Tras el Tratado de San Ildefonso concertado entre España y Portugal, (1777) mediante el cual ambas potencias se dividieron estas tierras, se encontraron un día en el Paso Real de Chuy muy próximo al marco, quienes irían finalmente a definir los límites entre ambos países.
Por España marco su presencia el Marqués de Valdelirios Comisario General de Su Majestad Católica y por Portugal el General Gómez Freire de Andrade quienes entre versallescas ceremonias y alguna incidencia establecieron finalmente los límites geográficos entre ambas potencias. El historiador local Wilkins Machado señalaba en un extenso trabajo de investigación basado en documentos oficiales que relatan hechos, oficios y cartas, los principales acontecimientos sobre la verdad histórica que rodeo el surgimiento de este enclave fronterizo. Basándose en estos documentos y otros elementos complementarios Machado fue rescatando del pasado algunos personajes que mantuvieron una relación directa con la historia local.
Desde 1725 hasta 1800 fueron varios los Tratados firmados en el Palacio real de la Granja de San Ildefonso. Sin embargo fue en 1777 que se fijaron las fronteras por las cuales España y Portugal se repartían estas tierras, “con el sincero deseo de extinguir las desavenencias que habían entre las coronas y sus vasallos. Queda muy claro que nos hacían la guerra para conseguir la paz en sus respectivos países. Dice Machado que para hacer historia hay que transformarse en rata de biblioteca, rastreando documentos y pasar horas, días y meses en busca de la información, tratando de rescatar las raíces del hombre y su proyección hacia el futuro. Señalaba en su trabajo que “tras la desgraciada intervención de Lamas en la fijación de limites entre Uruguay y Brasil (1851/52) se empiezan a establecer mediante convenio y es así que a partir del marco Nº 1 ubicado a orillas del arroyo Chuy se empieza a construir una muralla destinada a separar ambos países. Sin embargo iniciada la obra, destacadas autoridades de ambos países se manifestaron en contra de la muralla por considerar que significaría una vergüenza su construcción. Ante estas gestiones la obra fue suspendida y la frontera fue delimitada con una línea imaginaria, quedando aún el comienzo de la misma en una extensión superior a los doscientos metros.
Por lo expuesto el trabajo de investigación histórica realizado por Wilkins Machado representa un invalorable aporte en procura de nuestra identidad y un eterno viaje hacia el más allá en busca de la verdad histórica. Existen tres razones fundamentales que nos llevan a señalar con documentos a la vista que el 16 de febrero de 1888 Chuy era un centro poblado, contando con resguardo, policía y despachante de aduana, tres razones que por su importancia reunía las condiciones de pequeño centro poblado. En esta trilogía estaban representados los intereses legales de la República, los comerciales y los fiscales. En la nota gráfica el centenario edificio de la receptoria de aduanas, que ha soportando estoicamente su estructura inicial.