A pocos kilómetros de Granada se encuentra una pequeña población denominada Fuente Vaqueros donde naciera el 5 de junio de 1898 Federico García Lorca. Un pueblo típicamente andaluz, donde transcurrieron los mejores años del poeta, hasta la madrugada del 19 de agosto de 1936 cuando fuera asesinado por los integrantes de la Escuadra Negra, durante la guerra civil española.
Pueblo pequeño de casitas iguales, techos de teja, calles angostas, pocas veredas, una plaza modesta y la pequeña parroquia, sirven para comprobar que lo único importante que ha pasado ha sido el nacimiento de Federico. Poco más de 2.000 habitantes para repetir con orgullo el nombre de Federico y contarles a los turistas algunos detalles familiares que rodearon su niñez. Como no podía ser de otra manera su casa se ha convertido en un modesto museo con pertenencias del poeta y relatos populares que sirven para alimentar la curiosidad de los visitantes.
El nombre del pueblo (Fuente Vaqueros) proviene de una fuente donde los vaqueros conducían sus animales para darles de beber y es precisamente Federico que haciendo referencia al hecho señalaba en una oportunidad: “La fuente de agua es uno de los motivos que más definen la personalidad de este pueblecito. La fuente es el sitio de reunión, el punto donde convergen todos los vecinos”.
En el número 4 de la calle Trinidad nació en el 98 el poeta y es allí donde las autoridades locales han mejorado la modesta vivienda para transformarla en Museo. Las visitas que recibe anualmente están demostrando que de todos los muertos que arrojó la guerra civil española, ninguno ha trascendido tanto como él por haber volcado en su poesía las costumbres, los personajes y el paisaje de su Andalucía natal. La existencia de alguna filmación y material fotográfico exhibido en el museo estarían confirmando la presencia de Federico en nuestro país entre los años 1933 y 34, donde escribiera algunos poemas y se codeara con figuras representativas de la cultura uruguaya como lo eran Margarita Xirgú, Enrique Amorín y Juana Ibarbourou entre otros. Fue precisamente nuestra Juana de América que haciendo referencia a este acontecimiento señalaba años más tarde: “En aquellos días que rememoro, vivo ágil, alegre, Gracia Lorca estaba en Montevideo y era mimado por dos mundos casi antagónicos que suelen mirarse irónicamente de reojo; el social y el intelectual. Lo recuerdo vestido de overol azul, desafío de muchacho a los convencionalismos de la época. Lo recuerdo así una mañana de domingo veraniego en que llegó a mi casa en el momento en que salía mi familia para la misa de once”.
Volviendo a España debemos señalar que el 17 de agosto de 1936 un automóvil cargaba varios presos hacia las proximidades de Visnar. Entre ellos Federico que fuera finalmente conducido a una villa destinada a los condenados a muerte. El 20 de agosto de 1936 es fusilado junto a otros cuatro detenidos, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia y victima inocente de la guerra civil. En uno de sus últimos reportajes concedidos a la prensa argentina en 1936 señala: “En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas”. Antonio Machado otro grande de la poesía española lo despedía con estos versos:
MUERTE
“Se le ve, caminando entre fusiles
“por una calle larga, salir al campo frío
“aún con las estrellas de la madrugada.
“mataron a Federico, cuando la luz asomaba
“muerto cayó Federico,
“sangre en la frente y plomo en las entrañas…”