Señalábamos en notas anteriores que los nuevos caminos que nos imponen las comunicaciones, van determinando simultáneamente el alejamiento natural de las cosas que pasaban por la información escrita en el papel. La imaginación, la creatividad y también la historia, pasan ahora por la computadora, relegando a segundo plano el material impreso que nos aportaba conocimiento en el siglo pasado. Sin embargo, una vez más la colaboración de la escritora y Lic. en Psicología, Rosario Cardoso, continuando con un paciente trabajo de investigación histórica nos hace llegar valiosos documentos sobre aspectos desconocidos de esta frontera que no estaban precisamente en Internet.
LA FRONTERA DE SANTA TERESA
“En 2011, en ocasión de la celebración del llamado “Bicentenario Nacional”, la estimada amiga y directora por más de 30 años de la oficina de Registro Civil de Rocha presentó un trabajo sobre los archivos de esa oficina que tuve el privilegio de compartir con ella.
De este trabajo surgen numerosas pruebas “oficiales” que son de gran interés para quienes hurgamos en la historia con el modesto fin de encontrar apuntes para nuestra identidad y nuestro futuro.
Es así que podemos observar que entre 1879 y 1880 se inician los libros en cinco pueblos del pago de Rocha que aún pertenecía al Departamento de Maldonado: los nombres, por aquel entonces (unos 130 años atrás) eran: “Villa de Rocha”, “San Vicente de Castillos”, “Tres Islas”, “India Muerta” y “La Frontera de Santa Teresa”.
En los inicios de la historia nacional, los registros los llevaba la Iglesia. Los curas de cada lugar anotaban, de manera irregular –a veces en trozos de papel que luego “pasaban” a los libros, cuando sus actividades se lo permitían-, los partes de nacimientos, matrimonios y defunciones de la localidad.
En 1861 la Iglesia Católica comenzó a perder su jurisdicción sobre los cementerios. En febrero de 1879 el Gobierno Provisorio de Latorre culminó su labor creando el Registro de Estado Civil, con que el Estado asumió una función cumplida hasta ese momento por la autoridad eclesiástica. Nacimientos, defunciones, matrimonios, reconocimientos y legitimaciones, serían ahora controlados por el Estado. Los registros parroquiales -amén de disgustar a la élite liberal- conducían a tremendas confusiones y errores por no ser llevados con las garantías y el personal especializado que este tipo de función eminentemente pública requiere. La buena voluntad del clero no podía sustituir la eficacia del Estado moderno. Comprendiéndolo, el gobierno dictatorial secularizó la función, posibilitando al mismo tiempo el conocimiento científico del país en sus aspectos demográficos. Aún se admitía que el casamiento religioso precediera al civil. Es en ese año que comienza a funcionar en Rocha la Oficina de Registro Civil, en manos de los Jueces de Paz. Luego, con la creación de los municipios, éstos serán los custodios de los libros que en diciembre de cada año, los juzgados remiten allí para su cuidado y consulta.
1881: Se constituye en Departamento, siendo su primer Jefe Político Don Honorio P. Fajardo.
En 1885 se instituyó el matrimonio civil obligatorio y este debió celebrarse antes que la ceremonia religiosa.
En 1907 se aprobó la primera ley de divorcio. El primer divorcio en Rocha fue en 1916.
La Dirección de Registro Civil acompaña la historia de las familias rochenses: está en cada nacimiento, en cada matrimonio, también en los divorcios y en la despedida de este mundo de cada vecino del que primero fuera “Pago de Rocha”.
Como en todo servicio de REGISTRO CIVIL, que se precie de tal, numerosas son las anécdotas, nombres curiosos e historias que se posan, por momentos en nuestros escritorios. Algunos sobrevuelan unas horas y deshojan alguna sonrisa o reflexión… Otros, nos acompañan más tiempo, desde el asombro o la ternura…
Lo cierto es, que ya desde el humor o desde la irreverencia, algunos episodios permanecen en nuestro recuerdo de más de treinta años de reafirmar la identidad de cada uno de los nacidos en este querido “pago de Rocha”…dijo finalmente Cardoso.