La pesca pirata realizada en la costa rochense por embarcaciones de bandera extranjera nos está demostrando que existe una riqueza inagotable que se está perdiendo por falta de una política seria y planificada que contribuya a mejorar la explotación marítima del país.
El primitivo instinto de subsistencia le ha indicado al hombre que su proximidad a los cursos de agua, le proporcionaría mediante la pesca uno de los renglones principales de su alimentación. La situación que vive actualmente la pesca uruguaya nos está demostrando que nuestros antepasados no estaban equivocados cuando preferían la cercanía de los ríos y arroyos para construir sus viviendas. También los estudios científicos estarían apuntando a los mares como fuente inagotable de proteínas, capaz de satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento.
Mientras los países más avanzados organizan sus flotas pesqueras en procura de una verdadera integración marítima, es evidente que los organismos oficiales de nuestro país, no están en condiciones de aprovechar esa riqueza ni de impedir la pesca pirata que se viene verificando en el atlántico rochense desde hace muchos años, por parte fundamentalmente de embarcaciones brasileñas. La presencia de estas embarcaciones frente a La Barra, Coronilla y otros balnearios de Rocha está demostrando en forma elocuente la existencia de una gran riqueza que estamos perdiendo. Cabe señalar además que los pescadores artesanales de la costa rochense han denunciado en varias oportunidades que la pesca pirata se ve facilitada por la falta de controles que deben realizar las autoridades correspondientes.
Informes anteriores publicados por Chuynet.com señalaban que las embarcaciones brasileñas que operan en el área utilizan redes de arrastre, lo que está prohibido dentro del mar territorial uruguayo, por el impacto predatorio que genera en el ecosistema marino. En la nota gráfica pescadores artesanales que han denunciado en varias oportunidades la presencia de embarcaciones norteñas en aguas uruguayas.
Chuy, enero de 2010.