II - ¡TUS PADRES VOLVERÁN!
Los desafíos de la vida son constantes y el arte, en sus diversas manifestaciones, traslada momentos, partes, de esas realidades y emociones.
El cine es un instrumento magistral y complejo al que, justamente, se le ha encolumnado como “el séptimo arte”.
“Tus Padres Volverán” es un filme uruguayo que pertenece a la categoría de “documental”, la que se distingue -en la clasificación más simple- de la que apela a la “ficción”, a lo imaginario con un soporte literario.
El género documental, se recordará, nació en 1895 con la portentosa máquina proyectora e impresora, de apenas 5 kilogramos, desarrollada por los hermanos franceses Auguste (1862-1954) y Louis (1864-1948) Lumière. Documentales emblemáticos han sido los del judío ruso Dziga Vértov (1896-1954), productor de El Tren Lenin, o el del norteamericano Robert Fraherty (1884-1951), creador de la exquisita Louisiana.
El título de la cinta nacional precitada se inscribe como una página más -y muy especial-, que se agrega a la denominada “historia reciente”. Ofrece testimonios de 6 miembros de aquella novedosa embajada de 154 muchachitos, de padres exiliados en países europeos, que visitaron a familiares y amistades. Y si el viaje fue exótico, con notas de fantasía y estremecimiento por empinarse hacia lo poco o nada conocido, resultaría inimaginable, en lo absoluto, el baño de uruguayidad que dejaría absortas aquellas cabecitas. Las manos iban con besos, con el eco constante de “¡Tus padres volverán!”
HABLA EL DIRECTOR MARTÍNEZ PESSI
Siempre los contextos históricos importarán cuando se tenga la inspiración de mirar hacia el pasado y rescatarlo con la mayor autenticidad.
La sociedad productora del audiovisual, explicando el enfilamiento de su producto, destaca el valor del “gesto humano” así como el “mensaje político” en pro de los derechos humanos y la libertad. Pero, esquiva lo épico del asunto para detenerse en un aspecto de psicología profunda: lo que aquello “sembraría para siempre en la vida de muchos niños”, que caracteriza como un “conflicto de identidad y abandono”.
Es pues, por este paisaje sombreado que vagan los seis testimonios tomados a protagonistas del mítico cruce del océano Atlántico.
Ha contado Pablo Martínez (1): “…en el 2009 vi un informe de televisión sobre la llegada de los niños del exilio, y cuando miré las imágenes de archivo, quedé impactado.” Y agrega: “Al igual que muchos uruguayos, no sabía nada de aquel hecho, y me impactó ver a los niños en las ventanillas de los ómnibus viendo al pueblo cómo los recibía. Lo primero que pensé fue: “Qué genial viajar en un avión con muchos niños, un avión lleno de niños.” Seguidamente, se preguntó: “¿Cómo lo vivirían realmente esos niños, cuántos años tenían, cuál era su historia para llegar a estar allí? Así comencé a investigar y decidí que esto me serviría para hablar de los hijos de los exiliados…”
Subraya la entrevistadora que la cinta “tiene un tono de tristeza sin tragedia que choca, sobre todo viendo aquellas imágenes de archivo que tanto le impactaron.”
A lo que P.M.P. expresa: “Cuando comencé a hacer la investigación y a hablar con los protagonistas me di cuenta de que detrás de toda esa fiesta de bienvenida, cargada de tanto simbolismo y lucha, había historias de vida muy duras.”
El cineasta nació en 1980 en Dolores (Soriano). Licenciado en Comunicación Audiovisual en la Universidad ORT. Director y productor en Gabinete Films.
Ha dictado cursos de montaje cinematográfico en centros privados terciarios de Uruguay.
Tiene presentados estos títulos: Palabras cruzadas” (2005); Semillitas (2006); Guarino (2007); Los aviones” (2008); Desde las aguas (2009); Besos en la boca (2009); Normal” (2012).
NOTA(1) La Opinión - Málaga - 27.04.2015
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