En todos los rincones del país se vivía todavía la euforia contagiante, que había provocado la obtención del primer campeonato mundial de fútbol en 1930, sin tener en cuenta los títulos olímpicos del 24 y del 28. Los pocos aficionados de la aldea, dividían con entusiasmo sus preferencias por Nacional y Peñarol, escuchando algún encuentro por radio junto a la ventana del taller de Leopoldo Vogler frente a la escuela 28. De esta manera el, 21 de junio de 1933 mientras seguían las alternativas de un clásico capitalino, surge la propuesta de fundar en Chuy las instituciones señeras del futbol uruguayo: Nacional y Peñarol.
Habían transcurrido 56 años y estábamos ante don Carlos Calabuig, integrante del equipo tricolor durante varios años y autor del gol del empate en oportunidad de disputarse el primer clásico fronterizo. Pinta de abuelo bonachón, sencillo y con una memoria extraordinaria, no se aferraba al pasado sino que aceptaba los cambios experimentados que venía experimentando el fútbol en los últimos años. “Todo surgió aquel domingo cuando escuchando el clásico capitalino se resuelve dividir preferencias y jugar un partido por los corderos.
El encuentro lo disputamos en la cancha de Quelo Silveira en Chui Brasil y terminó empatado en 3 tantos por bando. Hasta ese momento los amistosos se disputaban entre los de “arriba” contra los de “abajo” en clara alusión al desnivel de la calle internacional. Creo- dijo don Carlos que Peñarol formó con Tasiano Martínez, Alcides Cardozo, Mauro Silva, Bibiano Correa, Octavio Pereyra, Hermogenes Acosta, Piqueno Correa, Ariel Decuadra, Mario de San Vicente, Iriosildo Correa y Elver Decuadra. Mientras que por Nacional lo hicieron, Omar Laso, Darcy Correa, Laudelino Costa, Perucho Mello, Coroliano Rodríguez, Aldo Mello, Carlos Calabuig, Rúl Decuadra, Mulato Mello, Fernando Sequeira y Buenaventura Rodríguez.
Cabe señalar que perdíamos 3 a 0 y finalmente logramos empatar cuando faltaban 2 minutos para terminar el encuentro”. Reflexionando sobre la evolución del fútbol, Don Carlos señaló que “antes se jugaba por la camiseta y ahora el profesionalismo ha ido cambiando los valores. Los jugadores de antes dejaban todo en la cancha en defensa de la institución sin reclamar nada en cambio”.