Fue el 30 de noviembre de 1958. No lo teníamos muy claro y las palpitaciones aumentaron cuando entramos al cuarto. El abuelo Celedonio nos dio las últimas instrucciones y nos entregó una lista con muchos nombres y el retrato del candidato. No teníamos la menor idea de quien se trataba. Todo fue muy rápido, agradable y placentero, habíamos perdido la virginidad cívica y en forma simultánea las elecciones para el Partido Nacional. Después de 93 años el partido colorado perdía el Gobierno para los blancos por una abrumadora mayoría, recuperándola en 1966 a través del General Oscar Gestido.
Tarde o temprano todos recordamos la primera vez que votamos, pensando ingenuamente que estamos decidiendo sobre el destino del país por el solo hecho de haber alcanzado la mayoría de edad. De todas maneras esa fecha queda grabada como uno de los mejores recuerdos de nuestra vida ciudadana. En forma simultánea por aquellos años asomaba en la lista 15 del batllismo un joven de brillante oratoria llamado Zelmar Michelini que apasionaba las multitudes. Fue con los años, uno de los mayores oradores de la política nacional, con discursos que de alguna manera recuperaban el orgullo del partido colorado. Entusiasmo y alegría de sus seguidores, haciendo que la conciencia individual saliera en forma colectiva de las urnas. Un recuerdo intacto de la primera vez que votamos y del mejor tribuno que ha tenido el Partido Colorado a través de su historia. Por ese motivo y a pesar de todos los defectos que pueda tener nuestro sistema electoral, no dudamos que el día de las elecciones es un día especial y único para los habitantes del país. Es el día de la igualdad donde todos los uruguayos van a decidir libremente los destinos del país. Por lo menos eso es lo que deseamos.
Chuy, octubre de 2009.