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Isabel Traductora
 


    La naturaleza ha decorado mágicamente el departamento en el cual estamos ubicados. Es el más oriental de los departamentos del país, el único que posee la totalidad de sus costas sobre el Océano Atlántico, ofrece al turista una geografía sorprendente. Sierras agrestes, lagunas y bañados de fauna admirable, médanos viajeros y extensísimos bosques de palmeras comparten el territorio de Rocha con sus reconocidas playas de arenas doradas y aguas transparentes. Provides ha desarrollado un itinerario para que Ud. pueda disfrutar al máximo de nuestras bellezas naturales, y a continuación lo desarrollamos:

"Sierras de Rocha"

A pocos kilómetros del mar y muy cerca de la ciudad de Rocha existe una región injustamente poco conocida por los turistas. Cerros agrestes de laderas pedregosas, profundas quebradas y valles surcados por pequeños arroyos, y hacen de las Sierras de Rocha un lugar de inusitada belleza, refugio de la flora indígena y hogar de una variada fauna silvestre. Los ñandúes lo sorprenderán al costado de caminos más recorridos por las tropas de ganado que por automóviles. Allí el silencio es solo interrumpido por las voces de las aves. El verde, apenas cortado por lo que queda de viejas taperas de piedra. El paisaje es de una belleza sin fin.

Camino a "La Tahona", podrá apreciarse, un antiguo molino, bien conservado, manifestación perfecta de la arquitectura y la economía de la época colonial. Dado que el lugar se encuentra ubicado en una propiedad privada, deberá solicitar permiso. Rumbo a la represa de India Muerta. La "Ruta de las 99 curvas", luego de dejar atrás el pequeño poblado de Parlé y unos kilómetros antes de llegar a Velázquez, pasa por el lugar donde se libraron las dos batallas de India Muerta, ambas nefastas para la suerte del general Fructuoso Rivera, derrotado aquí en dos oportunidades: el 19 de noviembre de 1816, cuando nada pudo ante la vanguardia del ejército invasor portugués, y el 27 de marzo de 1845, en plena Guerra Grande, cuando lo derrotó el general rosista Justo José de Urquiza. Hay una placa recordatoria, semioculta por los eucaliptos que bordean la carretera en ese tramo. La entrada a la represa se encuentra en una zona donde abundan los ñandúes.

Siguiendo las indicaciones, un creciente número de garzas nos señala la proximidad del embalse que finalmente aparece frente a nosotros. La vista se pierde más allá del enorme espejo de agua que refleja el color del cielo, en los campos y cerros circundante. El lugar, de gran tranquilidad, es ideal para los amantes de la pesca (se permite hacerlo con caña y red) y de la observación de las aves. También se pueden practicar deportes náuticos, recomendándose preferentemente aquellos no motorizados y no agresiva para el ambiente. La caza está prohibida.

Poco antes de llegar a Aiguá, la ruta nos indica la entrada a las Grutas de Salamanca, mentadas como antiguo refugio de fieras, contrabandistas y de un bandido apellidado Lemos, que dio su nombre a uno de sus rincones. Distintos indicadores, nos llevarán al Parque Municipal de Salamanca, donde funcionan un camping y un parador. El parque ofrece una vista panorámica de la región.

Recomendamos tomar la Ruta 109 de regreso de Aiguá, es un camino sinuoso y poco transitado, que atraviesa una de las zonas más altas del Uruguay, desnudando un paisaje espectacular.

Laguna de Castillos

Como un espejo encantado, las aguas de la laguna de Castillos reflejan un entorno mágico. Dunas viajeras, bosques de ombués, restos de trágicos naufragios, playas tan bellas como solitarias, palmeras, lobos marinos y aves de mil colores son solo algunos de los atractivos de una región que invita a descubrir sus secretos.

Camino a la cuchilla del Arbolito se disfruta un paisaje serrano. Cerca de la torre de microondas de ANTEL (Administración Nacional de Telecomunicaciones del Uruguay) hay una vista panorámica de un extenso sector de la costa rochense, distinguiéndose las dunas del Cabo Polonio. El excepcional dominio que de la zona posee este lugar, hizo que los españoles instalaran allí en 1797, una guardia militar a la que llamaron Don Carlos. Sus restos están hoy abandonados.

Rumbo a Aguas Dulces. La carretera corre paralela al océano y a una cadena de playas desoladas, balnearios bautizados pero nunca construidos, tan solitarios hoy como hace un siglo.

Ambos lados del camino puede verse un gran número de aves, entre ellas muchos cuervillos: dos especies muy abundantes en Rocha, de pico curvo y largo y plumaje negro que a veces toma tonos verdes y azules brillantes. El cuervillo de cara afeitada se diferencia del común por tener el plumaje más oscuro, las patas más cortas y el pico más claro. Los dos son llamados "masarico" por los rochenses.

"Palmera Butiá"  (la reina cenicienta)

Miles y miles de palmeras dos y tres veces centenarias conforman un paisaje único e irrepetible. Los palmares ocupan unas setenta mil hectáreas de Rocha y Treinta y Tres, y alcanzan su máxima expresión  en Castillos y San Luis.

El envejecimiento del palmar se torna dramático porque el ganado se come las plantas jóvenes, por lo cual los ejemplares no se renuevan.

 

"Laguna Negra"

Festival de vida en la laguna de los difuntos

 

 

Palmeras, aves de cada uno de los colores y playas de arenas amarillas y aguas verdes se alternan en torno a la laguna Negra, también llamada de los difuntos. La fortaleza más heroica de la historia uruguaya, el espectacular parque que rodea, una reserva natural de flora y fauna a la que solo se puede llegar navegando y el pueblo que vive gracias a los tiburones son solo algunos de los atractivos de esta zona de Rocha.

Imperdible debe ser, tomar el "camino de Indios". En el podremos apreciar el cerro Rocha, donde se encuentra la cueva del Tigre, y los restos de lo que se supone fue el primer potrero de la región, el "cerco de piedra". El cerro de la Lechiguana, donde se conservan varios corrales de piedra y de palma. Allí vemos aparecer ante nuestros ojos, una vista espectacular de los palmares de Castillos, con la laguna Negra como fondo. Prueba de lo tupido de este bosque, miles de palmeras centenarias se agrupan unas junto a otras. Nadie sabe, hasta hoy, con exactitud, su origen. Siguiendo por este camino, podremos observar los usos que los viejos habitantes de Rocha dieron a los palmares, corrales realizados conjuntamente con piedras y palmas, las primeras sirven para rellenar los espacios existentes entre cada uno de los árboles. Ubicado al borde mismo de la carretera, el conjunto reviste de una singular belleza, realzada por el silencioso paisaje de la sierra de La Blanqueada.

Podrán divisar el mayor de los corrales, que ha sido definido como el "mayor monumento de la ganadería rochense", esta manguera da nombre hoy a la estancia Corral de Palmas. La magnitud de la obra – se estima que pudo albergar a 40.000 reses – hace suponer que su construcción correspondió a las necesidades del destacamento militar de la fortaleza de Santa Teresa y no a las de un particular. Originariamente estuvo formado por 900 palmeras, tan juntas unas de otras que los animales ni siquiera podían asomar la cabeza al otro lado, lo que aún se cumple en los lugares donde no falta ningún árbol. Hace pocos años se contaron 785 palmas aún en pie, pero las zanjas que se han formado a sus costados hacen temer por su estabilidad. Una atención adecuada permitiría asegurar la conservación de este corral excepcional.

La variedad y el número de aves que cruzan el camino irá en aumento a medida que nos acercamos al bañado de los Indios. Allí conviven decenas y decenas de aves, de las más variadas especies, haciendo de estos bañados una reserva de flora y fauna de enorme importancia. Todos están al alcance de nuestra vista: cisnes de cuello negro, amenazados gansos blancos, chajás de grueso volumen y fuertes patas coloradas, espátulas rosadas, patos de diversas especies y llamativos colores, gaviotas, teros, cuervillos garzas de varados tamaños y matices, cigüeñas, teros reales y otras decenas de especies, conviven en las bajar aguas del bañado, donde también se alimenta el ganado.

Con paciencia y algo de suerte, el visitante podrá observar a los mamíferos más típicos de este hábitat: el carpincho y la nutria. A los costados del camino, verá también aves rapaces y numerosas especies de pájaros, algunos de ellos inolvidables por sus colores, como los federales, de cabeza y pecho de un rojo incandescente y el resto del cuerpo negro.

"Cerritos de Indios" 
Algo más que garra charrúa

Generaciones y generaciones de uruguayos aprendieron en la escuela que los indios que habitaron estas tierras antes de la llegada de los europeos y durante la conquista fueron salvajes y primitivos cazadores de los cuales solo cabría destacar su fiereza. Sin embargo, hallazgos arqueológicos recientemente realizados en las sierras de San Miguel, muy cerca de nuestra hostería, en pacientes estudios de los cerritos de indios, han cuestionado severamente aquellas teorías basadas en investigaciones anteriores y en el relato de los conquistadores. En los estudios realizados se han encontrado recurrentemente restos humanos, por lo que se dedujo que tenían un excluir otros posibles usos en algún momento de su ocupación. En cambio, una interpretación aceptada en círculos arqueológicos brasileños sostiene que los cerritos eran construcciones realizadas por los primitivos habitantes de estas zonas para mantenerse a salvo de las inundaciones. Esta teoría parece ser desmentida por la existencia de cerritos de indios en zonas no inundables o muy próximos a elevaciones naturales.

San Luis al Medio

Alrededor del pequeño poblado de San Luis al Medio se desarrolla una hermosa zona de palmares menos conocidos que los de Castillos, pero igualmente seductores. Esta región, volcada fundamentalmente al cultivo de arroz, conserva también bañados de varada fauna. Aquí abundan, además los cerritos de indios.

Internándonos en el circuito podremos divisar los "tacuruses", que no son otra cosa que termiteros; en el arroyo del Ceibo, garzas, cigüeñas y cuervillos entre muchas otras aves, habitan esta región. Veremos alternando bañados con chacras de arroz y pequeñas construcciones de paja, típicas de la región. Aquí se cría el cerdo pampa, característico de la zona por su especial adaptación al bañado.

La localidad es centro de una importantísima zona arrocera y en ella se encuentran dos de los principales molinos del país.

Rumbo a las sierras de los Ajos, habitan una de las únicas dos poblaciones silvestres de venado de campo que sobreviven en Uruguay. Se estima que unos 100 ciervos de esta especie viven en esta región, gracias al cuidado dispensado por un estanciero, celoso protector de la fauna en su propiedad. Observarlos no es tarea fácil, requiere de destreza y paciencia.

"La Laguna de Rocha"

Dirigiéndonos a la laguna de Rocha, lugar maravilloso por su fauna, considerada desde 1977 como parque nacional lacustre e incluido dentro de la Reserva de Biosfera de los Bañados de Este por el programa del Hombre y la Biosfera de la Organización de las naciones Unidas para la Educación, y la Ciencia y al Cultura. El mayor atractivo de la laguna de Rocha, está dado por ser un ecosistema notable por la diversidad de su fauna. Más de 220 especies de aves viven en ella y sus alrededores. Es uno de los escasísimos lugares del país donde habita el flamenco; su población de cisnes de cuello negro es una de las mayores del mundo y es hogar y refugio de aves amenazadas, como el ganso blanco.

Su fauna no se agota allí. En los arroyos y bañados que la circundan habitan nutrias, tortugas, carpinchos, lobitos de río, zorros, gatos montés y manos pelada. En los campos que la circundan abundan el ñandú y la mulita. 




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