“UNA MANERA DE VIVIR EL RÍO, EL MAR Y LOS ARBOLES”
Había vendido ropa interior y vinos. Había ahorrado. Había rogado a la profesora de matemáticas de quinto año del bachiller, que no la mandara a examen por esos centésimos…
Viajó en la Cacciola y al segundo día se incendió en las rocas del cerro. Así comienza su relato la argentina Paula Mellid, directora teatral, profesora de artes y cantante de tangos, entre muchas actividades.
Vino por primera vez en la década del 80, comenzando un largo idilio con los pequeños arroyos y el inmenso mar. Es la visita reiterada al departamento natural, cargado de rincones y paisajes, apenas conocidos por los propios rochenses.
“Desde entonces amo a la Celeste, como me gusta decirle últimamente al país, como se le ha dicho siempre. Volví muchas veces, a pasear, a exponer, a veranear. Frecuenté Colonia, recorrí la costa, vi algunas películas –Salida al mar, El baño del Papa, Whisky-, escucho su música, me debo al interior. Ahora pasé por Mercedes, me detuve en Carmelo, en Santa Ana, pero también me gustaría estar en Durazno y en las termas del Arapey.
Me gusta el mate, el gusto de la yerba del Uruguay aunque venga del Brasil, los franckfurter, la Pilsen, y desde hace unos años disfruto del tannat. Este año me resultó demasiado histriónico Valizas, tan lejos de aquel pueblito que conocí en los 90’ sin luz con la vasta luminosidad de las estrellas, de la luna y sus espejos en el mar o en el arroyo. Por lo que en vez de sentarme todo enero como otros años, comer en Proa, tomar helados y ver películas en Punto G, y engordar con los bizcochos de Juan, salimos a andar.
Por la ruta 9, hacia el este, en una curva a la derecha: un túnel tornasolado por su arboleda, caballos, vacas, vegetación, camino rojo desemboca en El Cocal, balneario, parador, Camping ecológico, cabañas. No se ven las carpas entre los médanos, cubiertas por la vegetación, un poco de silencio, el murmullo del mar, el molino de viento generando electricidad, duchas a leña.
Más al Este La Esmeralda con sus encantos. Los carteles “Queremos a Uruguay” “No al proyecto minero” anuncian un nuevo peligro contaminante, y vuelvo a pensar que Argentina y Uruguay tendrían que tener más proyectos juntos para preservar nuestras riquezas naturales, nuestros envidiables ríos, los arroyos, el mar, los manantiales.
“HOLA ROCHA: GRACIAS POR SER COMO SOS…”
Más allá Santa Teresa, La Coronilla. Lástima que los folletos de turismo no den algunos detalles; como que el Cerro Verde queda a hora y media o dos de caminata por la playa, simplemente dicen el grado de dificultad, y me pregunto: ¿dificultad para quién? No es lo mismo para todo el mundo, ¿cómo gradúan esto? No sería mejor poner un tiempo estimado. ¿Por qué no dicen que las visitas a la Fortaleza de Santa Teresa son de miércoles a domingos? Un día fui pero ya era tarde, entonces un soldado nos informó el horario pero omitió los días, así que fuimos otro día más temprano, pero también estaba cerrado porque era lunes ¿no sería más fácil ponerlo en el folleto?
La Barra del Chuy fue la estrella de estas vacaciones, -decí que es lejos- sino ahorita mismo iría por un chapuzón y de vuelta pasaría por El Cocal a saludar a los amigos del parador, rememorar las noches escuchando a Gastón Cordera, o leyendo a Delmira Agustini y otras perlitas de la selecta biblioteca.
Pasaría por Castillos a saludar a los amigos del programa La Pila, en Radio Esteña, por el auditorio La Usina, a ver si abrieron y lo conozco por dentro, por el Palmar y las calles de Castillos a repasar sus murales y descubrir los nuevos.
Pasaría a charlar con el alcalde para concretar los proyectos que charlamos personalmente con la intención de hacer una asistencia técnica y artística. Volvería por la ruta 10 hasta Punto G (de Valizas) para ver si se vendieron los ejemplares de mi CD Tangos Curdas, y tomarme otro helado, ver las piezas del mini museo arqueológico. Volvería con más tiempo a Rocha y detenerme en su arquitectura, en los colores de las casas. Volvería por cada uno de los pueblos y ciudades que paramos y por los que el tiempo no nos alcanzó para llegarles y decirles “hola, gracias por ser como sos”.
Una de las cosas que más me gusta de Uruguay es su manera de vivir el río, de vivir el mar y su ondulada naturaleza, los árboles…
Acá no nos pasa así, lamentablemente el río está cada vez más atrás. Volvería por Piriápolis, por Santa Ana, Colonia, Carmelo, pero nada de esto podrá ser desde mi lejano San Telmo, donde me apronto para el ensayo que tendré en unas horas para mi próximo show, acá nomás, en Caballito”.