Ubicado a 350 kilómetros de Montevideo el histórico Fuerte de San Miguel se ha convertido en una de las mayores atracciones del turismo rochense, ofreciendo dentro de sus petrificadas murallas verdaderas reliquias de nuestro pasado histórico. Cabe señalar además que las 865 hectáreas integradas al Parque le confieren una característica especial que conjuntamente con El Potrerillo representan la mayor reserva de especies autóctonas de nuestro país. Debemos agregar que los “cerritos de indios” existentes en el área próxima le confieren una riqueza arqueológica de estimable valor. Por este motivo los técnicos que han visitado la zona (DINAMA, Programa de Conservación de la Biodiversidad y Desarrollo Sustentable de los Humedales del Este (Probides)y el Servicio de Parques del Ejército) coinciden en señalar que se trata de una belleza agreste que se debe preservar. Este parque existe desde el año 1937 cuando se procedió a la expropiación de algunas áreas particulares que pasaron a ser administradas por la Comisión de Conservación y Restauración pasando luego al Ejército Nacional.
UN POCO DE HISTORIA
Corría el año 1737 cuando la expedición del Brigadier Silva Paes decide levantar un fuerte en las Sierras de San Miguel consistente en un cuadrado con cuatro baluartes, con foso y puente levadizo ajustándose a las reglas de la escuela de fortificación de la época. Su construcción fue de menor resistencia al de Santa Teresa teniendo en cuenta que estaría destinado fundamentalmente a observar los movimientos de los españoles. Con el paso de los años el Fuerte fue perdiendo su importancia inicial hasta que en la segunda década del 900 se dispuso su reconstrucción y la reproducción de los principales aspectos de la época. Es fácil observar en la actualidad porcelanas del siglo XVIII, colección de premios y condecoraciones, habitación del capellán, alojamiento para oficiales, uniformes militares, cañones, réplicas de fusiles, barriles de pólvora y una impecable ornamentación de la Capilla dedicada a San Miguel.
ZONA PARADISIACA DEL TURISMO ROCHENSE
En las proximidades del histórico fuerte se encuentra una de las regiones más hermosas y desconocidas de los límites uruguayos con el imperio brasileño. Sin embargo hasta el momento y salvo raras excepciones, no ha tenido la promoción adecuada para que pueda ocupar un sitio importante en el concierto turístico de nuestro país. Los montes nativos, el histórico fuerte, la proximidad de la Laguna Merim, el arroyo San Miguel y el Cerro Picudo, le otorgan a la zona el encanto natural que podría convertirla en uno de los polos turísticos mas importantes del norte rochense. El Fuerte de San Miguel es considerado con toda justicia, como uno de los grandes monumentos coloniales de Sudamérica y representa además uno de los símbolos más elocuentes de las disputas que España y Portugal sostuvieron por el dominio de esta región.
En las notas gráficas podemos observar que los espacios verdes dieron paso al admirable mundo de la piedra, que serpenteando por estrechos senderos le otorgan un encanto especial al Cerro Picudo. Desde las petrificadas troneras los cañones siguen apuntando hacia el enemigo imaginario que avanza desde Brasil, como sucediera hace 272 años.
Chuy, junio de 2009.