La desaparición física de Washington García Rijo, le priva al departamento y al país, contar con su aporte reflexivo y sereno en momentos tan especiales como los que vive el Partido Colorado.
Su perfil político y la importancia de su actuación pública fueron trazadas magistralmente por el Prof. Amauri Cardoso en páginas de EL ESTE, lo que nos exime de mayores comentarios en ese sentido. Sin embargo en esta oportunidad queremos simplemente manifestar nuestro sentimiento de pesar, por la amistad que nos dispensábamos y por lo que significa su muerte para el Partido Colorado. Serio, integro y respetado trasmitió siempre conceptos valederos ante los temas planteados, ganándose además la consideración de sus adversarios políticos.
“Todo había comenzado en el año 1940, cuando en vísperas de las primeras elecciones internas del batllismo tras el golpe de Terra, nos reunimos en el Café Centenario de LASCANO con algunos correligionarios entre los que recordamos a Juan Graña, Tomás Berreta, Antonio Valiño y Sueiro, Armando Malet, Horacio Gutiérrez, Odicine Lezama y Pablo Campos.”
Con estos recuerdos comenzaba el “Negro” su último reportaje con este cronista en su retiro veraniego de La Barra, disfrutando de una casa que había construido durante 17 años frente al atlántico rochense. La informalidad de la nota nos fue llevando a los pagos de Velázquez donde se había afincado en el siglo pasado el matrimonio de Cartaú García y Mercedes Rijo, de cuya unión nacieron 9 hijos entre los cuales se encontraba Washington. Blanco como costilla de bagual don Cartaú nunca hubiera imaginado que alguno de sus hijos se pudiera destacar en filas del Partido Colorado.
En esa oportunidad fueron desfilando en forma desordenada los episodios que marcaron su vida y los amigos que le dio el universo político. Trabaja en las primeras arroceras que se fueron afincando en la zona bajo la dirección de Antonio Eluén, Pedro Del Barrio, José Iparraguerre, Andrés Otamendi y Alcides Latorre entre otros. Fueron sus primeras tareas fuera del hogar.
Su perfil político se fue modelando durante 60 años desde los modestos órganos partidarios hasta el Parlamento. Conocedor como pocos del fervor popular que producen los triunfos políticos, supo también de dolorosas derrotas cuando el resultado de las urnas le resultó adverso. De humilde cuna, el hijo del herrero fue salvando sin apuros los exámenes de la universidad de la vida y ascendiendo en ella por determinación de una voluntad basada fundamentalmente en sus condiciones personales. Su bautismo político se produjo en marzo del 38 cuando al grito de VIVA BATLLE sube por primera vez a un estrado en el Club Progreso de la ciudad de Lascano. A partir de ese momento fue escalando posiciones locales, departamentales y nacionales, demostrando en todo momento sus credenciales como hombre del interior. Le atraía poderosamente la política apuntando siempre a lograr obras de interés popular, pregonando siempre el ideario de Batlle y Ordóñez. Hombre de partido, fiel al pensamiento y a la doctrina del batllismo, defendiendo en todo momento las libertades públicas y las instituciones legalmente constituidas.
Chuy, setiembre de 2010.