“Los hombres mueren pero no perecen, continúan transitando en otras dimensiones”. La frase de Platón adquiere dimensión especial en esta ciudad, cuando estamos despidiendo a uno de sus hijos preferidos: el profesor Roberto “Chamaco” Milar, que en el último minuto del partido, paró la pelota, levanto la cabeza y salió jugando.
Fue siempre un protagonista del deporte en todas sus disciplinas. No dudamos que los resultados favorables que obtuviera el deporte de esta frontera a partir del año 1973, se debieron fundamentalmente al trabajo realizado por el “Chamaco”. Por aquellos años era el único profesor de Educación Física que atendía en forma simultánea los alumnos de las escuelas 28 y 88, el liceo piloto, clubes de fútbol, basquetbol y baby futbol.
El trabajo realizado le permitió a sus dirigidos, mantener la superioridad necesaria en los torneos departamentales y una actuación meritoria en las competencias nacionales de atletismo. Una de las mayores consagraciones le correspondió a la selección juvenil que conquistara el torneo del Este en el año 1975. También el atletismo de esta ciudad conquistó muchos títulos departamentales (11) en diversas especialidades, lo que habla con elocuencia sobre la labor desarrollada por el profesor Milar. Su actualización permanente mediante cursos de especialización le valieron destaque de primer nivel en torneos departamentales y nacionales. Como jugador, director técnico y dirigente, dedico más de 40 años al Club San Vicente, conquistando títulos y amistades más allá del deporte. Trabajó desde su juventud junto a Placer, Horacio, Lasa, Piré, Richelli, Decuadra, Onesio, Manzanares, Pocholo y muchos otros que profesaban el mismo cariño por los rojos de San Vicente.
Sus antecedentes como profesor de Educación Física lo llevaron a San Pablo (Brasil) para trabajar en el Centro Europeo de Alto Rendimiento del Club Pegón de Polonia.
En una de las últimas notas que le realizáramos para EL ESTE nos señalaba que “antes había más responsabilidad, más dedicación al trabajo y mucha capacidad para cumplir con las tareas que requiere una institución. En la actualidad hay más conocimiento, más información, pero menos honestidad. Todos sabemos que en aquellos años los jugadores no cobraban, y vaya que había buenos jugadores. Se jugaba lento pero con mucho talento, en cambio ahora se juega súper rápido pero han desaparecido otros atributos”.