El periodista uruguayo Bernardo Pilatti, radicado en Miami desde 1999, donde viene desarrollando una intensa actividad periodística en radio, televisión y medios escritos, analizó para CHUYNET.COM la situación que enfrentan actualmente los medios escritos (papel) en el mundo actual.
Sentenciando que “el nuevo tiempo ha llegado y aunque nos cueste darle sepultura, el querido papel escrito tiene sus horas contadas”.
”Sobre la desaparición paulatina de los medios escritos, puedo hablar con propiedad ya que he vivido todo ese proceso desde la cancha, dando un enfoque de crónica deportiva al asunto. La explicación para el fenómeno es una sola: computadora e Internet en un proceso de apenas dos décadas.
En 1989, yo escribía crónicas en español para un viejo periódico de Yaguarón que se editaba mediante tipografía. Es decir. Letras metálicas que se van colocando una a una hasta formar palabras, frases y oraciones. Cuatro chicas trabajaban toda la semana para que el periódico de 16 paginas estuviera listo el sábado. Ese mismo año edite mi primer Fanal (en Río Branco) y utilizaba linotipos, unas enormes máquinas que armaban las frases en barritas de plomo antes de pasarlas al papel.
En 1991, en Montevideo los diarios ya editaban sus originales en programas de computadora y en el interior, abandonamos la tipografía y las barritas de plomo casi enseguida. De la noche a la mañana, cerré el taller, devolví las enormes linotipos, me vi en la necesidad de despedir a los siete empleados de la empresa y el Fanal de entonces, pasé a editarlo en un pequeño cuarto, en una computadora y con un solo empleado: yo mismo.
Esa historia es aplicable al resto de los medios escritos que asumieron la nueva tecnología. Pero así como los medios asumieron la tecnología, también lo hicieron los lectores, es decir, los clientes, los que compran los diarios. Yo emigre a Estados Unidos en 1999 y mi inserción al mercado laboral, en forma rápida, llegó gracias a ese fenómeno. Estaba naciendo la comunicación escrita online y faltaban profesionales capacitados para asumir el reto. En los primeros años se trabajó a pérdida. Las grandes corporaciones publicitarias seguían pagando sus anuncios en los grandes diarios, sin embargo el mercado de lectores crecía a ritmo de vértigo. Las estadísticas no mienten y utilizo como ejemplo al gran diario que tengo más cerca: The Miami Herald. Ha sido vendido ya dos veces en ese período, ha cambiado de directores, ha reducido personal, ha reducido su espacio físico, ha inventado varias campañas para atraer lectores, pero su numero de lectores de la versión en papel sigue cayendo y su número de lectores en la versión online, sigue creciendo.
Hay grandes diarios que ya eliminaron su edición en papel y solo comercializan online. Hay revistas que han acordado grandes contratos con empresas como Apple y son parte de los kioscos virtuales en las Ipad.
Los grandes diarios de EEUU, ya pueden ser leídos en forma íntegra en los EBooks y parcialmente en forma gratuita en sus páginas de Internet. En Uruguay, en Argentina, Brasil y el resto el fenómeno apunta hacia el mismo lugar.
La web cada día se torna más humana. La encontramos hasta en nuestros teléfonos celulares y basta recordar que en Uruguay el Plan Ceibal ha servido para disparar su utilización por parte de las futuras generaciones.
El futuro inmediato es de los diarios virtuales, porque mantienen el placer de la lectura y agregan la inmediatez, ya que el periodista puede informar al momento. El papel ante ese beneficio, se vuelve obsoleto. Creo, honestamente, y con el dolor de la nostalgia, que los diarios de papel tienen sus horas contadas. Reconozco también, que en ese territorio, tal vez los libros de papel van a sobrevivir un tiempo más al transformarse en objetos de culto y placer por la lectura.
De todas maneras, cada vez que voy a la playa o algún lugar de esparcimiento, veo más gente leyendo a García Márquez, Vargas Llosa o el Times de Nueva York, en sus tabletas de Ipad.
El nuevo tiempo ha llegado y aunque nos cueste dar la sepultura al querido papel escrito, sus horas antes de entrar a la historia, siento que estan contadas” dijo finalmente Pilatti.
Chuy, enero de 2011.