Ciudadanos relativamente informados muchas veces se preguntan, campechanamente, “¿de dónde salió este?” cuando advierten que a las esferas de gobierno son catapultados personajes ignotos, de quienes nada se conoce, en ningún plano.
Así, los trepadores comunes se hacen de un silloncito y se van acomodando de una a otra butaca.
Las cualidades personales y, entre ellas, la probidad para el ejercicio de una función de responsabilidad pública, resulta ineludible. En la tabla de exigencias no pueden omitirse los antecedentes políticos, en particular, los que hacen a una adhesión definida a los principios de la organización y al programa comprometido. Cae, por su mismo peso, la necesidad de formación del sujeto.
Como la improvisación y el amiguismo no han desaparecido, cada presidente y cada intendente ponen de costado la república y hacen como cualquier reyezuelo.
Por tal práctica, Tabaré Vázquez coló en su primer gabinete al Sr. Jorge Lepra. Ministro de Industria, Minería y Energía.
Su carrera estaba en la penumbra, al servicio de una firma petrolera competidora de ANCAP y, a la vez, en simbiosis con la misma (mercantilizando subproductos). Gerente local y, luego, regional.
El 07.12.2003 -y no es historia antigua- había declarado que “es necesario mejorar la eficiencia de ANCAP para poder asociarla con capitales privados.” (http://cncs.builtbybros.com/lepra-un-ministro-ajeno-a-la-ortodoxia-de-la-izquierda/ y El Observador).
El sitio de Internet citado es insospechable. Pertenece a la Cámara Nacional de Comercio y Servicios. Y allí está dicho que quien sería ministro ya se definía como “un hombre fuerte en el área de los combustibles”.
Fue así que, con sus buenos oficios, ANCAP le adquirió a TEXACO sus bases de expendio, las conocidas estaciones.
Pero ¿para qué se iba a potenciar al ente del Estado, si había un ministro consejero dispuesto a revender lo que se adquiría, en un negocio al servicio de terceros?
El relato viene a cuento porque el Sr. Lepra fue invitado a asistir a la Comisión Investigadora que ausculta los negocios de ANCAP de los últimos años. Y Lepra, que es un “político independiente”, que no responde a nadie, se negó.
Hombre conocedor de la materia, rehusó ofrecer elementos que son de su dominio. Alguien que no acepta ser preguntado sobre asuntos de su gestión y especialidad. ¿Cuál ha sido su temor?
Se advierte lo extraño y contradictorio del caso, en particular, si se toman en cuenta los enunciados clásicos del Frente Amplio. Podría decirse ¡adiós a los juramentos y a aquellas cartas de amor!
No obstante, hay que ser justo. El Sr. Lepra no apareció por generación espontánea. Vino de la mano de Tabaré Vázquez. Fue ministro, gerente de PLUNA y embajador en Francia, que no es serlo en Saca Chispas o Fraile Muerto…
Él estaba cómodo e inadvertido en labores del Consejo Superior de la Universidad Católica, en el Consejo de Honorables de la Asociación de Dirigentes de Marketing y en el apoyo a la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos.
Ahora no pasará desapercibido. ¡Tiene la desventaja de ser uno de los hombres del presidente!