensa montevideano, el sábado 21 próximo pasado y, he aquí, que se ha producido revuelo en la tienda de seguidores de la hipótesis de la procedencia francesa del máximo cantor.
La periodista porteña Sra. Ana Turón, no le atribuye ninguna significación a la existencia documental de la pieza.
Por el contrario, la investigadora Sra. Martina Iñiguez, en una réplica, fundamentada y contundente, destaca la importancia del documento facsimilar. Informa cómo lo obtuvo y cómo ahora está registrado, agregando elementos que lo proyectan con la claridad de una probanza indeformable, auténtica.
Cabe extraer de su nota algunos elementos trascendentes.

1.- LÓGICA ELEMENTAL
El niño Carlitos era un no identificado. Si hubiera sido Charles Romuald Gardes, señala Iñiguez, “nada le hubiera resultado más fácil que nacionalizarse argentino después del 11 de diciembre de 1910, porque los franceses menores de edad, residentes en el país durante más de dos años, podían adoptar definitivamente la nacionalidad argentina al cumplir los 21 años de edad”, resultando además, que quedaban “completamente libres, a partir de ese momento, de sus obligaciones militares para con Francia”.

2.- PRONTUARIOS Y EVIDENCIAS
Recuerda, asimismo que, por ese estado de indocumentación, el cantante Gardel acudió al favor de caudillos de comités, quienes le proporcionarían identidad de circunstancia, no legal, hacia 1913.
Justamente, anota la gran estudiosa gardeliana, “existe un prontuario de 1913 que "desapareció" hace más de 20 años del Museo Policial de Buenos Aires, cuya portada fue publicada en la revista “Gente”, en 1977, siendo asesor el Sr. Enrique Espina Rawson, francesista connotado, miembro del Centro de Estudios Gardelianos (CEG), de Bs.As.
Por otra parte, el francesista Sr. Juan Carlos Estaban -fallecido recientemente-, integrante del CEG, difundió en 2012 “dos páginas interiores de este mismo prontuario”, las que “fueron fotografiadas y publicadas en Internet”. Y, a la vez, “informó que el actual propietario de este Prontuario es el Sr. Norberto Ignacio Regueira”, quien es -nada menos- que vicepresidente de la entidad citada. Aunque, “lamentablemente, se han negado a compartir públicamente el contenido completo de este documento que podría echar luz sobre otros hechos de la biografía gardeliana”.
Otro prontuario, de 1915, ilustra que “Gardel obtuvo una cédula de identidad falsa, como nacido en La Plata”.

3.- CAEN LOS VELOS.
Muchas veces el ocultamiento deliberado va de la mano con el fraude ideológico. Para despejar tales situaciones, nada mejor que arrojar rayos de luz. Es lo que hace, paso a paso, la biografista argentina.
¿Quién posee la documentación?
Iñiguez: “El Sr. Walter Santoro, fundador y presidente de Fundación Industrias Culturales Argentinas (FICA), institución dedicada a conservar el patrimonio cultural de Argentina y Uruguay, adquirió a través de una oferta realizada en Internet, los facsímiles de la primera cédula de identidad legal que Carlos Gardel tramitó en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1920…”.
¿De dónde procede el facsimil que la historiadora entregará en Tacuarembó?
Iñiguez: “El Sr. Walter Santoro tuvo la grandeza intelectual de entregarnos una copia del documento que adquirió…”
“Actualmente las fotografías de ese documento son de dominio público y pueden obtenerse en la dirección de Wikipedia…”
¿Quién secuestró la cédula argentina de Carlos Gardel?
Iñiguez: “Esta primera cédula de identidad legal de Carlos Gardel estaba en poder del coleccionista Hamlet Peluso…”
Y aporta, de inmediato, la prueba gráfica que esclarece con estas manifestaciones:
“Podemos ver en la vitrina que le perteneció, que fue publicada en la desaparecida página “Gardel Web”, el lugar donde estaba. Superpusimos una ampliación para que se pueda comprobar que se trata de la misma Cédula”.

¿Pero, quién era Hamlet Peluso?
Iñiguez: “El Sr Hamlet Peluso, que fuera en vida vicepresidente del Centro de Estudios Gardelianos, siempre mantuvo este documento sólo para sí, no compartiendo nunca su contenido con los investigadores que sostenían la orientalidad del cantor.
En su libro “Carlos Gardel y la Prensa Mundial”, cuya autoría compartió con el Sr. Eduardo Visconti, secretario del C.E.G., omitió expresamente las menciones hechas públicas a la prensa uruguaya y en tres ocasiones diferentes por el mismo Carlos Gardel, sobre su nacimiento en Tacuarembó, hecho que explica las razones que lo llevaron a su ocultamiento.”
En suma:
El facsimil de la cédula identificatoria, a la que Gardel accediera en Argentina, demuestra haber sido gestionada a partir de la documentación uruguaya en la que se declaró oriundo de Tacuarembó y nacido el 11 de diciembre de 1887. Ambos elementos son constantes en sus posteriores instrumentos de identidad, incluido el pasaporte chamuscado, encontrado entre los restos del avión en que falleciera en Medellín (Colombia).
La cédula legal Argentina la había recibido apenas faltando una semana para cumplir 33 años.-

walter.celina@outlook.com - walter.celina@adinet.com.uy