Chuynet.com
facebook.com/chuynetportal twitter.com/chuynet
Google

Blogs

Buscar noticia



Guia Chuynet, A un Clic de Todo
Alquilar en la Playa
Venta Propiedades
 
 
Por Walter Celina - 10 de Junio 2017
EL PENSAMIENTO MATEMÁTICO


NO ES HISTORIA ANTIGUA

Algo está claro: el aprendizaje de las matemáticas se desarrolla y consolida paso a paso. Como quien adoquina un camino; piedra por piedra. No hay actos mágicos. Puedo recordar las nociones básicas recibidas de maestras varelianas. En los quintos y sextos años manejábamos la “regla de 3” y egresábamos con un buen manejo de la aritmética de Pedro Martín, que iba en la resolución de cálculos mercantiles, superficies y volúmenes.
Cuado la educación secundaria no era obligatoria, aquella escuela dotaba para trabajos de cierta capacitación. Eran tiempos con limitaciones.
Los cursos liceales pulían, ensanchaban el horizonte y posibilitaban el salto a los estudios terciarios. No a todos.
Desde los años 50 del siglo XX las matemáticas fueron el primer talón de Aquiles del sistema, agregándose luego química y física. Tales insuficiencias llegaron hasta el Uruguay actual como una pesadísima carga,

En una sociedad que se tornó distinta. Resultados: deformación de la matrícula universitaria, generación de profesiones superabundantes, en unos casos y, en otros, escasas. Invalidación de la perspectiva de cimentar un proyecto de país con futuro. Dicho esto, abandono tópicos que ponen de manifiesto la importancia de la educación y la relación de esta con la política, como instrumento de desenvolvimiento del país.
Realizaré un ligero apunte, para de inmediato volver al presente. En el año 642 -de la era actual- los árabes al ocupar Alejandría sorbieron la herencia de la cultura griega. La prolongaron y perfeccionaron. Al crearse la escuela neoplatónica muchos de sus miembros debieron emigrar a Persia. También los nestorianos, perseguidos por la ortodoxia de Bizancio, emprendieron otros caminos. Llegaron hasta la India y la China. En el 762 Al-Mansur, el décimo califa, se instaló en Bagdad. Retomó los restos de la ciencia alejandrina y creó una capital científica. En el 832 el califa Al Ma'mun instaló la Casa de la Sabiduría, una academia con el más de célebre de los centros matemáticos árabes.

La obra griega fue traducida, reestudiada y ampliada. Tradujeron a los astrónomos hindúes y examinaron sus cálculos. Influenciaron toda una época.
Desde España (Córdoba, Sevilla, Granada) la escuela matemática árabe influyó en el mundo cristiano y se aposentó en Italia.
Numerosas nociones de este legado formaron y son parte de los programas educativos vigentes y están en la base primigenia que nutre los conocimientos avanzados de nuestro tiempo.

Tienen un irresistible encanto: hacen a la unidad del inagotable proceso del conocimiento de los números y de las ciencias. En el apéndice de Notas se apreciará este aserto
UN SABIO EN LA FILA DE LA FOTOCOPIADORA
Como era habitual, en ese día de 1984 Yves Meyer se ubicó en la fila de la fotocopiadora en la Escuela Politécnica de Palaiseau (próxima a París).
Con el investigador en física que le antecedía conversó sobre el trabajo que registraba la máquina. Se trataba de un estudio sobre una novel técnica para descomponer señales sísmicas complejas. El matemático, entonces con 43 años, experto en teoría de números, tropezó con la “teoría de las ondículas”.
Más que explicar en qué consiste dicha teoría o examinar su recorrido histórico -algo que se aviene a especialistas-, anotaré algunas de sus aplicaciones. Son interesantes.

La función de esta herramienta permite descomponer un objeto matemático o imagen en sus elementos más sencillos. La operación está en la intersección de las matemáticas con las tecnologías de la información y la computación científica. La “teoría de las ondículas” ha sido aplicada a multitud de campos. Desde la reducción del ruido al diagnóstico médico por imágenes, cine digital, deconvolución de las imágenes del telescopio Hubble y en la reciente detección de las ondas gravitacionales, predichas por Einstein.
Meyer, profesor emérito de la Universidad París-Saclay, sucede en el premio Nóbel de la matemática al británico Andrew J. Wiles, galardonado en 2016 por la Academia de Ciencias y Letras de Noruega por su demostración del “último teorema de Fermat” (1), que retara a los matemáticos durante más de tres siglos.


NOTAS

(1): El enunciado del “último teorema” del matemático y jurista francés Pierre de Fermat (1601-1665) quedó anotado en un margen de su ejemplar de la Aritmética de Diofanto de Alejandría (150 anterior a esta era) que, traducida al latín por Claude Gaspar Bachet (1581-1638), se publicara en 1621.
El enunciado del teorema dice que la ecuación no tiene soluciones enteras para n>2 (n mayor que 2). Fermat dijo tener la demostración, pero el libro que cargaba con acotaciones no le ofrecía el espacio suficiente para verificarlo.
Ahora, en 1995, A. J. Wiles demostró el teorema. Cabe reiterar: transcurrieron más de 300 años para obtener la solución (alcanzada por un isomorfismo con propiedades geométricas).
El último de los teoremas de Fermat resulta tener raíces extraordinariamente profundas. Se sostiene que “es un caso particular de una idea matemática global conocida como “conjetura de Taniyama” (2), que a su vez es un paso de importante hacia el Programa Langlands (3), sobre la teoría global de las matemáticas”. La que une todo el pasado con el presente y apunta al futuro.

(2): El teorema de Taniyama-Shimura, antes conocido como conjetura de Taniyama, refiere a las curvas elípticas, de aplicación en las matemáticas modernas.

(3): Robert P. Langlands, matemático canadiense, es Profesor Emérito en el ámbito que alguna vez fuera de Einstein, en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En 1967 propuso la unificación de las matemáticas, con una ordenación de las informaciones relevantes de números, simetrías y ecuaciones. Integración de campos, problemas y dimensiones que hasta la fecha permanecían sin conexión, con generación de patrones para pensar con mayor certeza y arribar a soluciones
Un texto para profundizar es “Amor y matemáticas”, de E. Frank (Bogotá, Ed. Ariel, 2015). Otro: Documental en YouTube titulado “Rites of Love and Math”.