En forma concomitante con la aceleración de la campaña electoral, se recordará que el entonces senador José Mujica concurrió a la sede del PIT-CNT y, bajo la intensidad de los reflectores, suscribió la papeleta que sumaría voluntades para plebiscitar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, relativa al no juzgamiento de militares incursos en graves delitos acaecidos en el período de facto.
Lo hacía rompiendo la renuencia frenteamplista que al respecto propiciara Tabaré R. Vázquez.
Hay que tener memoria y procurar hacer bien las cuentas.
Aquel fogonazo publicitario, sólo fue eso. Ni el Frente Amplio como partido, ni él como candidato, prestaron decidido interés por el asunto.
No obstante, la consulta alcanzó el 47,98% de votos afirmativos. Los sufragios no alcanzaron el requisito de la mitad más uno. Los votos negativos fueron tácitos, según un extraño mecanismo de expresión, creado por el Dr. Gonzalo Aguirre Ramírez.
Bien, vuelvo al punto central. En correspondencia con la flacidez de la conducta apuntada, el 1º de marzo de 2010 el nuevo presidente vuelve a soslayar el tema ante los familiares de las víctimas. En efecto, no tuvo un gesto, una mención, ni nada para los silenciosos reclamantes por los uruguayos asesinados y sustraídos a sus deudos. Quedaba, así, peldaños más abajo que Tabaré R. Vázquez y Jorge Batlle Ibáñez.
¿Cuánto hubo de estrategia ante las fuerzas armadas? ¿Cuánto de ablandamiento político e ideológico? ¿Cuánto de defección?
Ahora no sería correcto precipitar un juicio. Aún la medición no puede ser precisa. Es factible, sí, analizar -como en una enfermedad- los síntomas, sin por ello adherir a la doctrina fisiócrata.
Un elemento significativo: En noviembre de 2009 el diario “La República” publica el librillo-reportaje “Mujica. La visión y el camino”, una entrevista de Víctor Carrato, originada en medio de la disputa con Luis Alberto Lacalle.
Habían quedado atrás los resultados plebiscitarios de octubre, los que no son mencionados.
Pudo haberse sabido qué fuerzas armadas aspiraba tener el partido de gobierno ante la eventualidad de un segundo mandato. O, al menos, qué papel podría asignárseles de futuro, sopesando sus vicisitudes históricas. O qué reformas podrían introducírseles.
Vano será encontrar la menor referencia.
Segundo aspecto. Desde la confirmación del triunfo mujiquista, hasta el 04 de abril de 2010 en que el nuevo presidente reúne militares subalternos -oficiales y personal de línea-, había celebrado encuentros con un amplísimo abanico. Empresarios, sindicalistas, gobernantes extranjeros, partidos políticos, entidades diversas. Menos con la asociación civil de familiares de desaparecidos.
¿Cómo puede interpretarse dejar afuera a esta mater dolorosa, en quien soportó torturas, sintió a quienes las aguantaban y pudo vivenciarlas con la muerte de los que sucumbían, dentro o fuera de aquellas mazmorras?
Montevideo, junio de 2010.