El 4 de octubre, de 1961, la playa de Aguas Dulces se llenó de madera, cuando el “Francisco Rocco” no pudo resistir los embates del atlántico rochense, depositando sobre sus finas arenas las 800 toneladas de madera que había cargado en Porto Alegre.
Era la noticia de todos los titulares, con el agregado de que el funcionario policial Agosto Álvarez, había realizado una verdadera hazaña, salvándoles la vida a varios integrantes de la tripulación. Con el “TICO”D Elía, alquilábamos un “cuarto de pensión” en el pequeño y hospitalario hotel del “Conono” Acosta en la calle 19 de Abril.
Al día siguiente fuimos los primeros en llegar al lugar de la tragedia, que presentaba un panorama desolador, con la vieja embarcación a 200 metros de la costa, arrojando petardos de madera. Fue el último encuentro con el “TICO”, la Jefatura nos había asignado otro destino. Sin embargo, y pese a los años transcurridos, guardamos celosamente en un rincón de la memoria los diálogos interminables que entre mate y mate sosteníamos en el pequeño patio de la pensión, donde los temas reiterados pasaban por los problemas comunes de la vida, y que pretendíamos arreglarlos cuando apenas pisábamos los 20 años.
Fue siempre un gran amigo, sincero, enamorado de la música, dedicando parte de su vida a la Banda Municipal de Castillos, la que dirigió durante 15 años. Si bien el pueblo se había fundado en 1866, recién en 1888 llega el primer director de la Banda, el músico Giovanni Bacino, mientras que el •TITO” llega a la dirección de la misma en 1966. Tania una pequeña chacra al borde de la planta urbana donde recargaba las pilas en soledad para poder enfrentar el torbellino de la ciudad. Sus canciones concebidas en la soledad de la pieza, de la chacra o del mar, quedaron en algunas grabaciones, certificando sus condiciones de gran compositor. El continuo desfile de personajes, paisajes y vivencias, dejaron una huella muy honda en su espíritu, motivando su capacidad creadora. En 1966, con motivo del centenario de Castillos, compusimos “en sociedad” y por correspondencia,
CANTO A CASTILLOS,
“Centenarias palmas formaron el brete,
“para que los años te vieran crecer
“nacida en el llano, trepaste la cuesta,
“serpenteando piedras, que fueron tu ayer.
“Un siglo ha pasado, llegaste a la cumbre,
“cubriendo de casas, manigua y quebrada
“formando los barrios, orgullo del hombre
“que esperan confiados, la nueva jornada.
“Atalaya inmensa mirando hacia el Este,
“cual faro divino vigilas el mar,
“cuidando las barcas de tus pescadores,
“que en aguas bravías recogen el pan… (Sigue)
Suena raro componer un poema en “sociedad”, pero así fue, le enviamos el borrador por ONDA y el maestro se encargó de pulir la piedra para darle forma. Así era el “TICO”, generoso, sincero y sobre todo amigo de sus AMIGOS, integrante de una generación de castillenses ilustres, cuya memoria nos honramos en recordar.