Uruguay viene de celebrar una nueva edición del Día del Patrimonio. Se trata de jornadas nacionales en las que se formalizan acciones que permiten examinar en retrospectiva creaciones de nuestro pasado. No a ese que sólo puede imaginarse, sino al que se extiende para abrazar el tiempo presente.
Antes de llegar al centro de esta nota, referida a un patrimonio de miles de voces aún atenazadas por el silencio, me parece oportuno recordar la materialidad a que alude el término.
Viene del latín. Se descompone en dos segmentos. Patri, equivalente a padre y onium, que significa recibido de. Esto es, a lo que se accede por línea paterna. En el derecho romano inicial la noción apuntaba a señalar la propiedad familiar y la capacidad de ser heredada por sus miembros.
Las acepciones han evolucionado no sólo con el derecho, sino en la configuración idiomática. Así también, es heredable el patrimonio cultural de una comunidad. Ya no se trata de la cosa tangible, sino de la apreciación de ciertas cualidades inmateriales. Patrimonio cultural es el construido por una sociedad. Con la propiedad de transmitirlo (como función de lo heredable) y preservarlo. Por añadidura, de exhibirlo, resaltarlo o examinarlo.
En las sucesivas muestras realizadas en el país siempre tiene un peso relevante el patrimonio arquitectónico, el que hace un enganche notable con nuestra historia y costumbres. Sin perjuicio de ello, la edición 2012 se proyectó hacia las formas lingüísticas.
Un folleto-guía, preparado por el Ministerio de Educación y Cultura y la Comisión Nacional del Patrimonio, indica bien que “la diversidad cultural de los uruguayos, con sus múltiples raíces -de los indígenas, de los españoles y portugueses conquistadores, de los afrodescendientes, de las oleadas de inmigrantes de distintos orígenes- se refleja en el lenguaje y lo modifica.” Simultáneamente, es presentada la tapa del Diccionario del español del Uruguay.
Una de las columnas sostenedoras de este gran trabajo fue un venerado compatriota: el historiador e investigador Aníbal Barrios Pintos. He escrito al respecto.
Entro al punto neurálgico prometido al inicio. Ha sido este mismo desaparecido amigo, Don Aníbal Barrios Pintos, quien reveló la existencia de otro gran patrimonio cultural existente en el Interior y nunca antes asumido en una edición sistemática. Me refiero a su postrer obra De tierra adentro, publicada en junio de 2011. Ofrece una amplísima relación de novelistas, poetas, cuentistas, ensayistas, músicos, artistas plásticos, cantantes, etc., agrupados departamento por departamento,
Esas personalidades, pertenecientes a diversos campos de la cultura, volvieron a la luz tras años de exilio interno.
Como lo previniera el entrañable maestro, no se trata de nóminas, ni de antecedentes exhaustivos. Quien trabaja facetas de la historia oficia, en gran medida, como un iluminador de caminos. Otros vendrán para ahondar en el saber y perfeccionar. Barrios Pintos conocía de la materia y se contentaba con dar su aporte de hombre metódico. Con la más sana humildad.
El primer tomo de la editora Planeta (que debe el segundo y último) abarca los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, Rivera, Tacuarembó y Durazno.
UN ÍNDICE ONOMÁSTICO
Con la prevención, reiterada por el autor, que no se trata de nóminas completas y, en homenaje a mis coterráneos sorianenses, cito a este núcleo de personalidades destacadas: Letras: Elena Amestoy López, Lidia Armas Castro, María Teresa Barbat, Pilar Barris D’Ángelo, Olga Bertullo de Vignoly, Maríángeles Bugani Sarraute, Bernabé Comes, Juan Francisco Costa Irisarri, Grupo Santo Domingo de Soriano, Luis Domínguez, Esteban Echeverría, Ignacio Espinosa Borges, Artigas Espinosa, Clemente Leoncio Fregeiro, Alfonso G. Arias, Eusebio E. Giménez, Carmen Gómez de Sánchez, Juan Carlos Gómez Haedo, Eduardo Víctor Haedo, María Hirschy Sosa, Rubén Irureta, Martha Larnaudie, Elisa Lockhart de Vuan, Washington Lockhart, Máximo Maneiro Vázquez, José Mármol, Rinaldo S. Marotta Cáceres, Tito Martella, Gladys J. Matosas Franzi, Elisa Menéndez, Nelson Mezquida, Ana V. Mondada, Ramón Montero y Brown, Víctor Hugo Morales, Héctor Muiño Vila, Fernando O’Oneill Cuesta, José Olazarri, Arturo Olivera Doll, Mariano Olivera Ubios, Elba Otero, Ricardo Paseyro, Iris Pastorini de López Crespo, Humberto Peduzzi Escuder, Hugo Petraglia Aguirre, Aurelio Picone, Elbio Prunell Alzáibar, Arbelio Ramírez, Juan Faustino Salaberry, Manuel Santos Pírez, Osvaldo Saratsola Carlos María Solari, Henry Trujillo, Leyla Carmen Tuya, Héctor Manuel Urdangarín (Pseudónimos: Casimiro Cassinetti; Luis S. Garini), Carlos Manuel Varela, Amado Wilson Armas. Música: Facundo Alzola Lazacano, Giuseppe Bonessatti, Sergio Servetti, Julián Rey Gándara, Francisco Gioia Riella, Rubí Graña Gómez, Alfredo Magliaca, Ricardo Mañay Simones, Jesús Francisco Nolé, Néstor Ortiz Retamosa, Gabriel Antonio Paico, Juan Postiglione, Juan Rafetto, Ángel Rovera, José Segú, Carlos Warren Mernies. Plástica: Pedro Álzaga, Miguel Benzo, Pedro Blanes Viale, Fernando Cabezudo, Victoria Cáceres, Danilo Cardona, Carlos Federico Sáez, Nancy Fierro de Volonterio, Lucía Gigena, Jordi Labanda, Oscar Lozano, Mario Maciel, Wilde Marotta Ramos, Fabían Mendoza, Rubén Muela Parel, Milka Muñiz, Domingo Orrequia, Alba Padilla, José Gervasio Padilla, Jaime Pérez, Carlos Pablo Pieri, Darío R. Prunell Celina, Carlos Prunell, Miguel Rienzi, Héctor Rodríguez Cacheiro, Marcos Rodríguez Espinosa, Sergio Schmidt, Alberto Sereno, Antonio Daniel Sifredi.-