Las características naturales del atlántico rochense, han despertado siempre el interés del turismo que llega durante la temporada veraniega para disfrutar de las playas oceánicas que se extienden entre La Paloma y La Barra del Chuy.
Entre los variados factores que vienen influyendo para cimentar el auge de este balneario (La Barra) podemos señalar su proximidad con la frontera, con los fuertes históricos de San Miguel y Santa Teresa, la Laguna Negra, los arroyos Chuy y San Miguel, conjuntamente con la belleza incomparable de la Laguna Merín y la posibilidad de trasladarse en pocos minutos hasta La Coronilla, Punta del Diablo, Aguas Dulces y La Paloma. Aguas cristalinas, finas arenas y una vegetación exuberante complementan el lugar ideal para una cómoda estadía, colmando las expectativas del turista que llega a la zona en busca de descanso. Este panorama natural ha sido complementado armoniosamente por la actualizada infraestructura que ofrece Camping Chuy, merced al esfuerzo titánico realizado durante 30 años por la familia Urban, para convertirlo en uno de los puntos turísticos más importantes del Uruguay. Pese a todas las conquistas logradas en los últimos años La Barra ofrece todavía su agreste condición de balneario tranquilo y no invadido por el turismo masivo, ni las sofocantes multitudes de otros balnearios que tanto perjudican la tranquilidad y el descanso de los veraneantes.
Cabe señalar como dato anecdótico que en la década del 70, autoridades de la Cámara Internacional de Comercio, manejaron la posibilidad de cambiarle el nombre al balneario, considerando que “su carácter internacional así lo estaba reclamando”. Se argumentaba que su “estratégica ubicación, acompañada por las bellezas naturales estaban justificando esta aspiración”.
Sin embargo el proyecto no tuvo andamiento entre los operadores y residentes del balneario, quienes apostaron al nombre inicial.