Una cita de José Pedro Varela, correspondiente al año 1874 señalaba que “si es cierto que la educación produce importantes beneficios al individuo no es menos cierto que estos beneficios mejoran las condiciones generales de la sociedad, aminorando los crímenes y los vicios, aumentando la prosperidad y el poder de las naciones”.
Han transcurrido 137 años y el pensamiento vareliano adquiere una actualizada vigencia, cuando estamos enfrentando serias dificultades para implantar planes de educación, mientras por otro lado aumentan las situaciones de inseguridad pública.
El Esc. Edgardo Saint Esteven integrante de la agrupación colorada Renovación Batllista, señala recientemente a la prensa que “un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) basado en la encuesta de hogares revela que Uruguay tiene la peor tasa de aprobación liceal del Mercosur. El 48% de los uruguayos tampoco logró terminar los primeros tres años de liceo o enseñanza básica. El 28% de los estudiantes entre 1º y 3º de Secundaria en promedio no promovió el año, según el Anuario de Estadística 2009. Una de las conclusiones del estudio es que Uruguay está posicionado en el peor lugar del Mercosur detrás de Paraguay, que tiene al 63,6% de sus ciudadanos sin haber terminado el liceo, según la encuesta ampliada de hogares de 2009. OTRO DATO: Un 25 % de los jóvenes entre 15 y 17 años está fuera del sistema educativo y no trabajan obviamente.
Desde las primeras épocas de la existencia de la Humanidad, la idea de vida en sociedad, y convivencia social estuvo necesariamente motivada en la idea de preservación de la integridad física y a la búsqueda de herramientas sociales que mejoren la calidad de vida de sus integrantes. Para ello el valor de seguridad física, el respeto a la individualidad y el ejercicio reglado de la libertad individual con el único límite de no dañar o menoscabar la libertad del otro, resultó ser un derecho fundamental adoptado como derecho humano del hombre en sociedad.-
Lamentablemente en nuestra sociedad actual vemos el aumento estadístico de casos de violencia física y el aumento de delitos en general.
Ellos son la muestra de que la sociedad organizada se encuentra enferma, afectada gravemente en el código social de valores necesarios para una convivencia pacífica.
Se hace más necesario que nunca un detallado análisis de sus causas, así como la elaboración de un posible plan de acción que nos permita incidir en menor o mayor medida, ya sea sensibilizando las autoridades, llamando la atención y concientizando a la población, o proponiendo instrumentos que procuren revertir los problemas de seguridad que actualmente se viven.-
CAUSAS DE LA INSEGURIDAD
En primer lugar debemos de convenir que las causas de la falta de seguridad y consecuente aumento de los delitos, obedecen a más de un factor.
Sociales: podemos mencionar la mutación del concepto de familia y de la forma en como la misma se compone (familias monoparentales, relaciones homoafectivas).
Muchas veces los padres por necesidad se ven obligados a trabajar, delegando así el primer y más legítimo contacto en la formación de los menores hijos a extraños. Debiendo ser los padres referentes inmediatos del menor, dicha responsabilidad pasa a ser ejercida muchas veces por terceros, vecinos, parientes, extraños.
Económicas: lamentablemente vemos como el Estado ha demostrado incapacidad de resolver la brecha entre pobreza y riqueza. Durante décadas hemos visto que el Estado no logra crear los instrumentos necesarios como para acercar la educación, la formación de oficios, la educación en hábitos, la generación de empleo genuino que integre a los mas desprotegidos, la facilitación del acceso a los servicios, a una salud digna.
El Estado ha delegado en muchos casos su trabajo en las ONGS, puesto que éstas logran mejor penetración en la población a atender y mayor compromiso con los programas a desarrollar.
Educación: Creemos que la educación en una sociedad democrática es una herramienta de vital importancia en la formación de una sociedad sana. Que sea formadora en valores, que brinde pautas claras sobre lo que esta bien y lo que no está bien, que enseñe a pensar, a razonar, que concientice sobre la importancia de la formación, sobre la actuación comprometida y responsable del ser humano como agente dotado de potencialidades. Un ser humano formado, conciente y comprometido con su sociedad es un agente que contribuye al progreso de la humanidad. El desinterés, la mediocridad, el tanto da, el conformismo son enemigos del crecimiento y el progreso.
Drogas: Las drogas y su uso casi universalizado tanto horizontal como verticalmente, promueven la desintegración social y familiar. Un ser que no es libre obviamente determinará su integración en la familia y su entorno. No adelanta que el Estado invierta tanto en educación y formación si luego no cuidamos que los vicios sociales no echen por tierra todo el trabajo realizado. Las drogas hacen del ser humano un objeto y no un sujeto. Por tanto antepone las necesidades inmediatas del vicio, a los valores adoptados como estructuradores de una sociedad armónica.
Valores: hoy en día vemos como se cultiva el individualismo, en donde parece que vivimos “aislados” pero en “sociedad”, diríamos que a veces llevados al extremo de la “idiotización del ser humano”.
No hay necesidad de inmediatez, de interacción física con el otro, pues ahora podemos ser “amigos a traves de Internet”.
No necesitamos saber de tus sentimientos a traves de nuestra percepción sino que basta con que me los cuentes en la soledad de tu ser con solo pulsar el “Mouse y clikear”. Ahora es la máquina la que transmite el calor (que enfría) los sentimientos, “te mando un fuerte abrazo”, “te quiero mucho” aunque nunca nos hayamos visto.
Se cultiva el relativismo de los valores y la superficialidad de la relación. Al mejor estilo de los “Sofistas” yo soy la medida de todas las cosas, es decir me intereso por aquello que me importa o me afecta.
En ese ámbito se ha perdido la importancia de vivir en una sociedad dónde los valores son irrenunciables y no admiten dos interpretaciones.
La justicia, la libertad, la educación, el respeto por el otro, la solidaridad, el ejercicio responsable de nuestra vida mirando un interés común, son conceptos y valores que en la sociedad actual se han relativizado.
Hemos perdido capacidad de reafirmar la labor de los referentes en una sociedad, el maestro, el profesor, el juez, el político, el PADRE.
Es responsabilidad del ciudadano y de las Organizaciones marcar el rumbo y rectificar aquellas cosas que están mal. Se necesitan mensajes concretos, firmes y positivos” dijo finalmente el Esc. Sain Esteven.