Mientras el mundo cambia permanentemente haciéndonos perder la comunicación personal para dialogar y conocernos mejor, existen instituciones que dedican sus mejores esfuerzos para recuperar la identidad perdida y ubicar puntos de referencia con el pasado.
En ese esfuerzo por reconstruir costumbres y culturas nos encontramos con un proyecto del Rotary Club Chuy Frontera que comienza a recuperar documentos zonales, apuntando a la habilitación de un centro cultural de la memoria.
Todo comenzó en setiembre, coincidiendo con el día del patrimonio, cuando las autoridades rotarias realizaron el lanzamiento de un proyecto destinado a involucrar a Chuy y zonas adyacentes en el rescate del acervo histórico cultural. Para Diego Rodríguez integrante del comité rotario que tiene a su cargo la marcha del proyecto, “se está trabajando de acuerdo a lo planificado, recuperando documentos, fotos y testimonios sobre el pasado fronterizo y la zona comprendida entre Punta del Diablo y Cebollatí. La finalidad es organizar finalmente un archivo local destinado a conservar la obra de los distintos actores que fueron forjando el desarrollo del norte rochense.
En la actualidad estamos trabajando en la recuperación de material fotográfico, gravando mediante audio y video los principales acontecimientos culturales que se han registrado en la zona durante el siglo pasado. La divulgación de esta inquietud rotaria ha facilitado la tarea, teniendo en cuenta el aporte de los vecinos, permitiéndonos recuperar correspondencia, borradores, libros, manuscritos, películas y criticas literarias – periodísticas que conjuntamente con otros elementos serán digitalizados para su mejor difusión y conservación”.
En forma paralela al trabajo rotario van surgiendo nombres y profesiones de muchos vecinos que durante el siglo pasado marcaron el comienzo de algunas actividades, que luego el progreso fue acorralando hasta hacerlas desaparecer. No dudamos que será una tarea gratificante recoger el testimonio de viejos vecinos y “reconstruir” las sastrerías de Stabile, San Martín, Atahualpa, Danilo de los Santos y el “Nene” Decuadra. Las relojerías de Gracias Palomares, Roque de los Santos, Marquetti o las carpinterías de Nico Viera, Ruderico Laborda y Jorge Muller. Por allí andarían también los maniseros con Maurente y Amorín a la cabeza, acompañados por el “Negro” Gardel y su eterno cajón de lustrador.
Chuy, diciembre de 2009.