En el balneario más meridional del Estado de Río Grande, a pocos metros de los limites con nuestro país, se encuentra el Club Beira Mar con una historia muy particular que gira en torno a la figura legendaria de don Joca Documento y su numerosa familia.
Juan Pedro Pereyra que así se llamaba era padre de 30 hijos, varios de los cuales trabajaron como funcionarios del Faro de La Barra do Chui.
El balneario brasileño de Hermenegildo disponía por aquellos años de un vetusto local que servía de encuentro para los vecinos de la zona que se daban cita en la costa atlántica. La idea llegó hasta la Barra do Chui, donde la clase media de Santa Vitoria disfrutaba anualmente de su temporada veraniega. Los pobladores copiaron la iniciativa y un grupo reducido se abocó a reunir los primeros fondos para comprar el terreno y comenzar las obras del futuro Club Social.
Joca Documento propietario de todas las tierras frente al atlántico vendió con facilidades los primeros terrenos destinados a la construcción de los ranchos de paja que fue alquilando a los veranistas. Uno de ellos, quizás el mas grande no fue quinchado en forma correcta y no pudo evitar que la lluvia muy común en los meses de verano, inundara las piezas del rancho. En tales condiciones nadie lo quería alquilar, por lo cual Joca Documento lo destinó al uso generalizado de los vecinos de Santa Vitoria que lo fueron transformando en el primer Club Social de la Barra do Chui. El interés fue en aumento y salvo los días de temporal que se llovía más que en la calle, el rancho centralizaba la actividad de la temporada, siendo bautizado como el Club de las Goteras.
Años mas tarde y por culpa de las “goteras” los socios del club alquilaron un local mas confortable de Denolé Pereyra, hijo de Joca Documento. Tras pasar por otros locales con el nombre mencionado el 19 de febrero de 1933 surge el Club Beira Mar, presidido por Brasiliano Faustino Correa en terreno donado por Joca Documento. Refiriéndose a esta inauguración el escritor y profesor victoriense Homero señalaba en EL LIBERAL que había sido “un gran acontecimiento en los medios sociales de Santa Vitoria, principalmente entre los veranistas del Chui y de la Villa uruguaya del mismo nombre. En la década del 40, fue dotado de un moderno motor generador de electricidad que fue marcando el final de los faroles a gasolina de marca Colleman”. Señala el Profesor Homero que desde el Club de las Goteras, punto de reunión del rancho de Denolé Pereyra hasta el Club Beira Mar, han quedado bellas historias de vivencias fronterizas, del carnaval, y de los encuentros amorosos que en varias oportunidades dieron origen a la formación de muchas familias de la zona. El Club Social Beira Mar, fue inaugurado el 19 de febrero de 1933, siendo su primer presidente Brasiliano Faustino Correa. Próxima semana la historia de Joca Documento.
Chuy, febrero de 2011.