Estamos transitando las primeras horas del nuevo año, renovando proyectos, esperanzas y cambios por el solo hecho de haber abandonado el 2011, que se nos antoja sombrío y lleno de dificultades.
No queremos comenzar el año contagiando pesimismo, pero es necesario reconocer que estamos en un enclave fronterizo afectado desde siempre por problemas propios y extraños, donde los cambios experimentados en la región y en el mundo continuarán repercutiendo sobre esta línea divisoria. De todas maneras debemos anteponer a las dificultades, una cuota de fe y esperanza en el porvenir, con la seguridad de que estamos contribuyendo al bienestar de toda la población.
Hace algunas horas el Dr. Danilo Méndez (Santa Vitoria do Palmar) nos hacía llegar vía Internet algunas reflexiones relacionadas con el momento sombrío que vive la humanidad. Señalaba en una parte del correo que una profesora procedente de Polonia, dictaba una clase mencionando puntos que llamaban a la reflexión de sus alumnos. Joven todavía, había vivido lo suficiente para presenciar distintas etapas del comportamiento humano.
“En primer término viví la infancia donde aprendí de mis padres que era necesario SER. Ser honesta, ser educada, ser digna, ser respetuosa, ser amiga, ser leal.
Más tarde fue testigo de la etapa de TENER. Tener buena presencia, tener dinero, tener status, tener cosas, tener y tener.
En la actualidad estamos asistiendo a la etapa de HACER DE CUENTA.
Hacemos de cuenta que está todo bien. Los padres hacen de cuenta que educan, los profesores hacen de cuenta que enseñan, los alumnos hacen de cuenta que aprenden, los profesionales hacen de cuenta que son competentes, los gobernantes hacen de cuenta que se preocupan por el pueblo, y el pueblo hace de cuenta que les cree. Las personas hacen de cuenta que son honestas, los líderes religiosos se dicen representantes de Dios y los fieles hacen de cuenta que tienen fe. Los enfermos hacen de cuenta que tienen salud, los criminales hacen de cuenta que son dignos y la justicia hace de cuenta que es imparcial.
Los traficantes se hacen pasar por ciudadanos de bien y los consumidores de drogas hacen de cuenta que no contribuyen con el mercado del crimen. Corruptos se hacen pasar por idealista, los terroristas hacen de cuenta que son justicieros y la mayoría de la población hace de cuenta que está todo bien”.
Es posible que la profesora polonesa tenga razón en estas reflexiones, pero hay personas que no representan, son simplemente lo que son, sin HACER DE CUENTA. Son los profesionales competentes, amigos leales, padres preocupados con la educación de sus hijos y políticos honestos.
Hagamos de cuenta que son la mayoría.