La memoria debe ser, una de las mayores facultades que tiene el hombre, aunque también tiene sus caprichos y en algunas oportunidades se niega a recordar nombres y situaciones que se registraron en los últimos días.
Decimos que suele jugarnos una mala pasada, cuando debemos recordar algunas fechas de aniversarios o números telefónicos que necesitamos en los peores momentos. Nada sabemos de las verdaderas causas de esas lagunas mentales, que se transforman en la tarea preferida de los psicólogos y otros profesionales que por algo han dedicado muchos años de estudios para buscar el origen de esas huellas que guardamos en algún lugar desconocido.
Sin embargo existen personas que son capaces de recordar mínimos detalles sobre acontecimientos ocurridos en el siglo pasado (1970) cuando todavía vivían en el “paisito”.
La correspondencia de un lector residente en Noruega, motiva nuestra nostalgia cuando nos interroga sobre los cambios que debe haber experimentado la frontera de aquellos años:
“Dicen que ya son ciudad, como habrán crecido para merecer ese titulo. Todos envejecidos. Quisiéramos volver para reencontrarnos con familiares y amigos que acompañaron nuestros primeros y malos pasos.
Tomar nuevamente el “Mesones” para La Barra y amanecer en el SABEIRO con la tolerancia de Marroche.
Volver para comprobar que nuestro pasado continúa vivo en los bailes de Peñarol, de Felicio o del Club Social con la orquesta de Víctor Hugo o Sal de Fruta.
Desde Brasil asomaban jóvenes talentos baianos que con la ‘bossa nova” en la venas se pusieron a la vanguardia de un movimiento que transformo la música popular brasileña. Todavía recordamos sus nombres Caetano Veloso y Gilberto Gil, nacidos en el mismo año 1942.
Revivir los domingos del fútbol fronterizo cuando la rivalidad no era solamente deportiva entre Nacional, Peñarol o San Vicente, sino que estaban las dirigencias vitalicias de Samuel, Luis Gómez, Milton Pereyra, Placer dos Santos, el escribano Plá y los hermanos Fossati.
Regresar para volver al OPEL y participar nuevamente en la mesa sagrada de los domingos con el “Cabeza” Rodríguez, “Caraquito” Méndez, el “Negro” Moreno, el “Rata” Armando, “Nanico” Díaz y el “Toronja” Sorozábal.
Estirar la noche con algún truco en la sede de San Vicente, y la escapada “casi obligatoria” a las casas de mala reputación comandadas por Ademar, la “Mami” o el Negro Clovis.
En el plano nacional, el tema de las patentes de rodados merecía la atención del país. Han pasado 40 años, nos imaginamos que estarán disfrutando de la patente única que tanto querían... de no ser así nos quedamos unos días más por acá.
Saludos el “Flaco” Gutiérrez.(Noruega)
Chuy, diciembre de 2010.