TENER MEMORIA
Algunos políticos son afectos a asumir sus desventajas electorales creando fantasmas. Los lanzan a la arena circense y pelean contra ellos.
En democracia las opciones son por las diferenciaciones filosóficas y programáticas de los partidos, así como por otros elementos, sean por modalidades organizativas, comportamientos éticos, etc.
La competencia entre unos y otros va por la supremacía, aseguradora de las riendas del poder. Esto comprende los resortes esenciales del Estado: las administraciones (centralizadas y autonómicas, incluyendo primaria, secundaria y del trabajo), los escaños parlamentarios y campos tan importantes como la cabeza del orden judicial, los distintos tribunales y la variedad de organizaciones de tipo paraestatal.
Las políticas de partido fueron defendidas -si se tiene memoria- por el Batllismo en 1950, en el propósito de llevar adelante sus fines socio-estatistas. Uno de los distintivos de una agrupación montevideana fue, precisamente, “Por 50 Diputados Batllistas”. La finalidad era no tener dependencia de votos en el Parlamento para alcanzar ciertas metas.
En una lucha de fracciones, entre el sector de la “Lista 15”, de Luis Batlle Berres, contra el “catorcista”, bajo el amparo de César Batlle Pacheco (Diario “El Día”), el primero de los primos nombrados proclamó para la interna el concepto de “todo o nada”. Hubo mucho revuelo. Algunos se pusieron al margen. Otros tomaron las de Villa Diego…
EXPERIENCIA COPARTICIPATIVA
En medio de tales tendencias, en el plebiscito de 1951 quedó plasmada la reforma constitucional. Una de sus líneas tuvo un precio: la “coparticipación”. Desde el Poder Ejecutivo y en todas las direcciones oficialismo y “opositores” ocuparon butacas, menos en el Poder Legislativo, regido por el voto proporcional.
Entró en vigencia, así, un “3 y 2”. Mayoría para el gobierno. Menor adjudicación para el partido tradicional perdedor. No hubo proyectos señeros, el contralor tampoco existió. Lo que vino por delante fue un desquicio. Hubo repartijas desenfrenadas. Cargos, teléfonos, jubilaciones, pensiones. Más una cuota de inepcia asombrosa.
Cuando al Partido Colorado -con la última Carta Fundamental- no le alcanzaron los votos para hacer presidente a Jorge Batlle, Luis Lacalle Herrera puso a sus pies al Partido Nacional. Y milagro: ¡El calorcillo de la cohabitación floreció “una nueva coparticipación”!
COMENSALES A LA VISTA
Esta exposición no es para ir en concurrencia con Tabaré Vázquez que, como diestro ajedrecista, ha movido las piezas, con cálculo y rapidez. Miró primero al Frente Amplio y distribuyó las fichas. Con mucho cuidado para no levantar resistencias. De la torta cada uno recibió su porción. Más: nadie mostró desgano…
Luego, con su canasto cruzó a la vereda de enfrente.
El Partido Nacional aceptó las vituallas, aunque estirando la mano en cámara lenta. Como para mostrar un perfil de oposición no apresurada, casi positiva. En lo inmediato, sabe que el presidente electo necesitará votos en el Senado para obtener las venias que exigen los 3/5 (tres quintos) de sus miembros para designar a los ocupantes de entes y servicios. El hombre más votado quiere tener armado el tablero gubernamental, con todas sus piezas, para el 1º de marzo. Suena lindo.
El Partido Colorado y el Partido Independiente ya están a la mesa, con sus respectivas servilletas al cuello. La Asamblea Popular -con un solo diputado- rechazó ser copartícipe.
NO HAY CARTA EN BLANCO
La mayoría absoluta parlamentaria puede ser herramienta para cualquier programa. Bueno, regular o malo. Explícito o no. Sólo se alcanza con los votos en las urnas. Es la ley de juego. Por supuesto, no excluye el diálogo y la concertación entre el partido de gobierno y los que no lo son.
La gran cuestión estriba sobre qué materias acordar, para qué objetivos, para qué sectores y en la forma gestionar. Buenos asuntos.
Un gran programa precisa de la sincronización social y del respaldo popular. Es algo muy distinto a un cubileteo.
¡Qué el nuevo presidente recuerde que la ciudadanía sabe llevar bien las cuentas y no da cartas en blanco!
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