JOSE MARIA RONDAN MARTINEZ
/ A Julio Dornel, sacerdote laico de la memoria /
Julio Dornel me llevó en este otoño
a una noche de un verano del pasado
cuando escribí sutiles palabritas azules
en el interior de una cáscara e´ naranja.
Armada cual las frutas de su Salto
se la mandé al Chuy que aún está pintado
en mi memoria infantil, clarito y mágico.
Carta a un poeta que ya sentía mi amigo:
Fronterizo, dolorido, mestizo,vallejiano.
Escritor aduanero bajo un sol implacable,
ebrio de noches de azul y plenilunios.
Hueso de la poesía, caña blanca, guitarras,
y un dolor de mil años profundo americano
le marcaba su piel cobriza noble indiano.
Entre el polvo de turistas que adoraban
y adoran al Becerro de oro / Dios pagano /
José María -el loco- mantenía purísimo
intocado, un corazón de niño en la frontera
de lo bueno y lo malo.Alumno de la vida,
y de Artigas compañero, que marca todavía
destinos patrios, en tiempos de entreveros,
de barajas mal dadas y de naipes marcados.
Rondán Martínez de hablar entreverado
pero palabra clara. De ética de cerno no de
palo. Porque:”Lo que es, es. Y lo que no es,
no es”, como decía Alfredo- mi otro hermano-
en la misma tarea de cambiar el mundo, para
que sea más justo, más fraterno y más humano!
José María, de cuchara vacía y de alma llena
no te mueras del todo que te necesitamos!
Ignacio Nacho Suárez
Con un abrazo sin tiempo, a Julio, por el común hermano.
Palacio Salvo, otoño del 2016