Alzan las cintas; parten los tungos
como saetas al viento veloz...
Detrás va el Pulpo, alta la testa,
la mano experta y el ojo avizor.
Siguen corriendo; doblan el codo,
ya se acomoda, ya entra en acción...
Es el maestro el que se arrima
y explota un grito ensordecedor.
(Versos del tango Leguisamo Solo - 1925)
-I-
Me referiré a la comunicación que recibiera desde la ciudad de Rivera, suscrita por el contertulio Wilmar Pereira Aranguiz, pintor y dibujante de dilatada actuación, también docente.
Refiere al conocimiento del mítico corredor de caballos Ireneo Leguisamo y a los relatos que circulaban en su familia.
La amistad entre el jockey y Carlos Gardel fue muy profunda. Relatos diversos del periodista Erasmo Silva Cabrera (Avlis) están contenidos en su trabajo Carlos Gardel, el Hombre y su Muerte (Ediciones de la Plaza - Junio 1985). Baste -por el momento- decir que Lunático, animal de Gardel, fue cuidado por su amigo Francisco Maschio y corrido por Legui. El terceto solía veranear en el chalet del segundo de los citados, en Punta Gorda, MVD.
El tango Leguisamo Solo, según relato de Alfredo de Ángelis, fue escuchado por Carlitos y le pareció apropiado para ponerle una letra que homenajeara a Irineo Leguisamo.
Modesto Hugo Papávero (1899-1965) concibió música y letra. Lo estrenó de manera resonante Tita Merello en 1925.
Papávero era italiano de origen. Pianista, compositor, guionista, director orquestal y teatrista.
Gardel lo grabó en 1927. En un gran paquete, en cuyo centro estaba la placa, se lo remitió al asombrado corredor. Tal, el carácter del cantor epónimo.
-II-
Estos son los términos de las comunicaciones intercambiadas con el profesor Pereira Aranguiz:
Me decía: “Veamos. Nací en la sexta sección de Salto en 1938. Mi padre y mis tíos tenían establecimiento rural en esos parajes, muy cerca (ya pasando los límites, en Tacuarembó), de una estancia del coronel Escayola, en la cual habría enviado (según mi padre), a Berta a tener a Gardel. El coronel habría tomado esa decisión, en vista del escándalo desatado el haber tenido un hijo fuera de la familia. Era comentario que la atendió la madre de Leguizamo, cocinera del establecimiento.
Irineo y Gardel habrían sido amigos desde niños. Mi padre contaba, andando el tiempo, que había visto cabalgando juntos, a "un gordito" con Leguizamo. No supe que edad tendrían. Leguizamo le ganaba "pencas" a un tío mío y a un amigo.
Y un día, contaba mi padre, resolvieron comprarle ropas nuevas a Irineo y lo enviaron en el tren a Montevideo, sirviéndose de las amistades que tenían entre la gente del turf. Eso es por lo menos lo que he oído de mis mayores.
Si les sirve la versión.
Saludos,
Wilmar”
Saludé el aporte del estimado contertulio, contestando:
“¡Hola Wilmar!
A los gardelianos que investigan, de seguro, que lo que me cuentas les interesará.
Con el tiempo sería necesario documentar al máximo posible el relato.
¿De qué modo?
Algo así: Datos filiatorios de cada uno de los protagonistas, radicación, cónyuges, ubicación de los establecimientos, etc., etc.
El pincel de los historiadores precisa para trazos rigurosos y la recomposición de los entramados, de dichos elementos.
Anímate, y con tiempo, anda reconstruyendo tu rompecabezas. Y así darás un apoyo grande a quienes vienen integrando la biografía del cantante eximio.
Gracias. Felicitaciones.
Mi más cordial saludo.
Walter”
Como se advertirá, la asociación de los hechos es un proceso que requiere de amplios aportes. Sometidas todas las piezas a un estudio metódico, será cuando las puertas de la historia -con seguridad- se abrirán a la verdad.