En la mañana del tercer lunes de abril próximo pasado el nerviosismo se apoderó de muchos agentes financieros. Una contundente nota periodística, suscrita por Nicolás Delgado (1), ponía los celulares al rojo vivo, mientras la publicación circulaba por los escritorios.
La inusualidad de la denuncia se expresaba en términos de este tenor:
“Lavan dinero los narcotraficantes, los políticos corruptos, los contrabandistas, los traficantes de armas. Utilizan bancos, casas de cambio, cooperativas y empresas financieras para esconder sus dólares sucios. Contratan escribanos para comprar casas, edificios, autos, yates, campos, empresas, comercios. Pasa en Uruguay y en todas partes del mundo.
Muchos países consideran que también lavan dinero quienes engañan al Estado para evadir impuestos. Como el narcotráfico o la corrupción, la evasión fiscal es delito precedente de lavado de dinero en Argentina y otros países, como exige el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) desde 2012.
En Uruguay, la defraudación tributaria es delito, pero no está vinculada al lavado de dinero. Por eso, los jueces pueden enviar a prisión al que “directamente o por interpuesta persona, procediera con engaño con el fin de obtener, para sí o para un tercero, un provecho indebido a expensas de los derechos del Estado a la percepción de sus tributos” (artículo 110 del Código Tributario). Pero los magistrados no pueden embargar ni incautar los bienes obtenidos gracias a la evasión, porque la defraudación tributaria no es delito precedente de lavado.
Esto, sumado al secreto bancario, lleva a que los evasores de la región encuentran en los bancos uruguayos un aliado para esconder sus fondos.”
Más: “Uruguay tiene riesgos serios de lavado de activos provenientes de la evasión fiscal. Hemos sido la plaza regional para ese tipo de fondos”, reconoció Daniel Espinosa, gerente de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) del Banco Central, la unidad encargada de denunciar en la Justicia a los lavadores de dinero. “(Pero) el negocio basado en la opacidad fiscal se terminó”, advirtió Espinosa el miércoles (15 de abril último. WEC) en el Radisson Victoria Plaza Hotel durante una jornada de capacitación sobre cumplimiento de controles antilavado, organizada por BCS, una consultora especializada en el tema.”
LAVADORES A LA VISTA
Otro pasaje de la nota: “La idea de que el negocio para el país se terminó se debe a que GAFI (Grupo de Acción Financiera en prevención del lavado de activos. WEC) inspeccionará a Uruguay en 2019 y el riesgo de caer en una lista gris por no cumplir con los requisitos establecidos es inmenso. “Lo que sentimos por las listas de GAFI es terror. ¡Qué Uruguay esté en una lista de GAFI sería desastroso!”, expresó Carlos Díaz, el secretario nacional antilavado.”
No se termina:
“Uno de los casos más emblemáticos de lavado de dinero en Uruguay, por el que fue procesado el año pasado el contratista deportivo Sergio Hermida, dueño del cambio Shernu, reveló la falta de capacidad de la AIN para controlar a las cooperativas. Hermida invirtió parte del dinero que recibió del narcotráfico peruano en dos cooperativas que comparten domicilio y la mayor parte del directorio: Cooperativa de Previsión Social (CPS) y Cooperativa de Promoción y Bienestar (Cooprobien). El juez Néstor Valetti decomisó bienes y embargó los fondos que recibía de CPS.”
En la presentación del tema el colega Delgado no omitió algunos detalles reveladores, como este:
“Ricardo Gil Iribarne, director de Proyectos del Grupo de Acción Financiera Internacional de Latinoamérica (Gafilat), aseguró que “el sector financiero en el mundo y en Uruguay sigue siendo un sector clave para el lavado”.
“Vean cuáles son los casos recientes y grandes (de lavado de dinero) en el mundo: todos bancos”, expresó. Luego recordó -sin mencionar al banco ni al narcotraficante- un allanamiento al Royal Bank of Canada (RBC), en el que participó en 2008. Una sociedad anónima de un ciudadano colombiano procesado por narcotráfico había transferido US$ 2 millones por ese banco para comprar una estancia en Salto, donde aterrizaban las avionetas con cocaína.
Cuando Gil Iribarne, que en ese momento era la jerarquía nacional antilavado, pidió al banco información sobre el colombiano, los ejecutivos no tenían nada. Los controles antilavado evidentemente no se habían cumplido. “Hay problemas serios”, concluyó Gil Iribarne entonces. El colombiano, Gustavo Durán Bautista, preso en el penal de Libertad desde 2007, quedó libre días atrás, pero será extraditado a España, donde es investigado por lavado de dinero, informó El País.
Los inconvenientes con los bancos no son exclusivos de Uruguay. El 10 de marzo, las autoridades de Andorra intervinieron la Banca Privada D’Andorra luego de que Estados Unidos advirtiera que ese banco es “una preocupación de primer orden en materia de blanqueo de capitales”. Inmediatamente, el Banco de España intervino el Banco de Madrid, controlado por BPA.
A su vez, el banco HSBC de Suiza fue denunciado por la Administración Federal de Ingresos Públicos de Argentina por proteger US$ 3.500 millones de ciudadanos o empresas argentinas que evadían así sus impuestos.”
Viene al caso la frase de William Shakespeare, en la tragedia Hamlet: “Algo huele mal en Dinamarca.” Y por aquí también.
Nota (1): Diario “El Observador” - 20.04.2015
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