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Por Walter Celina - 21 de Julio 2012

GARDELIANAS PÁGINAS URUGUAYAS - PARAPSICÓLOGO RESUCITA A GARDEL Y SE DA A LA FUGA

CÉSAR di CANDIA, UN PERIODISTA DE CATEGORÍA

La sorprendente historia del título ocurrió hace algunos años en Montevideo, quedando registrada de manera prolija y transmitida con rigor por un periodista de nota: César di Candia. El relato pone como testigo a un excepcional hombre de la cultura y comentarista cinéfilo de la talla de Homero Alsina Thevenet.

La evocación del episodio corresponde a quien es conceptuado como el mejor entrevistador desde 1950 a nuestros días. Su mérito tiene que ver tanto por su cuidado estilo, como por su agudeza inquisitiva,

En principio, fue el sostenedor principal de la escuela humorística uruguaya -que tuvo al tope a Julio E. Suárez, con la revista “Peloduro”-, siendo di Candia el alma mater de “Lunes”, “El Dedo” y “Guambia”.

Su pluma rubricó trabajos en variadas y disímiles redacciones: “Repórter”, “Hechos”, “La Mañana”, “Marcha”, “Búsqueda” y “El País”, que consideró su casa, por el vínculo personal con los empresarios Scheck. Ha cultivado los géneros cuento y novela y documentado, desde el ángulo periodístico, importantes capítulos de la denominada historia reciente.

INMERSIÓN EN LA PARAPSICOLOGÍA

El episodio gardeliano lo vivió con un personaje que desató tormentosos debates en su cruce por Montevideo. El parapsicólogo español Manuel Rapallo Ronco.

Una breve explicación permitirá administrar mejor el escenario.

Los medios académicos no consideran la parapsicología una disciplina científica. Cabe decir que la complejidad de los fenómenos mentales ha permitido a los estudiosos develar, con bastante precisión, áreas limitadas en campos intrincados. Esta es la razón por la que, históricamente, han proliferado charlatanes que a veces combinan su medio de vida, con el conocimiento de técnicas para la invasión del subjetivo de las personas.

No obstante, el camino de la ciencia siempre alumbra pioneros como Sigmund Freud. Hoy un gran abanico de neurofisiólogos, entre otros especialistas, van esclareciendo los procesos vinculados al psiquismo.

Del griego “para” es “junto a”; “psico” refiere a “actividad mental” y “logía” estudio. De este modo, los “parasicólogos” son los sujetos que tratan asuntos como percepción extrasensorial, telequinesia, fenómenos paranormales, precognición, clarividencia, telepatía.

EPÍLOGO DE LA VISITA DE MANUEL RAPALLO RONCO

Ubiquemos la escena inicial, para ir a la final, en compañía de César di Candia:

-“Una tarde loca de grises, muy castigada por el invierno, llegó a la redacción del diario “El País” un señor con acento español, que dijo llamarse Manuel Rapallo Ronco, arrastrando consigo una soberbia de esas que se van cultivando desde que se es pequeño y quedan adheridas para siempre a las personas, en sus gestos, en sus miradas, en sus tonos de voz, en el olor de su piel. Era un hombre enorme y envuelto en un sobretodo de piel de camello que impresionaba, y nos observaba a todos como insectos inútiles a los cuales bastaba una mirada suya para que cayéramos fulminados. Nos hizo saber, con pasmosa seguridad, que era uno de los pocos electromagnetizadores mentales que existían en el mundo, que sus poderes superaban todo lo imaginable y que estaba dispuesto a probarlo, haciendo las demostraciones que nos parecieran necesarias.”

-“Sin el médium Rapallo parecía extraviado. Recuerdo que al comienzo del reportaje me miró fijo y yo tuve la sensación que mil agujitas se me clavaban por todo el cuerpo, pero disimulé porque era la única forma de enfrentar su soberbia.

Habló muy poco y de mala gana y al día siguiente se fue del país sin despedirse y sin saber que las brasas que había sembrado continuarían mucho tiempo encendidas en busca de alguna explicación.”

La novedad es que a fines de 1980 el parapsicólogo aparece reporteado por un diario madrileño. La imagen gráfica denota la soberbia que di Candia anotaba en su descripción.

Así las cosas, volvamos al nudo de la historia. ¿Qué pasó en la redacción del cotidiano con el electromagnetista? ¿Hasta dónde llegaba su poder y en qué consistía? ¿Qué aconteció con Carlos Gardel? ¿Vivía? ¿Cómo sería resucitado? ¿Por qué el demiurgo se tomó las de Villadiego, haciendo de su médium un estropajo?

CARLOS GARDEL Y UNA PRUEBA MUY EXTRAÑA

1.- Aparición de un ser inverosímil.

-“El día fijado, el magnetizador recibió a la delegación del diario acompañado por un ser indescriptible llamado Lorenzo, que había encontrado -no dijo porqué medios- en un barrio muy humilde y al cual presentó como el médium (individuo de personalidad susceptible, que por la acción psíquica de un segundo sujeto, eventualmente revela algo desconocido. W.E.C.) que iba a utilizar para sus prometidos contactos con lo “nunca explorado”. Se trataba de un homúnculo excepcionalmente delgado, por cuyo verdadero sexo nadie se hubiera animado a apostar, muy rubio, con aire de flor pisoteada, casi mudo, triste, temeroso y de baja estatura. Un gnomo frágil y decadente cuyo cuerpo bailaba dentro de un mameluco entero, de aquellos que usaban los republicanos en la guerra civil española, el que seguramente había heredado de alguien más grande que él.”

2.- Pugna entre el asombro y la incredulidad.

-“Para decepción de los incrédulos la sesión programada tuvo características tan asombrosas que fue necesario llevar a cabo una segunda. A la primera concurrió una expedición de promitentes burlones, formada, entre otros, por dos notables periodistas de comprobado escepticismo: Homero Alsina Thevenet, en ese momento figuras cumbres de la redacción. La delegación incluyó también a varios integrantes de la familia Schck y a José Antonio Pepe Ramírez...” Este “pasó por el archivo y sin comunicarlo a los compañeros y cuidando que nadie se enterara, tomó una foto de Gardel con el fin de precipitar en los abismos del más crudo papelón al “farsante” español.

Al regreso de la experiencia, los testigos, todavía desconcertados por el asombro, contaron que, al comenzar, Lorenzo fue dormido por un pase de manos de Rapallo Ronco, mientras Ramírez colocaba sobre su pecho la foto de Gardel, de cuya existencia sólo él sabía. Alguien encendió un grabador de cinta y el diálogo que pudo felizmente quedar registrado fue exactamente este.

-¿Quién eres?

-Carlos Gardel.

-¿Dónde estás?

-En Medellín, arriba de un avión. Nos estamos yendo de Colombia donde tuve una actuación.

Los presentes y quienes escuchamos muchas veces la grabación, constatamos que no solamente Lorenzo se había ubicado en 1935, sino que parecía sumamente nervioso y su voz tenía el mismo tono e igual cadencia que la de “El Mago”, quien en su vida real solía hablar como si estuviera cantando un tango.

-¿Y qué está pasando ahora?, preguntó Rapallo algo inquieto.

-Es que aquí hay dos que están discutiendo enojados. ¡Che, no discutan más que no es para tanto! ¿Pero qué hacen muchachos? ¡No se peleen, no se peleen! Largá ese revólver, loco! ¡Largalo, te digo!

La expresión de Lorenzo, contaron todos, era de un intenso terror. Luego gritó, con la misma voz que sin duda tendría Gardel en ese momento.

-¡Ves lo que hiciste! ¡Nos caemos, nos caemos!

Los gritos de angustia del sensible Lorenzo eran tan terribles que Rapallo se asustó y lo despertó. De no haberlo hecho, probablemente se hubiera muerto, imaginándose estar entre las llamas del avión siniestrado. Pepe Ramírez retiró la foto, la enseñó y todos se miraron asombrados. Más sorprendidos aún quedamos los que escuchamos al día siguiente la grabación, porque entre ¡Largalo, te digo! y ¿Ves lo que hiciste?, se escuchaba claramente, como para no tener dudas, un disparo de revólver.

Hoy, cincuenta años después, sigo jurando que era así. Sin embargo, quienes participaron en la sesión dijeron siempre que, durante la misma, nadie había escuchado un tiro ni ningún otro ruido que pudiera ser confundido con un estampido.”

3.- Rapallo emigra sin explicación tras nueva experimentación.

Refiere Di Candia los pasos finales para esta historia que combina a Carlos Gardel en sus momentos finales, con la ciencia y la ficción.

Don Homero Alsina Thevenet, como el severo racionalista que era, escogió una situación que conocía, de la que era testigo único y que podía apoyar en una fotografía. Desconocida en absoluto por todos.

-“Rapallo durmió a la “florecilla” y él mismo la puso sobre su pecho boca abajo. De inmediato el médium dibujó un rictus en su rostro, torció el cuerpo, puso los brazos fuera de control y se encogió hasta casi parecer un niño.

Sé muy bien lo que ocurrió luego, porque el propio Homero lo relató hasta el cansancio sin encontrarle explicación.”

Alsina Thevenet dijo esto: -“Es de un hermano mío muerto de niño. Tenía un problema cerebral de nacimiento…”

Rapallo Ronco admitiría luego que los familiares le retiraron el médium, “desmoronado del todo” y a punto de convertirse en “un ser evanescente”, según las expresiones de di Candia. En cuanto al parapsicólogo, con muy mal humor “se fue del país sin despedirse”.

En un rastreo que pude efectuar, confirmé que el diario “ABC”, de Madrid, lo entrevistaba el 26 de diciembre de 1980. Seguía con sus experiencias ultrasensibles.

Termino señalando: Primero, que no hubo confirmación de disparos en el interior del avión accidentado que transportaba a Gardel y su comitiva artística. La versión de un incidente es una leyenda, de las tantas, sin prueba, ni indicios. Segundo, advierto lo complicado del mundo psíquico. Sólo la verificación científica es la que aporta certeza -aún relativa- y, en tanto esta no se produzca, no es admisible dar por bueno lo que se investiga. El buen método se acompaña de protocolos estrictos de comprobación.

El valioso relato de César di Candia ha servido para reflexionar, gardelianamente.-

(Fragmentos extraídos de “Oficio de periodista” - César di Candia - Edit. “Fin de Siglo” - Mayo/2012)

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