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Por Walter Celina - 18 de Septiembre 2017
GENIO Y FIGURA DEL PROF. ING. JOSÉ L. MASSERA - DE LA CÁRCEL A LA POLÍTICA


La crisis de la educación de matemática en Uruguay acusa signos de estar saliendo de su punto de congelamiento. Un proceso demasiado largo del cual, felizmente, no descreen académicos de la rama de la ingeniería y otros núcleos docentes.
Se me ha pedido que me explaye sobre mi conocimiento del Prof. Honoris Causa Ing. José Luís Massera, respecto del cual en recientes apuntes he destacado rasgos de su vida de investigador de fama universal.
En el Centro de Estudios Sociales -que funcionara en la calle Panamá casi Juncal, en MVD- asistí, alrededor de los años 1960, a unas disertaciones filosóficas sobre materialismo histórico y dialéctico. En algún aniversario de la Revolución de Octubre lo escuché en una celebración callejera. Siendo diputado comunista acostumbraba a recabar mi opinión de militante sindical del organismo público de la infancia, donde ejercía funciones. De esa época conservo sus anécdotas con el escritor y legislador Julio C. Da Rosa, motivadas en mis apuntes sobre algunos personajes de novela, que hacían llegar misivas a los parlamentarios.

En 1962 inicié un nuevo camino político. Cubriendo como tarea militante la crónica del Senado y la Asamblea General para el diario “El Popular”, acompañando al senador Enrique Rodríguez. Mis contactos con Massera se hicieron más frecuentes. En 1965 ocupé la Secretaría Parlamentaria del Frente Izquierda en la Cámara de Representantes, circunstancia que me generó una comunicación fluida con el Ing. Massera. Podría subrayar su meticulosidad, sentido del aprovechamiento de los tiempos legislativos -que debía compatibilizar con sus estudios y la docencia universitaria-, así como su carácter afable.
De estos vínculos habrían de surgir otros, ligados a miembros de su familia y a los emergentes de actividades de naturaleza política, más algunos muy especiales que me allegaron entrañablemente a algunos de sus amigos. Y cito a alguien que me honrara con su compañerismo y se caracteriza por su firmeza de carácter: el Rector de la Universidad, Ing. Oscar Maggiolo, para detenerme en uno.

En esta somera enunciación de antecedentes pero permitiré destacar, la calidad del ciudadano Massera y su consecuente adhesión a las cuestiones del quehacer universitario.
A su salida del cautiverio en los celdarios militares, efectué un contacto telefónico con su domicilio, recién recuperado. El saludo fue breve y afectuoso. Al terminar de expresarle “Ingeniero estoy a las órdenes”, replicó sin más trámite: “Perfecto, te espero mañana en la tarde”.
La organización política a que le pertenecíamos comenzaba a recuperar su perfil público, en tanto la entidad clandestina ajustaba su nueva indumentaria.
En ese instante Massera me confirió la organización electoral partidaria que, a la postre, en la noche electoral de 1984, chequearía a la verdad comicial del reingreso a la democracia. Un ingeniero, otrora su alumno, verificó la veracidad de los cómputos oficiales. ¡El resultado lucía sin alteraciones!

INCUBANDO EL PEDECIBA

La investigación matemática tiene en el PEDECIBA (Programa para el Desarrollo de las Ciencias Básicas) un resorte muy importante.
Debo decir que, tras el interregno del gobierno cívico-militar, retorné por mandato político a mi labor de secretario de bancada parlamentaria, resultando habituales mis conversaciones con los antiguos legisladores, impedidos de postularse en 1984.
El interés del Ing. José Luís Massera para examinar la legislación que había dado pie a tímidos intentos para alentar las áreas investigativas lo movilizaron tempranamente. En él latía el educador. No sé porqué misteriosa circunstancia quedaron guardadas en mis archivos de antecedentes parlamentarios algunas de las misivas que recibiera del buen amigo. He tenido la sorpresa de encontrarme con ellas.
En tiempos en que los registros en el Parlamento Nacional no pasaban por la comodidad de las computadoras, el sistema de fichado distinguía por materias, por año, por nombre de legislador, etc. Existían, asimismo, índices relativos a decretos, resoluciones, leyes, etc., más agrupamientos por ministerios, dependencias, etc.

La vieja sección de colectar datos de la Cámara de Representantes tuvo siempre una plantilla de funcionarios idóneos y dedicados a sus tareas. Ellos apreciaban mi modalidad precisa de solicitar las informaciones, lo que hacía que nuestro relacionamiento fuera perfecto.
Esta explicación viene a cuento porque, no bien comenzada la legislatura de 1985, recibo un pedido de Massera. Precisaba los antecedentes y normas que habían creado comisiones para el impulso de programas de ciencias y tecnología.
En pocas horas la información estuvo pronta y en manos del ingeniero. Era un hecho administrativo corriente, cumplido con ánimo de servicio. Sin embargo, suscitaría su singular alborozo. Tanto resultó así que, mediante una nueva esquelita, patentizaría la gratitud que lo conmovía. La encabezó con un “Estimadísimo Celina: …”
Con esas pequeñas herramientas Massera -en compañía de valiosos universitarios- ya estaban abriendo las puertas de un capítulo esencial del Uruguay que debe venir. Habían prohijado, desde sus cimientos, el PEDECIBA.

Otras gestiones surgieron después pero, la mencionada tiene un acento distintivo: la de su denuedo por una disciplina que reputó estratégica y, oficia, como verdadera llave maestra para las ciencias que catapultan los nuevos saberes.
El Ing. José Luís Massera conjugó pensamiento y acción. Para él la política supuso un medio para llevar a la sociedad al más alto destino. Militó en la corriente teórica y práctica del marxismo. Y volcó sus visiones últimas a un reperfilalamiento de métodos que mostraran ineficacia histórica.
La ciencia y la política tocan sus ramas y estas no pueden vivir sin la luz de la crítica y la potencia del conocimiento. El Ing. José Luís Massera legó al país estas formidables maestrías.