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Por Julio Dornel - 25 de Enero 2010
MILTON FORNARO "UN SEÑOR DE LA FRONTERA"


El minuano Milton Formaro marca nuevamente su presencia en el panorama literario de nuestro país con una novela que ha logrado meterse con mucha imaginación en “las reconocibles calles del Chuy” por donde desfilaron dintintos personajes de la colectividad entre los que se destaca “un prospero comerciante que fuera flautista en la corte de Bagdad, un capitan del ejercito torturador y asesino, y una dama àrabe tan dulce como las esquisiteses orientales que cocina”.

La novela fue finalista del Premio Planeta 2009, con credenciales suficientes para buscar un lugar donde se destacara la historia privada de los poderosos y la fragilidad de una clase media que se conformaba con ir tirando, siempre que no faltara el pan de cada día. Allí se destaca el aire doctoral del “Señor”, entre los pocos vecinos de una frontera que seguía creciendo a ritmo veriginoso. Ambientada sobre la linea divisoria donde van desfilando acontecimientos reales y ficticios que facilitan la identificación de algunos personajes que no se nombran pero estan presentes en la contratapa: “En las reconocibles calles del Chuy, a través de los años, se dan cita, entre otros, un próspero comerciante que fue flautista en la corte de Bagdad, un capitán del ejército torturado y asesino, funcionarios públicos venales, una dama árabe tan dulce como las exquisiteces orientales que cocina, narcotraficantes, infaltables compradores de oportunidades y miríadas de niños semidesnudos y descalzos, pródigos en las artes del mal hacer para hacer para crecer. Al cabo, uno de esos niños desarrapados logró, a fuerza de mentiras, traiciones y asesinatos, convertirse en un señor de la frontera”.

En nota concedida al periodista Carlos Castillos, Fornaro señala que se trata de una “historia que venía madurando desde hace muchos años, soy un habitual visitante de Chuy. Me fascinó el mundo de la frontera. Tiene esa zona de no lugar. Hay como un limbo. Está el lado uruguayo, el brasileño y un tercer lugar innominado y casi mágico, donde casi todo se permite. Donde la diferencia entre el bien y el mal es una línea y también muy tenue entre la ley y fuera de ella.
Es de todas las fronteras, sobre todo las terrestres. En la Triple Frontera, México-Estados Unidos… se da una característica de los pobladores y la vida que es muy parecida.

Me interesó Chuy porque es donde hay más palestinos. Es una cultura diferente. Y eso me pareció interesante. A partir de ese conocimiento y ese respeto por la frontera, por conocer la singularidad y reconocerla, se me ocurrió que habría material para una novela. Lo tuve tres cuatro años en la frontera. Hablé, observé con ojos más atentos y luego que reuní suficiente material en un año y poco de escribir todos los días,. Terminé la novela. Es todo ficción. Yo escribo. La ficción es realismo. Y como lector disfruto de los escritores realistas. Estoy con los pies sobre la tierra y la imaginación vuela. Necesito un pie a tierra. Cuando uno escribe realismo se basa en hechos reales o trata que la ficción sea creíble. Tengo cuentos de la frontera que utilizo ahí. Sospechas de cómo se maneja el contrabando. No sé si es cierto, pero parecido. En una ficción lo puedo poner.

Cosas que me contaron, cosas que imaginé y otras que por sentido común pienso que pueden ser de esa manera. El impacto depende de cada lector. Los lugareños pueden llegar a enojarse, pero si lo toman como ficción, pienso que pueden ser tolerantes. Es un homenaje. Quise rendir un modesto homenaje a un lugar que tiene magia. Es un lugar mágico. Lo hago desde mi visión. El inicio fue un acto de amor. Tengo un gran respeto por el Chuy y lo hice desde el cariño. Un modesto homenaje hacia un lugar que me interesa mucho y que conozco desde hace más de 30 años. Tenía una gran necesidad de escribir una novela donde ocurren cosas que en circunstancias normales no hubieran ocurrido. Es difícil que ocurran en otras partes. Lugar geográfico la frontera, donde casi todo está permitido. Donde a veces no vale el dinero sólo, sino el poder que no necesariamente va unido al dinero. No los poderosos económicos son siempre los poderosos, sino aquellos que tienen mejores relaciones. Aquellos que saben que puntos apretar, que puertas tocar. La elección temporal es la época de la dictadura donde también todo estaba permitido. Había más impunidad para moverse. Me interesó el momento histórico de Uruguay que permitía ciertos desbordes. La muerte de uno de los personajes de la novela, torturado en un galpón no hubiera ocurrido cómo se narra allí si no fuera en dictadura. Alguien comete un delito del lado uruguayo y cruza para Brasil y se pierde. Es simplemente un paso. Después eso resulta muy interesante desde el punto de vista narrativo tener esa apoyatura para desarrollar esa historia.

Chuy, enero de 2010.