Está meridianamente claro que el ambiente universitario de Granada, las características de la ciudad dejando traslucir la cultura árabe y los viajes del joven Federico García Lorca a localidades y ciudades próximas, expandieron su apetencia de saber e instigaron su ánimo creador. Existen, además, dos notabilísimas influencias, que es preciso señalar.
En ambas radica el privilegio que Federico, y amigos de su generación, las hayan recibido y compartido con intensidad.
Se trata de las tertulias del Gran Café Granada, luego bautizado Alameda, así como del vínculo amistoso entre el poeta y Manuel de Falla, el inspirador del nacionalismo musical español.
TERTULIANOS DEL CAFÉ ALAMEDA
Hacia 1909 la apertura del establecimiento correspondía al diseño de un lugar para el cultivo de una sociabilidad que, con preferencia, podían disfrutar las clases medias altas. Casi diez años después, con el nombre de Café Alameda, un grupo de gente de distintos rubros culturales había generado allí -tras el tablado para la orquesta- un ámbito de intercambios. Ese lugar esquinado pasó a llamarse El Rinconcillo.
Centros de atención eran el ballet, la música, la literatura, el teatro, el cine, la poesía, la ciencia. Por supuesto, la política. La de España -latiendo con la República- y la que inundaba Europa y el mundo, con la 1ra. Guerra Mundial, el reparto de las posesiones coloniales y los Soviets, desalojando al zarismo. Las temáticas no podían ser más proficuas y encendidas. En medio del ir y venir de ideas, de sus choques y síntesis, había un rechazo a lo viejo, repetitivo y cansino; la búsqueda de lo más sabio de lo anterior y un afán para verter las visiones renovadoras en cántaros frescos.
Frecuentaban este espacio, cargando inquietudes innovadoras, los hermanos José y Luis Rosales (1910-1992, Premio Cervantes), Manuel de Falla (1876-1946, compositor, redactor y pianista), Melchor Fernández Almagro (1893-1966, crítico literario), Juan José Santa Cruz (1880-1936, ingeniero, diputado republicano, fusilado por el franquismo), Antonio Gallego Burín (1895-1961, crítico de arte y político falangista), los hermanos José y Manuel Fernández-Montesinos (1901-1936, médico, cuñado de FGL, republicano, fusilado por el franquismo), Ángel Barrios (1882-1964, guitarrista y compositor), Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984, pintor, ceramista y escenógrafo), José Acosta Medina (1875-1960, pintor), Miguel Pizarro Zambrano(1897-1956, poeta y protector del Guernika de P. Picasso, diplomático republicano), José Mora Guarnido (1894-1968, periodista y escritor. Primer biografista de FGL. Nacionalizado uruguayo), Constantino Ruiz Carnero (1887-1936, periodista, escritor, y coautor con J. Mora Guarnido), Fernando de los Ríos (1879-1968, impulsor del socialismo español y ministro republicano), José Navarro Pardo (1893-1974, especialista de cuestiones árabes), Ismael González de la Serna 1898-1968, pintor), Hermenegildo Lanz (1893-1949, artista de varias aristas y titiritero), Francisco Soriano Lapresa (1893-1934, abogado y político), Andrés Segovia (1893-1987, estudioso y ejecutante de la guitarra española). La lista es más extensa. Formando parte de ella estaban FGL y su hermano Francisco.
Allí fueron bienvenidas celebridades notorias. A modo de ejemplo: H.G. Wells (1866-1946, escritor, historiador y filósofo británico; autor De la Guerra de los Mundos); Wanda Landowska (1879-1959, clavecinista y pianista polaca, intérprete de M. de Falla); Rudyard Kipling (1865-1936, escritor y poeta de origen indú) o Arthur Rubinstein (1887-1982, eximio ejecutante judío-polaco de Chopin).
EN BÚSQUEDA DEL CANTE JONDO
Para incursionar en el ámbito garcialorquiano del cante jondo se hace necesario detenerse en Manuel de Falla.
Ovacionado y premiado en su país, inicia una etapa parisina por consejos de Joaquín Turina y Víctor Mirecki Larramat. Se vinculará con Claude Debussy, Maurice Ravel, Pablo Picasso, Paul Dukas, Isaac Albéniz, Alexis Roland-Manuel, Florent Schmitt, Ricardo Viñes. La literatura de Víctor Hugo aparecerá reflejada en La Vida Breve. Dukas, Debussy y Ravel auspician la publicación de sus obras. En 1910 se visitará con Ígor Stravinski, Georges Jean-Aubry, Ignacio Zuloaga, Joaquín Nin y Wanda Landowska.
Fue Debussy, quien sensibilizado por el arte flamenco, le indujo a acceder a esta fuente de inspiración. Noches en los Jardines de España oficia como un testimonio palmario.
En 1921 se instala en Granada y, entre sus amigos directos, se encuentra FGL. Es uno de los asistentes a los encuentros de El Rinconcillo.
Federico había escuchado con atención el primitivo canto andaluz, una expresión poética sencilla y quejumbrosa, acompañada con guitarra. La apreció directamente de intérpretes tradicionales en escenas íntimas. Algunas de gran dolor, como el acompañamiento a un hijo fallecido.
El arte musical era lo de Falla. La prospección en las estructuras del decir tradicional, lo de Federico. La mesa de café rebosaba de comentarios.
Un proyecto quedó armado para 1922: el primer concurso de cante jondo de Granada. Tuvo lugar los días 13-14.06.1922 en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra. Asesoraron los cultores del canto Antonio Chacón y Manuel Torre. Miguel Cerón ofició como organizador, con las instrucciones del músico y del poeta.
FGL ofrecerá una erudita conferencia sobre las peculiaridades de esta esencia popular. Presentará también su poemario. Se verán aparte.
Su próximo vuelo será a Madrid.