Si bien el profesor Homero no necesita presentaciones, debemos señalar que por haber compartido espacios periodísticos en distintos medios, estamos en condiciones de destacar que se trata de uno de los mayores investigadores del lenguaje popular y de la historia riograndense. Haciendo gala de una importante cuota de humor va volcando en la charla cotidiana una veta picaresca que desnuda la presencia de una vocación irrenunciable por la narrativa. Con varias publicaciones de carácter testimonial y experiencias personales, el profesor Homero participó con textos en el programa APRENDER HACIENDO, con recuerdos de Santa Vitoria y la participación de un grupo juvenil de estudiantes de esa ciudad. “EL PALMAR Y EL CAMPO. Todo verde, contrastando con el blanco de las nubes y el azul del cielo. El pasto fomentaba la energía en la Pampa y el Palmar como forma de una mano empalmada daba amparo a esa gente que forjó la nacionalidad en tierras australes con el gusto agridulce del butiá.
ARROYO CHUI: Era permanentemente libre y se lanzaba en forma irresponsable a las aguas del poderoso atlántico. Chui que significa arroyo de las tortugas o Cardenal, sigue siendo el mayor símbolo del litoral brasileño, inspirando la expresión eterna de nuestra geografía: de Oiapoque al Chui”. FAROL DE LA BARRA: Desde 1910 es el centinela que marca la presencia brasileña en estas tierras del sur. Desde las altas barrancas vigila y controla los confines del mar, amalgamando la belleza de su paisaje con su estructura blanca y roja durante el día y su potente luz que marca distancias, y ofreciendo amparo y protección en las noches tenebrosas.
PLAYA DE HERMENEGILDO: “Fue primero un campamento de carretas y hombres que buscaban las delicias del mar. Entre el arenal y la costa, asistiendo a los vendavales, señalando a los barcos que deberían alejarse, mientras que en las noches estrelladas de luna, íbamos criando en el pecho el firme sentimiento de que éste era NUESTRO LUGAR EN EL MUNDO”.