Hace 66 años, el 15 de septiembre de 1945 se inauguraba la línea de la Cooperativa de Ómnibus Punta del Este, entre Montevideo y la incipiente población de Chuy, con cuatro pasajeros y varios invitados.
Un año más tarde la empresa ONDA absorbe a COPE y da comienzo a una historia de caminos intransitables, pasajeros, cartas y encomiendas, surcando el país en jornadas interminables, signadas en muchas oportunidades por la tragedia.
Hace algunos días la periodista Mery Rocha (Coronilla F M) rescató en el festival “A orillas de la Memoria”, una de las páginas más dramáticas de ONDA, y que tuviera como protagonista al coche 216 de la mencionada empresa.
El olfato periodístico de Meric nos estaba señalando que el Galgo de la ONDA se había integrado nuevamente al paisaje carretero, con la presencia del Centella de Plata 216 que el 19 de julio de 1955 había caído al Río Santa Lucia en las proximidades de San Ramón.
Su actual propietario Rudy Volarich le cuenta a Maric la verdadera historia de esta unidad que todavía circula por las rutas nacionales despertando la curiosidad y la nostalgia entre los habitantes de diversos pueblos del interior.
“Su compra fue accidental- dijo Volarich- puesto que buscábamos un coche antiguo para hacer una casa rodante y nos encontramos con esta unidad que por su formato y estilo nos atrapó de inmediato. Pese a figurar en aquella oportunidad como el coche 222 los antiguos chóferes de la empresa insistían en que se trataba del coche que había protagonizado un famoso y lamentable accidente en las proximidades de San Ramón.
Observando luego los papeles de ONDA pudimos comprobar que realmente se trataba del coche 216. Durante varios años le quitamos trascendencia al hecho, teniendo en cuenta el drama que significaba la muerte de tantas personas y que ahora se había transformado en mi domicilio.
Con el tiempo algunos amigos insistían en que debíamos recuperar toda la historia, que si bien giraba en torno a un accidente carretero, había marcado a muchas familias, conmoviendo al pueblo de San Ramón. Nos llamaron ex trabajadores de ONDA señalándonos que la historia estaba inconclusa y había que devolverle la estética original al coche y terminar el viaje que no pudo ser, teniendo en cuenta que el coche venía de Rivera y se accidentó en el puente y no llegó nunca a Montevideo.
Luego el coche cambió de número y se vino a trabajar a Rocha, hasta que en una jornada realmente emotiva homenajeamos a los pasajeros desaparecidos. Llegamos al puente y tiramos 27 claveles al río en nombre de otras tantas victimas y culminamos el trayecto escoltados por una caravana de coches de ONDA, y llegamos finalmente a la plaza Libertad de Montevideo, punto final de todas las líneas de la empresa. En esa oportunidad nos encontramos con una sobreviviente de 96 años y el bombero que la había rescatado por la ventana del ómnibus. Asistimos a un dialogo muy emotivo cuando la pasajera pudo agradecer el salvataje y el bombero quitarle trascendencia señalando que simplemente había cumplido su deber.
No tengan duda de que en este coche está viajando diariamente un pedazo grande de la mejor historia de nuestro país, basta sentir el ruido del motor, la gente identifica de inmediato un coche de ONDA, que para muchos habitantes del país ha tenido un significado muy especial. También en este trajinar por todos los rincones del país hemos recogido historias y anécdotas muy emotivas que nos hablan de abuelos que concurrían a la escuela en estas unidades, encomiendas que cruzaban el país en estos coches y niños que se entregaban al guarda llegando siempre a destino. Por todas estas cosas hemos recuperado esta unidad, evitando que terminara como ventana de apartamento, como ha sucedido con el 9% de los coches. Pensamos que valió la pena invertir en su recuperación. Solamente con el afecto de la gente nos sentimos satisfecho, manteniendo la unidad en su estilo original, con algunos asientos que tenía el día del accidente, el motor original y los indicadores de los muchos destinos que tenía ONDA en aquellos años”.
Chuy, febrero de 2011.