UN SIGLO DE LUZ, ILUMINANDO EL ATLÁNTICO
A pocos metros de la desembocadura del Arroyo Chuy en el atlántico, en el Municipio de Santa Vitoria do Palmar se encuentra el primer faro de la costa atlántica brasileña.
Su habilitación oficial data del 24 de mayo de 1910, siendo modificada su estructura inicial en el año 1949, convirtiéndose en uno de los faros más importantes de la costa norteña.
En la actualidad dispone de 42 metros de altitud, iluminación automática, y un alcance luminoso de 46 millas náuticas. En nota concedida a este corresponsal, el sub- oficial Ronaldo de la Marina Brasileña señaló que “ disponemos de una linterna francesa del año 1897 la que fue traída 5 años más tarde para ser instalada en la torre original y que ha funcionado en forma permanente. La misma está fabricada en bronce con cristales y foco especial para que pueda resistir los embates de la naturaleza. El terreno donde se construyo el faro fue donado por Juan Pedro Pereyra (Yoca Documento) que fuera además el primer farolero, como así también algunos de sus hijos y nietos. El apodo provenía de la forma utilizada en aquellos años al vender terrenos sin necesidad de exigir ni firmar documentación alguna.
En la actualidad uno de sus descendientes continúa con la tradición heredada trabajando en el faro de Tramandaí, tras haber trabajado algunos años en este faro”. Señaló que en la actualidad el faro está equipado con elementos de última generación, con sistemas de emergencia para hacer la rotación de la linterna, la que es liberada en la parte superior y por fuerza de la gravedad hace funcionar la rotación de la misma en forma constante, demorando 6 horas aproximadamente para descender. Desde la parte superior, junto a la linterna mágica se puede observar en toda su dimensión las casas y ranchos del balneario, con su población inestable que fue creciendo en cada temporada. Más allá el atlántico con sus aguas embravecidas, señalando junto al mojón Nº 1 el comienzo de la playa más extensa del mundo con 245 kilómetros. Es necesario desafiar los 42 metros de altura, para comprobar la extraña dimensión de su entorno natural.