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Isabel Traductora
 
Historia de Chuy
 
Reseña cronológica de Chuy (1885 - 1888)
1885 -
Existe constancia que del otro lado del Paso del San Miguel don Exequiel Silveira tenía un almacén, por allí también León Pedro Ventura tiene su participación en sociedad con aquel. Carros llevaban la carga desde Chuy para aquel punto y desde la sierra se traía leña para las casas de esta zona fronteriza.

Eran comunes los pleitos en toda la sección, según archivos policiales. También se daban con frecuencia los robos de ganados, daños en alambrados y chacras, y la persecución de desertores de uno y otro lado de la divisoria.

Durante ese año hay solicitudes de permisos a la policía para la introducción de mercadería brasileña por esta frontera (yerba). Del lado brasileño había una fuerte guardia con asiento frente a la Comisaría. Allí incluso había un médico que muchas veces era consultado por los residentes en este lado de la línea. Tratábase del Doctor Agripiño.

Finalmente transcribimos texto de la nota dirigida por Francisco Olivera al Jefe Político Mayor Julio J. Martínez referido a los daños causados por un fuerte viento. Fue fechada el 23 de diciembre. “Han sido deterioradas varias casas de esta sección en los techos de tejas por el ventarrón que en la noche del día 19 reinó; siendo más notable en un galpón de depósito de veinte varas de luz del Sr. León Ventura que no solamente destrozó todo el techo arrancando hasta la madera que sujetaba el sing, sino también parte de las paredes”. (Textual)

5 de enero,... Wilkins Machado, transcribe el siguiente comunicado redactado en la Aduana local para un superior: "Señor Don O. C. Adjunto a la G. G. de A. Por orden del señor Receptor comunico a Ud. que él se encuentra enfermo de la vista y de alguna gravedad. No habrá, olvidado el Señor Adjunto que en su última inspección a esta oficina, ya lo dejó enfermo, y desde la fecha hasta entonces su estado ha sido siempre peor, tanto que, los médicos de este punto se hallan impotentes para combatir el mal, y lo aconsejan bajar a la mayor brevedad a esa capital. Ahora bien, como entre solicitar licencia y serle concedida trascurrirían entre 20 y 25 días y esa demora podría serle de fatales consecuencias, ha resuelto bajar a esa, comunicándoselo por la presente para que el Señor Adjunto lo crea de justicia. Aprovecho la oportunidad para saludar al Señor Adjunto a quien Dios guarde muchos años".

1886 -

Se remite inventario de las pertenencias policiales al 31 de diciembre de ese año. Existen 8 sables, 8 colt remington, 8 cananas, y 8 kepis entre otros, había en la mayoría de los citados, dos de reserva. Por tanto se deduce que había ocho policiales en actividad por esta frontera.

El paso del Chuy se ha poblado cada vez más, fe de ello da la nota 156, folio 246 del Copiador de Notas de la Comisaría, de fecha 14 de setiembre de ese año, dirigida al Sub Delegado Capitán don Benício Olivera: “… A consecuencias de las lluvias del temporal último se le ha derribado á don Juan Maria Silvera vecino de esta sección unas cinco o seis vayas de pared de adobe de su casa habitación del lado al frente del camino real; y A Bernardo Acosta (color) vecino de aquí todo un costado de su casa viniendo al suelo el techo. También han sido muertos de rayos en esta sección los animales siguientes:

Tres vacunos a D. Illidio Borges, tres id. A D. León Ventura y deis y seis ovejas á D. Lido Acosta” (Textual de Francisco Olivera. Comisario).

Interesante también resulta la situación que se vive en esta frontera hacia diciembre de 1886. Transcribimos texto integro de nota 236, folio 270: “Diciembre 14 de 1886. Señor Comandante de Frontera Brasilera Tte. D. Augusto César da Acuña. Hoy día de la fecha he recibido como á la una hora a m una comunicación del Señor Gefe Político por la cual me impone que tuvo conocimiento de que un grupo de vecinos de este Departamento súbditos Brasileños, pretenden burlar la acción de esa autoridad con motivo de las medidas adoptadas por ese Imperio para evitar la importación y propagación del cólera; por cuya razon se me ordena no permita en esta Frontera reunion de personas sospechosas, debiendo disolverlas en el acto de tener conocimiento de ellas: repiteseme tenga suma vigilancia para respetar cualquier ataque que pretenda darse en contradicion A lo que se deja expuesto. Lo que comunico á VS á su efectos. Saludo á V S atte: Francisco Olivera”. (Textual y como en otras oportunidades respetando la ortografía empleada).

1887 -
En Copiador de Notas de la Comisaría aparecen nombres de diversos vecinos de ese momento: Froilán Méndez, Alberto Pérez, Manuel Abreu, Gildo Peyre, José Rodríguez, Francisco Olivera, Gabino Rivero, Demensio Márquez, Juan F. Méndez, Exequiel Silveira, Noé Cardoso, Astrugildo Correa, José Martínez, Gabino Hernández, (estos tres últimos del lado brasileño) León Pedro Ventura, Juan Nieves, Antonio Fossati (Juez), Zezefredo Acosta.

Ocupando el cargo de Comisario don José Rodríguez remite el 25 de noviembre de 1887 al Jefe Político de Rocha, don Lino Arroyo nota que acompaña los resultados de un censo escolar realizado en la zona donde textualmente expresa en unos pasajes: ...“el que suscribe indica como puntos propios para establecerse escuelas á este lugar y San Miguel... La escuela en este punto es de suma importancia y necesidad, no sólo por ser Fronterizo con el Brasil, sino también por lo concentrado que quedaría todo este vecindario.

Es indudable que de a poco se agrupa la población y se torna inminente el delineamiento que ya planean León Pedro Ventura Altallier y su esposa Flora Rodríguez en parte de sus tierras, frente a su casa comercial.

En el transcurso del año se suceden diversos hechos que conviene mencionar. El 7 de mayo se envía al Jefe Político un cráneo de carpincho, una piel de víbora y una cáscara de tortuga, según pedido recibido.(folio 35). El 29 de mayo se levanta el cordón sanitario que impedía el tránsito hacia el Brasil (folio 41). El 13 de julio se informa que se ha difundido entre el vecindario el consejo de la Honorable Higiene Pública respecto a la conveniencia de vacunarse contra la viruela, único medio eficaz para combatir el mal (folio 56). El 16 de setiembre se recibe autorización para los italianos enarbolar la bandera de Italia el día 20 de setiembre, aniversario de la unidad italiana (folio 70).

1888 -

Entre las muchas e importantes fechas del largo proceso histórico de Chuy, este año tiene una importancia singular. Los datos reunidos permiten asegurar que fue durante 1888 cuando en esta frontera nace un pequeño núcleo poblado y es reconocido como tal por las autoridades departamentales de entonces. Efectivamente la Junta Económica Administrativa de Rocha instó a los vecinos a constituir una Comisión Vecinal (primeras autoridades para atender los asuntos locales) y estos se agrupan comunicándolo de inmediato a la Honorable Junta rochense. Transcribimos el texto íntegro del expediente actualmente archivado en la Intendencia Municipal de Rocha:

“Cuaderno 25 - Año 1888 – N° 465. JUNTA E. ADMINISTRATIVA MATERIA:

Comisión Vecinal de Chuy.

Chuy 2 de febrero de 1888.

Sr. Presidente de la Junta E. Adm. de Rocha D. P. Lapeyre hijo. Esta Comisión Vecinal se congratula de que haya quedado constituida esa H. Corporación así como de que hayan sido designados para desempeñar la Presidencia y Vice—Presidencia las dignas personas de Ud. y D. Antonio Arrarte.

“Al mismo tiempo tiene el honor de transcribir á esa H. Junta la siguiente acta por la cual consta la instalación de esta Comisión Vecinal: “En el Chuy el día treinta y uno de Enero del año mil ochocientos ochenta y ocho, reunidas las personas nombradas por la H. Junta E. Administrativa del Departamento para desempeñar la Comisión Vecinal de esta localidad. resolvieron con arreglo a la nota 50 de fecha diez y siete de este mismo mes, proceder al nombramiento previa encapotación de los respectivos cargos; de presidente y secretario recayendo el primero en D. Antonio Fossati. y el segundo en O. León Ventura. Así constituida esta comisión se determiné lo comunicado  la H. Junta para que esta se sirva mandar las instrucciones á que hace referencia en la predicha nota. Y no siendo para más el acto se labró la presente.

Antonio Fossati-Presidente Francisco Olivera. Juan Rodríguez, Ezequiel Silveira. León Ventura-Secretario”.

Saludan al Sr. Presidente con su más distinguida consideración

León Ventura Antonio Fossati
sec. Pte.

Febrero 17
Acúsese recibo, dándose instrucciones en su oportunidad.
M. López                        Lapeyre hijo

Rocha, diciembre de 1898
Archívese. Teodoro B. Lezama Srio. Lezama”.

De la lectura de tan importante documento surgen pruebas evidentes de que hay un reconocimiento hacia el Chuy como localidad (vecindario nucleado) y el nombramiento de personas indígenas para constituirse en Comisión Vecinal. 

También existen datos, recabados de diversas fuentes, que en 1888 se habría realizado el amanzanamiento inicial división y entrega de los primeros solares a nuevos propietarios). Según constancia municipal, un plano levantado en la ocasión fue archivado tiempo después. Cabe acotar que ese documento no pudo ser localizado Y se teme que haya desaparecido en traslados o limpiezas periódicas de archivos. Al respecto hay otro dato interesante, que en parte sirve para corroborar las ventas de terrenos iniciadas en ese tiempo por la Sra. Flora Rodríguez de Ventura, esposa de León Pedro Ventura Altallier.

Extraemos del Copiador de Notas de Aduanas (1888-1891) folio 148, nota N9 40 que contiene el siguiente texto:

En cumplimiento á lo ordenado por esa receptoría en Oficio Nº 77 de 8 del corriente, remito adjunta la Escritura original del terreno que ocupa esta oficina dejando copia testual de dicho documento; no autorizada por no haber Escribano público en este lugar” (firma Esequiel Silveira).

Como es sabido la Aduana ocupó en sus primeros tiempos predios arrendados por el Sr. León P. Verdura, lo que significa que ahora, tal vez en 1888, se hubieran hecho las escrituras, una de las cuales (la de la Aduana) era remitida a la Superioridad en marzo de 1889.

Es más, según los historiadores Díaz Foster y Vernet Nogueira, en su obra CHUY: Estudio histórico-socio-económico aluden al surgimiento del núcleo en estos términos: “… la Sra. Flora Rodríguez de Ventura, esposa de León P. Ventura hizo delinear las calles de Chuy, y años después el Sr. Lapeyre, hijo, hizo efectivo esto”. Por su parte Antero Urioste en su “Ensayo de una Bibliografía, cartografía e Iconografía del Departamento de Rocha” en la página 107 y citando otro conocido historiador, Orestes Araujo, escribe:

…debe su existencia, sobre todo, al desvelo de su fundador, el progresista vecino ya fallecido, León Ventura, quien vivió empeñado en atraer habitantes. Aunque no aceptamos lo de “fundador” porque ningún documento lo avala, sí afirmamos nuestra tesis del surgimiento de la población hacia el 1888. Recuérdese que León P. Ventura falleció en 1891 y de hecho don Pedro Lapeyre, hijo, bien pudo -como se afirma- legalizar la situación cuando ocupó el cargo de Jefe Político y de Policía del Departamento entre 1890 y 1894. 

Este último hecho ha llevado tal vez a más de un historiador a sostener el surgimiento del núcleo poblado con fecha posterior. Un ejemplo es el testimonio aportado por Alfredo Traversoni en su libro Historia de los siglos XIX y XX, donde incluye un mapa de los centros poblados del país del siglo pasado y figura Chuy con el año de 1890 como el de su fundación (pag. 210). Resulta difícil ilustrar al lector acerca del aspecto que ofrecía la zona en el año 1888, así como nombrar a la totalidad del vecindario. Lo haremos dentro de los límites que lo permite la existencia de documentos auténticos: Por el terreno llano, cruzando solitarios campos, se llega al Chuy. Es este un caserío desordenado, agrupado entre la Aduana, la Comisaría y el Comercio de León Ventura. Más acá, sobre el Camino Nacional está la casa de Juan Ma. Sllveira.

Este pueblito en formación está muy cerca del arroyo. Las casas de Antonio Fossati y la de León Ventura son las más lindas. Se ve claramente el trillo del Camino Nacional que llega hasta donde dicen que está la línea divisoria que señala el marco grande. Aquí hay una senda que lleva hasta San Miguel. De la Aduana y la Comisaría sale otro camino por donde se llega a la Higuera. Allí hay varios vecinos y un comercio importante, el de Juan Rodríguez. Más acá vive José Rodríguez, su casa se ve aquí cerca nomás, en medio del campo.

Cuando uno llega y empieza a preguntar enseguida puede conocer a todo el vecindario. Aquel rancho es de Bernardo Acosta, esta casa de más allá es la de Manuel Ramos, ahí esta la posta de la diligencia. Y a veces para cambiar el repertorio le hablan de los campos, donde también hay casas y familias, aquél de Manuel Ramos, éste de Florencio Mena y Juana García... del otro lado está el de Astrugildo Correa, el de Francisco Clavijo... y sigue la lista, que no es muy larga pero cualquier vecino la sabe de memoria: Juan Francisco Méndez, Francisco Olivera, el Comisario, y los policías que entran y salen de esa comisaría son Ramón Núñez, Luis Santos, José Espel, Modesto Terra, Bonifacio Márquez, Victoriano Méndez, Cipriano González y aquél que ya lo nombré, que vive en aquella casita: José Rodríguez. Otros vecinos, vea. Machado, Plá, Lima, Acosta, Da Costa, Villazuso...

Inicialmente el Chuy estaba constituido por la Aduana (donde funcionaba además el Juzgado), la Comisaría, dos casas comerciales (en ambos extremos) y numerosos vecinos establecidos de éste y del otro lado de la divisoria. Contaba con servicios de vigilancia policial y aduanera, despachante de aduana, juzgado. Correos y telégrafo (por la Barra). Las únicas atracciones de entonces eran los paseos al arroyo y algunas pencas en la Higuera. A veces algún baile familiar. Para instruirse había que enviar a los niños con el Maestro Marcelino Villazuso que trabajaba en casa de León P. Ventura.

El escritor, ensayista e investigador Wilkins Machado describió así los comienzos del pueblo: “Para ubicar a Chuy como centro poblado parto del año 1888, no como simple capricho, sino pudiendo comprobar que en febrero de ese año, ya existía una aduana, dependiente en ese entonces de la Receptoría de La Paloma y un despachante el señor León Ventura, que despachaba su propia mercadería puesto que en aquel entonces el despacho era directo y libre.

Para fundamentar esta tesis debemos decir que la aduana era el medio de defensa de los intereses fiscales de nuestro país, y el despachante el vínculo entre los intereses comerciales y el fisco, dos razones que por su importancia económico-social definen a Chuy como centro poblado. 

Tenemos otro elemento que corrobora la tesis y es la existencia de una comisaría que funcionaba desde 1872…” “Un comercio, una aduana, una comisaría y cinco ranchos. Pasan los años, se amplían las sendas formando caminos, la diligencia trae a cuestas la civilización, nuevos vecinos asientan sus reales en esta zona. Domingo una penca cuadrera da motivo para una reunión de categoría, se hacen negocios, se arregla un matute o termina en reyerta...” 

Aunque discrepamos en algunos aspectos y datos brindados por Machado, que sin duda los descuidé en un trabajo que es mucho más un ensayo que un tratado histórico, al menos -coincidencia o no- él encuentra un argumento para partir de 1888 con Chuy como núcleo poblado. 

Otro investigador (brasileño), el Profesor Pericles Azambuja en su Obra: “Historia de las Tierras y Mares del Chuy” en páginas 149 a 152 se refiere a ambas poblaciones homónimas de la frontera y escribe: “El Chuy aparece como poblado natural en 1888…” Y coincidiendo en lo demás con los aportes de Wilkins Machado describe brevemente aquellos comienzos.

Como dato curioso, a tener en cuenta, citaremos a Miguel Víctor Martínez, quien en su libro “Santa Teresa de Rocha” expresa: “Este pueblo del Chuy, fundado allá por 1852, es viejo, pero no tiene tradición ni guarda tampoco leyendas...”  Se nos ocurre que el autor, visitante frecuente de la zona, tomó aquel año tan lejano basado en informaciones recogidas de boca de viejos pobladores ya desaparecidos que aludían a la llegada de León P. Ventura a esta frontera (entre 1848 y 1852 según versiones) o tal vez a asentamientos de guardias de frontera, comunes Y necesarias mientras se planeaba la erección de los marcos limítrofes.

En otro orden de cosas, diremos que diversos documentos ilustran acerca de las actividades fronterizas de aquellos tiempos.

En el Libro Copiador de Notas de la Aduana (1888-1891), figura León P. Ventura como despachante e introductor de mercaderías por esta frontera (nota 14, folio 15), una solicitud de parte del Sub Receptor D. Esequiel Silveira de una nueva báscula (balanza), debido a que se encuentra completamente inutilizada la existente por el excesivo uso Y por estar siempre a la intemperie (Nota 17, folio 17) y el acuse de recibo de una nueva báscula traída por el carrero José Ma. Fernández pero luego de armada faltaba una rueda y pesas, por lo que según el Sub Receptor “la inutilizan por completo” (nota 97, folio 104). 

Por considerarlo de mucho interés transcribimos la nota 6, folio 6 de fecha 22 de enero de 1888, por la cual el Sub Receptor de Chuy, Esequiel Silveira se dirige al Receptor Eduardo Viana en estos términos: “Hace ya tiempo se nota en esta Oficina la imperiosa necesidad de construir un galpón que facilite las operaciones de romaneo é inspección de las mercaderías que se importan por esta Frontera y evite los múltiples inconvenientes que se ofrecen al practicarlo á la intemperie… Es igualmente necesario Sor. Receptor practicar algunas refacciones en el edificio que ocupa esta Oficina como ser, blanqueo de paredes, pinturas de puertas y bentanas, colocación de vidrios y otras composturas que son indispensables hacer periódicamente para conservar en buen estado un edificio que de otra manera el tiempo destruiría; composturas y refacciones que hace cuatro años no se practican. (Textual hasta en su ortografía).

El 20 de abril de 1888 se nombraron en Rocha a los revisadores de impuestos para la 4° y 5° sección del departamento. Siendo ellos Fausto Molina y Pedro Acosta respectivamente. (Nota 153 de la Administración Dptal. de Rocha, según consta en Libro Copiador de Notas de la Comisaría –N° 6- en folio 122, por nota Nº 78 de 22 de abril de 1888, se comunica al Capitán de Ingenieros don Severino Carneiro Silva Rigo, por parte de un subalterno que “no puede ir a los trabajos de compostura de los Marcos de la Línea Divisoria, por no haber recibido la autorización “Se concluye que ese año fueron refaccionados los marcos que fueran construidos a partir de los tratados de 1851.

Solamente dos días después se envía nota Nº 82 al delegado de Santa Vitoria comunicándole que por orden del Superior Gobierno, la Comisaría de Chuy no entregará más esclavos prófugos al Brasil. 

En el periódico rochense La Ley, se alude a importante celebración coincidiendo con el aniversario de la Declaratoria de la Independencia, el 25 de agosto: Hubo pencas de petisos y reunión de camaradería en el comercio de Juan Rodríguez en La Higuera. 

Finalmente consideramos oportuno documentar el largo proceso que llevó al fraccionamiento de las tierras contiguas al Paso Real del Chuy, sobre la margen derecha del arroyo, para constituirse una población. Los datos son extraídos de Salidas Fiscales insertos en escrituras de terrenos, realizadas por el Escribano Gastón Arimón y archivadas actualmente en la Escribanía Plá. También se consulto un artículo titulado “Santa Teresa y su Jurisdicción” de E. Martínez Rovira, así como publicaciones de la época. 

Las tierras que sirvieron de asiento a Chuy, se le otorgaron al Visitador don Francisco Maroñas, luego que éste las denunciara como realengas y que le fueron admitidas por el entonces Gobernador y Capitán General de las Provincias del Río de la Plata, don Juan José de Vértiz y Salcedo, el 24 de abril de 1775. Fallecido Maroñas, su viuda Maria Espínola de Maroñas, por sí y sus hijos menores vendió a don Joaquín Silveira Borges los derechos de las tierras denunciadas por su esposo, en escritura otorgada ante el Alcalde Ordinario de Rocha, José Luis Bustamante, el 26 de marzo de 1822.

Joaquín Silveira Borges se presentó ante el nuevo gobierno, solicitando la propiedad de esas tierras y le fueron escrituradas por el Baron de la Laguna, don Carlos Federico Lecor en instrumento otorgado el 20 de julio de 1822, ante el Escribano de Hacienda y de la Superior Gobernación don Bartolomé Domingo Bianchi.

Fallecido Silveira Borges, su viuda, doña Maria Joaquina Silveira Lima, denunció las obras existentes dentro de los limites del terreno escriturado a su esposo y comprendido en la primitiva denuncia de Francisco Maroñas y corridos los trámites legales, se le reconoció la propiedad de las mismas, por escritura que le otorgó el Vise Presidente de la República don Luis Eduardo Pérez el 21 de mayo de 1832 ante el Escribano de Gobierno y Hacienda don Juan León de las Casas. (En plano de la zona, levantado posteriormente aparece la edificación referida, hacia el sur, en las proximidades del actual camino a la Barra del Chuy). 

Al fallecer María Joaquina Silvera Lima deja a su hijo José Maria la parte de las tierras que lindan con el Brasil, quien las usufructuó hasta su muerte, pasando luego a sus hijos Anarolina y Dornelio Siiveira Borges. La partición fue efectuada por el Contador Pío Barrios el 13 de octubre de 1863. Fue en esas tierras y en ese tiempo cuando se estableció la pulpería de Peire Seijo & Cia., no sabemos en que condición pero no ciertamente como propietarios, pues se ha documentado que Anarolina y Dornelio Joaquín vendieron la mayor parte de las tierras compradas por don León P. Ventura en sucesivas escrituras otorgadas el 3 de julio de 1880, 26 de marzo de 1881 y 12 de agosto de 1886, ante los escribanos Antonio José Dantas da Gama, Juan P. Barrios y Sebastián Segarra, respectivamente. 

Al fallecer en 1891, León P. Ventura, se inician los trámites sucesorios quedando su viuda e hijos con los bienes. Ya casada en segundas nupcias, doña Flora Rodríguez de Almada, recibió su parte por documento firmado por el contador-partidor Francisco H. López el 4 de julio de 1900, que recibió el aval judicial, previa conformidad fiscal por auto dictado 23 del mismo mes y año, por el entonces Juez Letrado Departamental de Rocha, Dr. Carlos Eugenio Pintos. Por trámites sucesorios, parte de las tierras pasan a diversos integrantes de la familia Fossati-Ventura (cabe recordar que la hija de don León Pedro Ventura Altallier, Maria Higinia, se casó con don Antonio Fossati Roselli antes de iniciarse la década del 90). Otro de los prominentes compradores de tierras de la familia Silveira Borges fue don José Rodríguez Correa, propietario ya cuando surge Chuy.

Fueron esas tierras, que abarcan en su mayor parte el actual Barrio Samuel y hasta la Plaza Artigas, las últimas en ponerse a la venta bajo la forma de solares, hecho este que estuvo a cargo de los herederos, los hermanos José Maria y Carlos Rodríguez Vigliola y Tula Alberta Rodríguez de Escudero.

De ahí en más es historia reciente y fácilmente documentable. Queda sin embargo la gran incertidumbre:

¿Cuando se escrituraron las primeras tierras vendidas como solares, en el amanzanamiento inicial de 1888 y años sucesivos? La escritura del terreno de la Aduana se hizo en esa misma época. Si esto último fuera cierto, no cabe duda que los primeros solares fueron vendidos y escriturados sin cumplirse la totalidad de las cláusulas legales por falta de un Escribano Público en la zona.

Por último, dentro de la vasta jurisdicción fronteriza, entre 1840 y 1898 fueron compradores y pobladores de la zona: León p. Ventura, José Rodríguez Correa. Juan Rodríguez, Manuel Ramos, Manuel Rico, Miguel H. Lezama, Joaquin Calvette o Calvelti, Rufino Bengoechea y Florencio Mena, según se consigna en diversos documentos y publicaciones.

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