Es inevitable que con la aparición de nuevos textos en el ambiente literario del interior, se sucedan críticas y elogios entre quienes se divierten con las palabras y se pierden por los laberintos de la poesía.
Nos ha llegado una selección de poemas de la escritora carolina Sabrina Pérez con sus vecindades literarias que se mezclan con lo cotidiano. Nació en San Carlos donde pasó la infancia y permanece, como tantos jóvenes que por distintas razones no cortaron el cordón umbilical con el terruño. Trasunta en su correspondencia una personalidad avasallante de quienes comienzan a transitar la vida por caminos propios que se hacen al andar sin perder el rumbo. Cree en la poesía, con la generosa entrega de los 20 años, abriendo puertas hacia lo desconocido, para ser cada día más Sabrina. “Recuerdo con exactitud el día que mis manos expresaron las primeras palabras que coloreaban el papel con su significado. Estaba recostada en mi cama observando el techo de mi cuarto con unas pequeñas huella de humedad. En ese entonces me resultaba interesante dibujar con la mirada algunas imágenes con esas manchas que aparecían en invierno, ocultando la blancura de las paredes. Fue en ese momento cuando sin llamarlas, vinieron a mi mente algunas líneas que lograban tener una cierta musicalidad entre ellas:
Era una noche mágica,
Mezcla de esperanza e ilusión,
Donde solo existíamos
Tu y yo…
Aprovechaba mi tiempo libre sentándome en mi cama o si el día lo permitía, fuera de mi casa iluminada por el sol, sosteniendo con mis dedos finos un lápiz y apoyando en mis piernas ese cuaderno que había sido seleccionado al azar, para ser el refugio de mis textos ocultos.
Había un conjunto de pensamientos que impedían que mis poemas les hablará a ellos… a esas personas que estaba convencida de que no les importaría lo que yo tuviera para expresar en esas líneas que hoy son mi pasión preferida.
Siendo YO, la que tenia el poder de marcar mis propios tiempos, comencé de apoco, dando a luz lo que mi mente hablaba en el papel, jugando con las palabras mas sencillas. Era placentero leerles a mis padres mis textos y ver su sonrisa al finalizar, siendo así una motivación para seguir escribiendo aunque supongo que todo en la vida cumple un ciclo. Después de un tiempo era necesario que otros ojos totalmente distintos junto con otras mentes, conocieran lo que escribía.
Comencé a asistir a un taller literario en la ciudad de San Carlos (lugar de nacimiento y residencia actual). Sentía que había encontrado un espacio donde me relacionaba con gente que estaba interesada en lo mismo que yo, mis textos comenzaron a mejorar, la simple forma con que escribía comenzó a cambiar, la estructura de mis poemas y la manera en que se relacionan las palabras no es tan sencilla como antes. Invita al lector a que, un poco intencionalmente, lea el texto más de una vez.
Son muchas las sensaciones encontradas a la hora de escribir, y en realidad a veces no logro detectar cual es mi inspiración, siento que no soy yo quien busca las palabras pero si las palabras quien me buscan a mi, sintiéndome utilizada, siendo yo un instrumento para que ellas puedan darse a conocer.
Tal vez suene raro definirlo de esta manera, pero en ocasiones me resulta raro escribir cosas que no se porque aparecen en mi mente, pero también es interesante hasta divertido, que esto ocurra.
El efecto que esto produce es que muchos de los poemas no tengan una interpretación bien definida, lo cual me agrada.
Quiero que los lectores pueda definir un mismo texto de maneras diferentes jugando con la maravillosa capacidad que posee el ser humano para poder lograr en la escritura la creación de mundos, situaciones , sentimiento que pueden o no reflejar una realidad.
Por este motivo no suelo ponerle títulos a la mayoría de mis textos, pienso que estos anticipan de cierta manera lo que va a tratar el texto y como ya he mencionado antes, muchas veces no escribo pensando en algo concreto, simplemente son frases que vienen a mi cabeza sin forzarlas, y en un mismo texto pueden y hay temas variados, donde cada línea puede reflejar diferentes sensaciones, situaciones, pero que al ordenarlas en un poema, pueden llegar a relacionarse unas con otras. Debo confesar, que no era una chica a la que le interesará la literatura, aunque eso en la actualidad cambio a pesar de que estudio una carrera que no se relaciona con las letras: Tecnicatura en Turismo por UdelaR en la ciudad de Maldonado con sede en el Campus.
No soy una persona que tenga un excelente grado de expresión oral, e incluso suelo inventar palabras de vez en cuando, inconscientemente.
Estos pequeños detalles de mi personalidad, que en realidad me agradan porque de cierta manera me caracterizan, producen que aquellas personas cercanas a mí, no comprendan como puedo escribir de la forma en que lo hago. Esto me hace pensar y afirman que no es necesario tener un gran conocimiento en literatura, para comenzar a jugar con las palabras.
No tengo un escritor referente. El primer libro que me regalaron fue de poesía del escritor Mario Benedetti, a los 12 años de edad.
En este momento estoy enfocándome en conocer y leer textos de escritores uruguayos, ya que hay muchos artistas, vinculados no solo a la escritura, que se encuentran ocultos por la calles de este país.
Tengo en claro que no quiero vivir de mis textos, pero si quiero vivir con ellos. Seguir sintiendo esta satisfacción tan única y especial que me produce leer cada texto que culmina en la hoja, pero nace para el mundo.
Quiero seguir refugiándome en cada letra que mi yo interior expresa, permitiéndome vivir en ese mundo tan perfecto, donde las palabras son el motor de mis pasos. Mis textos son el reflejo de esa realidad, que vive en mi mente, donde me transporto por minutos incontrolables cuando el lápiz comienza a bailar en las hojas, conociendo la esencia de las pequeñas cosas que me rodean. Hoy estoy aquí, con 20 años de edad, sentada en la misma cama, observando el mismo techo que ya no posee esas manchas de humedad, fueron tapadas con pinturas gris, pero ellas aun siguen ahí y aparecerán en el momento que nadie lo imagine, así como yo, aparezco hoy en estas hojas presentándome a ustedes, con la humilde intención de poder compartir lo que mas disfruto hacer: Escribir- dijo finalmente Sabrina.
Chuy, noviembre de 2009.