UNA INCINERACIÓN HISTÓRICA
El acceso a los comandos de gobierno de una fuerza que se precie de su potencial renovador supone tareas de máxima responsabilidad. Estas guardan relación con la capacidad de los cuadros encargados de llevar adelante las labores de gobierno y administración, con la fortaleza ética de los individuos responsabilizados para las funciones y con la coherencia política e ideológica del partido en cuyo nombre se ha de aplicar un programa y, sus casi infinitas secuencias operativas, en todos los resquicios en que el Estado está presente.
Tomé conocimiento de primera mano de la forma en que, para la Intendencia inaugural del Frente Amplio se designaban a los individuos que acompañarían a Tabaré Vázquez. Hubo personas con idoneidad técnica y funcional que cumplieron una gestión loable. Pero, como direcciones y otros cargos se asignaron por estricta cuota política, se colaron los improvisados de siempre. Aquellos que no sabían ni dónde tenían su nariz.
Cuando de Montevideo se pasó al gobierno nacional, el plato no fue distinto. Se reiteraron las prácticas espurias. Las condenadas con razón cuando se habían dado bajo los mandatos de los Partidos Colorado y Nacional, en el pasado cercano y en el más remoto.
Raúl Sendic (hijo) fue recibido bajo palio por el Plenario del Frente Amplio. Ofreció su sermón del llano y tuvo el tupé hasta de hablar de su rectorado revolucionario…, que para nada lo es. La falsa izquierda lo escuchó en silencio. No objetó nada. Al aplaudirlo, ungió a un falsario.
Se sabía que no poseía ningún título de licenciado ganado en Cuba, ni en Calamuchita. También, que su gestión de ANCAP abrió el mayor agujero negro en la historia económica y financiera del Uruguay contemporáneo. Tras la comparecencia judicial de estos días, quedó confirmado que en la isla caribeña cursó como estudiante, sin culminar carrera alguna.
Es esperable que, si la justicia alcanza los recursos de los que hoy no dispone, los peritos puedan analizar y verificar de qué forma se gastaba en el ente de los combustibles que condujo. No dudo que tendrá una incineración definitiva e histórica.
EPIDEMIA DE FALSEDAD
¿Qué llevó a Raúl Sendic (hijo) y a una camada de conocidos políticos frenteamplistas a vestirse como el grajo, con plumas vistosas que no les pertenecen? Una epidemia de “titulitis” apunta poner en la picota a varios mentirosos que, al igual que el vicepresidente Sendic, se daban cierto lustre con graduaciones académicas que no alcanzaron.
Una maestra argentina que no revalidó en Uruguay -esposa del ministro del Interior-; dos “licenciados” de pacotilla más -sin títulos habilitantes-; un ingeniero agropecuario y/o doctor -que no es ni lo uno ni lo otro- y revista como senador, están hablando de una infección política , antes no vista.
¿Estos sujetos están poseídos de sentimientos de baja autoestima, por lo que procuran mostrarse con una jerarquía obtenida a través de estudios sistemáticos que no efectuaron?
¿El origen radica en episodios de la infancia, como podrían interpretar los adscriptos a la corriente psicoanalítica? ¿Por qué sienten la necesidad de mostrarse con rangos técnicos e intelectuales, careciendo de las aptitudes que conducen a una consagración universitaria?
¿O, simplemente se trata de la vieja treta de los embustes, hechos en las plazas por timadores que ofrecían baratijas de lata y cobre como si fueran de plata y oro?
Falsear la verdad con fines de prevalencia política es un agravio a la ciudadanía y a los principios en que debe sustentarse la institucionalidad republicana.
Estos liliputienses merecen repudio y condena.