Blogs

Buscar noticia



Por Walter Celina - 4 de Febrero 2015

AUSENCIA DEL FRANCÉS EN LA VOZ DEL CANTANTE


GARDELIANAS

CIENCIAS AUXILIARES EN LA HISTORIA

No ha sido frecuente en el estudio de tesis históricas apoyarse en suministros de otras ramas científicas. Sin embargo, ahora y cada vez más, las investigaciones avanzan, ampliando los campos de las pruebas escritas, los relatos testimoniales, las fotos, los filmes, etc.

Estos cambios se dan, asimismo, en terrenos como el jurídico que, con frecuencia, auxilia a la historia.

Véase: Una norma del derecho civil exigía para el reconocimiento de hijos naturales (nacidos fuera de una relación conyugal certificada) probar las circunstancias de “trato, tiempo y fama” en la relación del padre con el hijo. Hoy, un juez puede dictaminar con celeridad en base a estudios de ADN. En el caso de Carlos Gardel no se configuró el primer extremo. Y, el segundo, como método demoraría unas décadas más en descubrirse.

Su padre, el coronel Carlos Escayola, no lo reconoció y, el cantante, recién pudo documentarse como persona -siendo ya hombre- cuando concurrió al Consulado de Uruguay, en Buenos Aires, haciendo el registro pertinente. Ello ocurrió el 08.10.1920. Toda la documentación oficial posterior –sin excepción alguna- consignará su nacimiento en Tacuarembó.

Será a partir de su fallecimiento y, como es obvio, en el cuadro de la percepción de cuantiosos derechos autorales, que se levantará el fantasma de su nacionalidad francesa.

Es aquí que la investigación debe cobrar peso. ¡Y vaya si lo ha tenido! Con seriedad, un grupo de investigadores ha indagado añadiendo elementos indiciarios de calidad. Mueven el fiel de la balanza en favor de la uruguayidad del cantante, de manera constante y abrumadora.

Me he de referir a uno, demostrativo que Carlos Gardel no fue un ave exótica planeando sobre nuestras tierras, sino un portentoso cantante enraizado en el sentimiento de la sociedad rioplatense. De la que se forjó en el inmenso caldero que alimentaron las corrientes migratorias. De las que fueran a fundirse con las voces criollas en la dulcificación de las patrias. Y de la que -aún hoy- persiste casi arrinconada, aunque con el orgullo de su belleza expresiva.

SIN RASTRO DE LA LENGUA GALA

El investigador y matemático Eduardo Cuitiño, en las postrimerías de 2014, hizo llegar al círculo de tertulianos -que compartimos informaciones sobre Carlos Gardel- una noticia, aparecida en los boletines de la BBC de Londres. (También difundida por medios mundiales y de Uruguay). La misma ratifica algo sobre lo que teníamos convicción colectiva.

Refiere a cómo se graba la lengua materna y qué evolución tiene, a lo largo del tiempo, cuando a ella se superpone otra u otras.

“El estudio fue llevado a cabo con niñas que hablaban francés, mandarín y francés, y un grupo que hablaba francés y había estado en contacto con el mandarín en sus primeros meses.

Puede que las personas que abandonaron su país de origen, de muy pequeñas, ya no recuerden su lengua natal.

Sin embargo, los patrones neuronales creados por el idioma que escucharon en sus primeros años de vida permanecen intactos en su cerebro.

Y, estos patrones, se mantienen en el tiempo, incluso si la persona no ha vuelto a estar en contacto con su primera lengua, según reveló un estudio publicado en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences".

Esta huella, dejada por la lengua olvidada, podría facilitarle a quienes vivieron esta situación, como por ejemplo los niños adoptados por padres de otras nacionalidades, el aprendizaje de su idioma natal en el futuro”, se concluye. La investigación pertenece al equipo de Lara Pierce, de la Universidad McGill, de Canadá.

Bien. Puede sostenerse con certeza, a partir del conocimiento del francés, que cuando “El Mago” canta en el idioma galo no denota la soltura de quien se haya ambientado con el uso de dicha lengua. El resultado no es brillante, aunque resultara persuasivo para los públicos de su época.

Según un acta hospitalaria, Charles Romuald Gardes, hijo de Berthe Gardes, es francés. No se discute.

Carlos Gardel, “el guachito de Escayola”, como se le reputaba entre la peonada de la estancia de refugio de su madre, es el auténtico Carlos Gardel. El genial “Mudo”.

El indicio idiomático, confirmado por ciencia, hace valedera la tesis de su nacimiento en Uruguay.-

walter.celina@outlook.com - walter.celina@adinet.com.uy

Guia Chuynet, A un Clic de Todo
Alquilar en la Playa
Venta Propiedades
Chuynet.com © 2000 - 2025 | Todos los derechos reservados | Chuy - Rocha - Uruguay | Administración: Chuí - RS - Brasil | Derechos y Política de Privacidad