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Isabel Traductora
 
Jack el Destripador
 
Jack el Destripador POR LAS CALLES DE LONDRES UN ARCHIVO DE SCOTLAND YARD

 

SUMARIO DE LA NOTA ANTERIOR

Los instrumentos empleados por el Lic. Eduardo Cuitiño para indagar la identidad del asesino serial de 1888, en Londres, nos llevó a definir por su objeto varias de las disciplinas empleadas. El atrayente relato del libro no oculta la profundidad científica de la investigación.
Asimismo, por el sistema de imágenes, pudieron apreciarse las concordancias caligráficas de documentación de la época, estudiadas por el autor de “Jack el destripador. Un enigma con solución”.

CON LA MÍTICA POLICÍA LONDINENSE

Al contrario de lo que pueda suponerse, la obra en comentario no se presenta como un “caso cerrado”. La hipótesis está fundamentada con riqueza. No obstante, el lector de Cuitiño encontrará algunos senderos ¿divergentes o complementarios?  Y un mazo de reflexiones históricas, sociológicas; de datos concernientes a la psiquiatría, como a los universos de la criminalística, la criminología, etc., que invitan al lector no sólo a pensar, sino a viajar en el tiempo y sopesar enormes hallazgos del conocimiento.
En este ejercicio periodístico, nos situaremos ahora en Scotland Yard, la sede policíaca inglesa.
En el siglo XVI el Rey Eduardo de Inglaterra regaló a Kenneth, Rey de Escocia, un solar junto al nuevo Palacio de Westminster, para que el monarca construyera su residencia londinense. 
Se le conoció con el nombre Scotland (Escocia) y su denominación estaba asociada a la policía metropolitana, bastante antes que lo destruyera un incendio, tras el cual se reedificó en 1697.
 En 1875, se instaló en una sede diseñada al efecto, en Victoria Embankment, SW. Forma parte del conjunto del Norman Shaw Buildings, catalogado monumento de interés arquitectónico, anexo al Palacio de Westminster.
Desde 1967 ocupa el Nº 10 de Broadway, SW.
Un detective de ficción, conocido como Sherlock Holmes, creado a fines del siglo XIX por Arthur Conan Doyle, relega al servicio oficial inglés. Su hallazgo consistió en aplicar en los casos, reales o simulados, las reglas del pensamiento deductivo.
Lo explica el Lic. Cuitiño. Consiste en inferir. En ir de lo general a lo particular. En este esquema se va separando lo importante de lo superfluo. ¡Y el profesor uruguayo se alinea con la eficaz enseñanza de Conan Doyle!

UN INFORME FORENSE DE 1888

La descripción de la forma en que fueron asesinadas 5 mujeres en Capilla Blanca, en 1888, constan en la primera nota. Eran cortes de garganta, mutilación abdominal y genital; extracción de órganos internos y lesiones faciales progresivas. Tales rasgos concurren a ofrecer elementos comunes y, por consecuencia, a presumir que los crímenes responden a un solo autor: el enigmático Jack. ¿Actuando solo o aliado con quién?
A finales de octubre del año ya citado, Robert Anderson -Director del Criminal Investigation Department, CID- pidió un dictamen al médico policial Thomas Bond.
El informe Bond se ha conservado y se le considera el primer perfil criminalístico en los anales de la disciplina.   
En un pasaje concluye:
“No dudo que los cinco asesinatos fueron cometidos por la misma mano. En los primeros cuatro las gargantas parecieran haber sido cortadas de izquierda a derecha, mientras que en el último caso, debido a la considerable mutilación, es imposible señalar en qué dirección se hizo la cortada, aunque se hallaron rastros de la sangre arterial sobre la pared en forma de salpicaduras, muy cerca de donde la cabeza de la mujer debió haber estado.
Todas las circunstancias en torno a los asesinatos me llevan a deducir que las mujeres fueron asesinadas cuando se encontraban recostadas y, en todos los casos, la garganta fue cortada en primer lugar.
El asesino, en su apariencia externa, es muy probable que sea de aspecto inofensivo. Un hombre de mediana edad, bien arreglado y de aire respetable. Puede tener el hábito de llevar capa o abrigo porque si no, la sangre de sus manos y ropas hubiera llamado la atención a los viandantes.”
También caracterizó al sujeto como un posible hombre solitario,    con manía homicida o erótica e hipersexualidad, aunque no se haya evidenciado  relación orgánica con ninguna de las víctimas.
En este punto cabe invadir someramente los campos de la psiquiatría y de la criminología. Ello permitirá contraponer la época -descripta en la obra sobre Jack- y los progresos  del mundo forense actual.-

 
 
Walter Ernesto Celina - 2014

walter.celina@outlook.com  -  walter.celina@adinet.com.uy