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Por Walter Celina - 25 de Mayo 2017
EDUCACIÓN Y MATEMÁTICAS


SABER ENSEÑAR

De la mano del periodista español Javier Sanpedro me introduje, impensadamente, en la cuestión del aprendizaje de las matemáticas. Viejo asunto nacional y de otros países.
Aunque no sea educador tengo vivencias acerca del tema en el amplio abanico que va desde mi juventud a mi condición de padre, pasando por vínculos y responsabilidades en otras esferas. Me permitiré pues, explayarme sobre algunos de los ítems mencionados en una nota anterior.
Entro al (a los) método(s) de cómo introducir al educando en el campo de los números. Impartir conocimientos sin formación es, casi, el primer problema. Un desafío urgente para profesionales y responsables de los servicios gubernamentales de la enseñanza.
Como retando a los constructores de tantos obstáculos Sanpedro sostuvo que la disciplina posee un “encanto irresistible”. Genera placer intelectual. Podría decirse, desde otro ángulo, que es una semilla portentosa en la activación de las funciones del cerebro.

NO SON LOS NIÑOS

Hace unos tres meses John Mighton, profesor en matemáticas, escritor y guionista canadiense, se encontraba en Barcelona (España) llevando adelante el control de cursos de su especialidad en centros educativos, a la par que desarrollaba conferencias y entrevistas. Autor del método Jump Math (salto o avance matemático), explicó que todos los niños tienen capacidad para el manejo de los números. Aseveró que “les gusta resolver problemas y hacer conexiones. El problema con las matemáticas no es de los niños, es de la metodología con la que se enseña”. Él adquirió esta convicción a partir de experiencias propias y cuando de adulto examinó en qué habían consistido sus dificultades y cómo se habían originado.
Ya son seis países que adoptan su modelo, con más de 175.000 alumnos en Canadá y Estados Unidos. A España llegó en 2013 y cuenta con 11.000 estudiantes y una red de un millar de docentes.
Para Mighton es clave ir paso a paso y no omitir escalones. Para ello sugiere “enseñar a dividir conceptos” y “que los profesores puedan explicarlos bien”. “El problema -manifiesta- es que a veces nos saltamos conceptos y el niño se pierde”.

CONDUCIR PASO A PASO Y ESTIMULAR

Su metodología, adaptada a alumnos desde educación infantil hasta el segundo curso secundario, está dividida en pequeñas unidades que los educandos pueden asumir. “El método se basa en el descubrimiento guiado, siendo el niño quien va develando las salidas al solucionar los retos que se le presentan. El profesor, por su parte, debe saber plantear preguntas porque, si omite algún paso, no conseguirá un resultado satisfactorio”.
El éxito del alumno supone una línea estratégica que estimulará su atención y su placer. Los niños suelen compararse entre ellos y producen juicios de valor, como quién es “el más listo”. El profesor debe estimular la satisfacción personal por el rodaje del cerebro. No debe haber “perdedores”. La metodología de Mighton controla que se comprenda bien cada segmento, antes de pasar al siguiente. Requiere, además, una evaluación continua y la práctica de juegos y actividades que escapen del trabajo unilateral con papel y birome.

Un estudio elaborado por el Centro de Investigación para la Educación Científica y Matemática (CRECIM) de la Universidad Autónoma de Barcelona, concluyó que los alumnos que aplicaron la metodología Jump Math mejoraron hasta dos puntos sus calificaciones y redujeron los aplazamientos.
Sin embargo, esta no es la única alternativa a la enseñanza tradicional. El sistema Kumon o el Algoritmo ABN tienen buena aceptación entre docentes y padres.
La diferencia para el profesor Mighton estriba en que su Jump Math “rompe con ese problema de la percepción de la capacidad del alumno. Muchos programas solo miran las matemáticas y nosotros miramos las “mates” y la psicología. Hacemos una evaluación constante, sostenida, de cómo va el alumno. No esperamos a un examen en un día determinado”.