El tema de la contaminación que soporta el arroyo Chuy (limite entre ambos países) sigue estando en la agenda de las organizaciones no gubernamentales del departamento como hace más de 20 años, sin que surja una solución que apunte por lo menos a encarar el tema.
Los medios locales, departamentales y nacionales se han ocupado en muchas oportunidades del tema, interesando a las autoridades de turno quienes visitaron la zona y pudieron comprobar mediante los análisis correspondientes, el alto grado de contaminación que afecta a las aguas del arroyo.
El diario El Fanal que dirigía el periodista Bernardo Pilatti hace algunos años, dedico varios artículos al tema con entrevistas a distintos sectores de la población, técnicos de OSE y representantes de los laboratorios que divulgaron los resultados de los análisis realizados. Uno de los laboratorios involucrados fue Anselmi de Santa Vitoria, que a solicitud de las autoridades brasileñas, realizó un análisis profundo señalando un alto porcentaje de contaminación por bacterias fecales en varios puntos, fundamentalmente en la desembocadura del arroyo en el atlántico. Las repercusiones de estos análisis determinaron que los técnicos de OSE concurrieran a Chuy para interiorizarse de esta situación.
El Fanal señalaba en posteriores ediciones que “con motivo de estas denuncias surgieron otras “perlas” que se fueron agregando al rosario de la contaminación de este curso de agua internacional. La municipalidad de Chui recientemente emancipado, en aquella oportunidad se sumó a las denuncias de El Fanal, recogiendo un dato por demás alarmante, pero no sorpresivo; la presencia de mercurio en aguas del arroyo. Si bien, fue el tema obligado durante varios días, con preocupantes declaraciones de las autoridades, nada fue suficiente para que el problema llegara a los organismos competentes. Los medios locales continuaron con sus denuncias recogiendo la opinión de los vecinos y publicando fotos del camión barométrico con sus mangueras dentro del arroyo en las proximidades del puente Internacional de La Barra. Siguieron luego los exámenes de OSE, de la Intendencia Departamental y del Ministerio de Medio Ambiente, los que coincidían en la contaminación del arroyo. En la edición Nº 92 correspondiente a El Fanal, bajo el sugestivo título de CERRA y VAMO... Pilatti señalaba que “hemos recogido datos esclarecedores y dramáticos de una organización ecológica local firmada por el Dr. Carlos Aristimuño, el maestro Héctor Rodríguez y el periodista Julio Dornel, donde señalaban que uno de los principales elementos contaminantes estaba generado por las plantaciones arroceras, que utilizaban diversos fertilizantes en forma indiscriminada y muchos de ellos prohibidos por su peligrosidad. Esos elementos por efecto del arrastre terminan en aguas del arroyo y según médicos de la zona han provocado deformaciones congénitas y quemaduras graves de piel en personas que han tenido contacto con el agua. En otras oportunidades el avión fumigador determinó que en pocos días se secaran las ramas de los árboles, del monte nativo existente en ambas márgenes del arroyo.
Cabe señalar finalmente que también las autoridades brasileñas de Chui, Santa Vitoria y representantes de IBAMA han recogido muestras fotográficas y otros elementos que confirman las denuncias de los vecinos.
Chuy, noviembre de 2010.