El correo nos llegó como un pedido de socorro. Titubeamos en abrirlo pensando que pudiera tratarse de alguna cadena similar a las que ametrallan diariamente nuestra casilla.
Sin embargo, un extraño presentimiento pudo más que la duda y dejamos que el gesto solidario dominara la situación. Ese es el sentimiento que experimentamos cuando nos llegan correos solicitando colaboraciones o donaciones que lamentablemente no podemos complacer. Es posible que algunas personas puedan hacerlo, y nos parece bien que colaboren de alguna manera para solucionar problemas y dificultades a quienes lo solicitan. El poeta brasileño Vinicius de Moráis señalaba en uno de sus poemas que la “vida es el arte del encuentro”, aunque para muchos puede ser el arte de la despedida, poniendo fin a una relación que suele terminar en el fracaso. Contestamos el correo sin saber concretamente lo que necesitaba Luciana, hasta que el intercambio cibernético fue clarificando las cosas: “Gracias por contestarme. Lo que yo quiero en realidad es encontrar a mi padre que nunca conocí. Los datos que tengo es que se llama Elton Rocha Magallaes, oriundo de Pelotas, habiendo trabajado en Unibanco de Santa Vitoria (Brasil). Supongo que debe existir algún registro, tendría en la actualidad 50 años aproximadamente. Mi miedo es que no quiera verme, solamente quiero conocerlo. Le adjunto una foto”.
Es fácil advertir en el breve correo, un deseo incontenible de sentirse abrazada por el padre “desconocido” y simultáneamente el temor de que se hubieran borrado las huellas del pasado, lo que haría fracasar todo intento de reconocimiento. Pusimos en movimiento todos los contactos periodísticos con las ciudades de Santa Vitoria y Pelotas, hasta que Antonio Madruga conocido periodista riograndense logra localizarlo. Los correos de Luciana nos mantienen al tanto de la situación. “¡Que emoción, que nervios! No se ni que decir, un millón de gracias, lo voy a llamar para ver que pasa”. Al día siguiente la confirmación esperada. “Mi padre quiere conocerme y además tengo 3 hermanos muy amorosos y vienen todos al Uruguay para conocerme. Gracias por tanta solidaridad”. Días mas tarde es ella que viaja a Brasil: “Estoy regresando de la ciudad de Pelotas donde estuve 10 días con mi nueva familia, fue realmente increíble , la vida nunca termina de sorprendernos, abriéndonos un mundo nuevo en cualquier momento. Solo Dios sabe en que momento puede suceder.
Por suerte existen personas que nos guían y nos ayudan en el camino de la vida para concretar nuestros sueños. En la foto del reencuentro mi padre, mi hermana, mi bisabuela, el novio de mi hermana, mi hijo y yo”. Tenía razón Vinicius, “la vida es el arte del encuentro”.
Chuy, noviembre de 2009.