No pasara desapercibida para los habitantes de ambas poblaciones, la conmemoración de un nuevo aniversario de la ciudad de Santa Vitoria do Palmar, que fuera durante muchos años municipio fronterizo del “continente brasileño” con nuestro país.
Todo comenzó allá por 1531 cuando el Capitán Martín Afonso de Souza navegando en nombre del Rey de Portugal, naufraga frente a un pequeño arroyo que los indígenas denominaban XIUE, estableciendo el primer contacto con los pocos gauchos que habitaban estas tierras. Trabajos históricos del escritor y periodista Péricles Azambuya señalan que debería transcurrir más de un siglo para que estas tierras recibieran los efectos civilizadores con la fundación de Colonia del Sacramento por parte de Manuel Lobo, pretendiendo fijar además los limites del imperio colonial en América. Desde las primeras décadas del siglo pasado se viene observando el esfuerzo mancomunado de ambas poblaciones para cristalizar iniciativas y proyectos que han dejado su marca en la historia de esta ciudad. Ya fuera en el área cultural, deportiva, social, comercial o religiosa, ambos municipios fueron creciendo y haciendo realidad el sueño de sus fundadores, mientras las carretas y diligencias (uruguayas y brasileñas) abrían caminos para nuclear vecinos, facilitando el desarrollo comercial y social de la frontera. Vinieron luego los fraccionamientos de extensas propiedades facilitando el asentamiento de los primeros habitantes del rancherío inicial.
Las ciudades uruguayas de Castillos y Rocha representaron en aquellos años la única solución para el abastecimiento de alimentos y fundamentalmente la asistencia médica que por razones de distancias y caminos intransitables no buscaban en las ciudades de Río Grande y Pelotas. Señala Azambuya en uno de sus estudios que las relaciones de aquellos años no se limitaban solamente al comercio y la salud sino que pasaban además por las actividades sociales, culturales y deportivas, cimentadas por la cordialidad existente entre las autoridades de ambos países. Cabe destacar la relevante importancia que fue adquiriendo para los habitantes de Santa Vitoria la restauración de los Fuertes de Santa Teresa, San Miguel y los Parques Nacionales del mismo nombre, como así también la fijación de dunas oceánicas y la apertura de los primeros hoteles en La Coronilla. No se pueden finalizar estas evocaciones sin mencionar las excelentes relaciones existentes desde el primer momento entre Santa Vitoria y el departamento de Rocha.
Han transcurrido 138 años desde el momento que los primeros vecinos comenzaron a cruzar la línea fronteriza, buscando la integración por encina de los tratados, en un intercambio recíproco que se ha mantenido a través de varias generaciones. En la actualidad las circunstancias han determinado que Santa Vitoria no tenga límites con el departamento de Rocha. La emancipación de Chui nos ha quitado esa posibilidad.
Señalaba el Profesor Homero, que en el ajuste político y social de los orientales, la frontera de Chuy-Chui fue siempre una importante referencia para cualquier divisa. Esta sentencia fue confirmada años más tarde por el escritor Anselmo Amaral, señalando en el diario Liberal que “mientras duró la revolución Farroupilha el movimiento migratorio de esta frontera era permanente para ambos lados. Esa transposición frecuente en el limite divisorio entre Río Grande y el Uruguay, era sostenido por desertores, matreros y contrabandistas, aumentando considerablemente después de la derrota sufrida por el caudillo colorado Frutuoso Rivera (Don Frutos) a manos del Gral. Urquiza en la batalla de India Muerta. El relato de Amaral confirma que los riveristas sufrieron más de 1000 bajas, y don Frutos con doscientos soldados buscaron refugio en las proximidades del Chuy, donde acamparon por algún tiempo. Según algunas investigaciones de la época en los antiguos Campos Neutrales se encontrarían más 4.000 refugiados, pasando múltiples dificultades en una zona inundada con falta de caballos y transporte para sus desplazamientos. Eran tantos los refugiados uruguayos en la zona de el Taím que las autoridades brasileñas establecieron una especie de “campo de concentración” en las proximidades de la ciudad de Pelotas. En razón del ambiente de guerra que vivían Rivera y Oribe, los refugiados comenzaron a movilizarse en distintas direcciones generando problemas hostiles entre la población brasileña. Como causa de estos acontecimientos el robo de ganado era frecuente en las estancias de Río Grande donde faltaba represión policial que pusiera coto a esta situación. Fue en esa oportunidad que los estancieros de la región resolvieron promover un movimiento en defensa de sus intereses, bajo la lideranza del Comendador Manuel Correa Mirapalhete. Los estancieros de los Campos Neutrales fueron atendidos más tarde por el Marichal José de Souza Soarez de Andrea. No sería completa la evocación de este aniversario sin mencionar a Faustino Muñoz, Anselmo Amaral, el Prof. Homero, Péricles Azambulla, Mario Anselmi, Rota, Patela, Florio, Rusomano, Ruben Darío, y muchos otros que desafiando los caminos intransitables y las arenas movedizas de la Angostura llegaban hasta Chuy o Castillos dando comienzo a una relación fraterna que se ha mantenido durante un siglo de convivencia.
Chuy, diciembre de 2010.