Para un director de cualquier disciplina deportiva mirar la tabla de posiciones de su equipo equivale a contemplarse en un espejo.
No es para menos. ¡Cómo no va importar la ubicación en el ranking! Los tantos a favor satisfacen, aunque no sean muchos. Los en contra resultan odiosos.
Si el cotejo se cumple en plano de la política nacional, un reciente estudio de opinión de la consultora Equipos Mori, le ha roto la cabeza a más de uno.
La bolsita de caramelos surtidos indica que los uruguayos distinguen con claridad, por encima de las banderías con que han marcado sus opciones electorales.
El voto determina el rumbo general por un período quinquenal. Pero los ciudadanos son libres, día por día, para opinar sobre cómo se orienta la gestión pública y, más particularmente, para expedirse sobre los movimientos y sucesos que se visualizan en el ruedo político.
¿Qué muestra la tabla resultante de la compulsa de Equipos Mori?
El presidente Tabaré Vázquez y su antecesor José Mujica aparecen con un saldo de popularidad de +19 y +12 puntos, respectivamente. Si bien el signo es positivo, no da para tirar manteca al techo.
Lo que trae luego la tablita es casi devastador. Véase: El autonominado licenciado Raúl Sendic Rodríguez, vicepresidente de la república, encabeza el descenso con menos 37. Bordaberry compite con menos 33. Mieres hace fila con menos 27. Larrañaga va a los tumbos con menos 25. Novick ahí anda, con menos 20. Astori marcha durito con menos 15. Lacalle Pou se desliza con menos 12. Martínez, suspirando por Montevideo, se apunta con menos 5.
La gente piensa y responde.
¡La tabla del descenso existe!