EL MIEDO DOMINA LA FRONTERA
Si bien la fecha compromete nuestro comentario (NAVIDAD) nos resulta más fácil y quizás más positivo referirnos a la violencia que impera por estos lados, con la esperanza de estar contribuyendo a la solución de un problema que se agrava diariamente.
Los asesinatos cometidos en esta frontera en el transcurso de los últimos años se han convertido en profundas heridas para una sociedad que tardará muchos años en cicatrizarlas. Esta violencia no es imputable solamente a los impulsos aislados o colectivos de algunos marginales, sino que tiene sus causas en un fenómeno urbano en permanente crecimiento.
Siempre pensábamos que el problema de la seguridad pública estaba reservado exclusivamente para las grandes ciudades que por su explosión demográfica les quitaba a los ciudadanos la posibilidad de caminar libremente por sus calles sin sufrir ningún sobresalto. Sin embargo estábamos equivocados. La reiteración de algunos hechos delictivos que han sorprendido a los propios funcionarios policiales, han provocado entre la población un estado de incertidumbre y temor.
Pocos lugares de nuestro país han crecido en los últimos años a un ritmo tan vertiginoso como esta frontera. Sin embargo esa circunstancia que debería ser motivo de orgullo para buscar un lugar destacado entre las poblaciones del departamento, se ve desvirtuada por esta preocupante situación. Es curioso y hasta lamentable que ese crecimiento arrollador, tenga como protagonistas a una minoría que se dedica a los robos, asaltos y asesinatos, generando un cuadro de violencia que ha encerrado a la población en sus domicilios, intentando además atenuar los riesgos con la contratación de serenos, colocación de rejas en todas las aberturas y sofisticados sistemas de seguridad. También queremos señalar que algunos establecimientos comerciales cierran más temprano y un sector importante de la población está abandonando las salidas nocturnas. Los premios obtenidos anualmente por los funcionarios policiales de esta seccional, por la labor desarrollada en los últimos años, están señalando un record de procedimientos exitosos, que pasan por las agresiones, rapiñas, asaltos y asesinatos.
Este alarmante cuadro de violencia es realmente lamentable en una ciudad que siempre se había caracterizado por su pacífica tradición, y al decir del Dr. Manuel Iglesias (el Gallego Manolo) siempre “dormía de puertas abiertas”. Por supuesto que el tema no se agota en estos comentarios que son simplemente un grito de alerta, será necesario que la sociedad en su conjunto colabore con las autoridades, en procura de una solución que por el momento la vemos muy lejana. FELIZ NAVIDAD amigo lector.
Chuy, diciembre de 2010.