Las autoridades brasileñas han señalado a la prensa de aquel país que en los últimos años estarían actuando en el Estado limítrofe de Río Grande, algunas organizaciones mafiosas que han establecido sus bases de operaciones a menos de 300 kilómetros de esta ciudad.
Ha trascendido que la Policía Federal ha logrado detener a varios integrantes y desmantelar la estructura de algunos esquemas de distribución de drogas y trafico de armas. Estos procedimientos fueron realizados mediante el trabajo conjunto de los funcionarios brasileños y colegas italianos que han aportado valiosa información. Este intercambio ha proporcionado pistas sobre el paradero de algunos mafiosos que estarían “enterrados” desde hace varios años en distintos puntos de Brasil.
La dimensión mundial que han tomado estas actuaciones ha generado un severo control en los puestos de fiscalización fronterizos. También se ha constatado documentación falsificada y casos de soborno que no siempre se pudieron concretar. El influyente diario norteño ZERO HORA señalaba que “la dimensión continental de Brasil, la facilidad para el extranjero conseguir documentación y la falta de una legislación específica para combatir el crimen organizado, estarían facilitando estas operaciones.
Las recientes declaraciones del Comisario Rubén Olivera, sobre el consumo y comercialización de drogas en esta ciudad, coinciden con la preocupación de las autoridades brasileñas y avanzan en la misma dirección tratando de encontrar la formula que les permita a través de un trabajo conjunto, una convivencia civilizada, con menos violencia y con más justicia. Francis Bacón, filósofo ingles, del siglo XVI señalaba en una de sus obras que la compasión suele ser muy cruel cuando incentiva a perdonar los criminales, que siempre deben ser castigados con la espada de la justicia. Agregaba que la falsa compasión provoca la impunidad, incitando a la violencia a los hombres de bien, permitiendo asesinatos y generando un temor generalizado entre los ciudadanos que en muchas oportunidades buscan refugio y protección en las cuadrillas mafiosas. Estas personas han perdido el rumbo y el futuro, transformando sus vidas en un verdadero drama. Si a esto, le agregamos los reiterados casos de impunidad sustentados por códigos penales y procesos anacrónicos, es evidente que el panorama se presenta bastante difícil para las autoridades y para la población en general. Reiteramos que del otro lado de la avenida Internacional existen escuadrones y grupos de exterminio que actúan en muchas oportunidades bajo la protección de las autoridades. También debemos señalar que en algunas reparticiones, existen funcionarios que actúan con transparencia, cumpliendo con sus deberes dentro de la ley.
Uno de los casos marcantes y de mayor notoriedad periodística registrado en los últimos años fue protagonizado por el líder de una organización criminal Marcos Camacho “Marcola” señalando durante la entrevista concedida a la Red O Globo que él era una señal de los nuevos tiempos. “Yo era pobre e invisible, ustedes nunca me miraron durante décadas, cuando en Brasil era fácil resolver el problema de la miseria. ¿Qué hicieron? Nada. Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga y ustedes se están muriendo de miedo. ¿Solución? No hay solución. Ustedes son los que tienen miedo de morir. Aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandarlos matar”. (próxima semana el texto completo de la entrevista)
Chuy, abril de 2010.