Un tema preocupante que debe ser analizado detenidamente por los organismos competentes y quizás por la propia Sociedad Internacional de Prensa, está relacionado con la situación que están enfrentando los medios escritos del interior.
Un ejemplo claro, lo tenemos en esta ciudad con la desaparición de varios diarios y semanarios que no pudieron sobrevivir, pese al manejo austero y prudente de sus editores.
Las nuevas circunstancias determinaron en primer termino que se redujeran los días de salida o de páginas, lo que al margen de incidir en la calidad del producto ha determinado el cierre definitivo de algunos medios. Entre varios colegas de esta ciudad que han suspendido su salida podemos citar los semanarios Sin Frontera, El Fanal, Zona Chuy, Nuestro Horizonte, Atlántico, Fronterizo y otras publicaciones que salieron solamente con su primera edición. Señalaron algunos editores que en los altos costos que deben enfrentar estas publicaciones, están radicadas las razones fundamentales de esta situación. Se trata de un servicio público imprescindible para mantener el pleno ejercicio de la libertad de expresión, dentro de la pluralidad tradicional de la prensa uruguaya. Los mismos están viviendo una situación compleja que apunta fundamentalmente al costo del papel.
Es evidente que en la medida que sigan desapareciendo los medios escritos, se estará coartando de alguna manera el derecho a informar, comunicar y opinar como lo ha hecho tradicionalmente la prensa de nuestro país. Sobre el tema, consultamos al periodista Carlos Castillos corresponsal de la Prensa Alemana de Noticias DPA, en Uruguay y Paraguay, quien señaló que “no se trata de un problema solo del interior del Uruguay, están cerrando grandes medios internacionales en Inglaterra, Estados Unidos y otros países. La masificación de Internet es uno de los grandes competidores que le apareció a la prensa en los últimos años. Pero también está la excesiva dependencia de los avisos comerciales.
Los diarios y periódicos siempre fueron una empresa comercial como cualquier otra, y casi nunca un servicio a la comunidad. Eso liga demasiado el destino de los diarios y periódicos al vaivén del mercado comercial, aunque muchos teóricos eluden esa realidad y hablan mucho de “independencia” y “libertad”.
Hay mucha filosofía de boliche en esta cuestión y esta realidad los está dejando en evidencia. Siempre fuimos de la idea de que la prensa debe encontrar un sistema de funcionamiento que no dependa exclusivamente de avisadores comerciales. Tenemos una idea de cómo se podría encarar el tema, pero todavía no está definitivamente elaborada. Por ahora le corresponde a los involucrados encontrar alguna salida, aunque sea un “parche”, o un atajo para una crisis que no se sabe cuando ni donde terminará- dijo finalmente Castillos.
Chuy, enero de 2011.